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Sexo de reconciliación: ¿Por qué nos gusta el sexo después de discutir?

sexo de reconciliación

La situación llega al nivel de parecerse a un guion. Primero una fuerte discusión y después un encuentro apasionado.

Por supuesto, esto no siempre sucede la misma forma ni en todas las parejas, pero de entre esas situaciones recurrentes de las discusiones, sin duda, esta es una de las más populares.

El sexo de reconciliación está ahí y para algunas parejas es incluso parte de la forma en que consiguen excitación.

Veamos a continuación por qué nos gusta el sexo después de discutir y cuán positivo es esto para la relación de pareja, pero antes dejemos clara su definición.

¿Qué es el sexo de reconciliación?

El sexo después de discutir o el sexo de reconciliación es la práctica sexual después de un capítulo en el que ha habido algún rasgo de enfrentamiento entre los miembros de la pareja.

Este tipo de sexo es más común en parejas inmaduras y, curiosamente, llega a convertirse en una parte fundamental de la relación debido a los diversos “beneficios” que implica.

Entre ellos, se encuentra el de dar por zanjada la discusión y el momento de rabia que ambos pudieran experimentar.

De alguna forma, lo que se rompe es la tensión existente: momentos en los que ambos dejan de hablarse o se distancian,

El sexo de reconciliación puede suceder casi de manera inmediata después de la discusión o tiempo después, normalmente dentro de las 24 horas posteriores.

 

Si después de cada discusión tu mecanismo para experimentar bienestar es el sexo, entonces debes revisar este modelo para sustituirlo por otro más sano.

¿Cuál es el rol de las hormonas en el sexo de reconciliación?

Cuando discutimos, segregamos hormonas como la testosterona, el cortisol y la adrenalina.

Estas, a su vez, producen sensaciones que, en su conjunto, no son necesariamente agradables.

Una salida a esto puede ser la práctica del sexo debido a sus efectos relajantes. Tomemos en cuenta que las llamadas hormonas del placer (oxitocina, dopamina, serotonina) se liberan después del acto sexual, con lo que esta sería una manera de “equilibrar” las cargas.

Por una parte, tenemos el disconfort de la primera situación y luego el alivio de la segunda.

 

El sexo de reconciliación nos hace sentir triunfantes

Si una persona se aleja de nosotros y, después, regresa para experimentar placer, la sensación que se puede experimentar es la de triunfo, sobre todo, si somos nosotros quienes hemos causado el conflicto.

Esta sensación de poder puede servir como reforzador para llegar incluso a fomentar más discusiones.

Aquí es donde está una de las trampas más comunes del sexo después de discutir: que se sabe que la pareja terminará cediendo y, por tanto, la sensación que se experimentará será la de victoria.

Pasar de estar angustiado o asustado por llegar incluso a perder la pareja para luego sentirse pletórico o pletórica, nos guste o no, genera placer. No se trata de un placer sano, pero no podemos negarlo por ello.

 

¿Hay alguna afinidad entre el sadomasoquismo y el sexo de reconciliación?

Este tipo de práctica está relacionada con el placer y el sufrimiento. El sadomasoquismo incluye, además, el sufrimiento psíquico aparte del físico para experimentar placer.

Visto así, no es de extrañar que haya personas que tengan preferencia por el sexo de reconciliación como un medio para experimentar placer, no solo el que este provee per se, sino el relacionado con el momento posterior a la discusión.

Eso sí, es importante destacar que no todo el que sienta gusto por este tipo de sexo significa que sea sadomasoquista.

 

sexo de reconciliación
El sadomasoquismo puede estar relacionado con el gusto por el sexo después de las discusiones, pero no es una relación en el 100% de los casos.

El sexo después de la discusión puede aliviar traumas de abandono

Pensemos por un momento en alguien que haya experimentado una situación de abandono durante su infancia o adolescencia. Esta persona puede conseguir seguridad en el sexo de reconciliación.

La sensación de abandono genera ansiedad y sufrimiento, por lo que no es de extrañarse que alguien busque aliviar tales síntomas y experimentar seguridad con este mecanismo de respuesta.

Tal situación debe abordarse con ayuda psicoterapéutica para romper el ciclo desde la raíz. Tal como en casi todas las situaciones anteriores, el sexo de reconciliación es solo la parte más visible de un problema subyacente.

¿Funciona el sexo de reconciliación para arreglar los problemas de la pareja?

La respuesta puede parecer obvia para muchos, pero no es así. Uno de los lastres que frena la resolución de los problemas es la distracción constante que conseguimos en elementos como la comida, el alcohol o el sexo.

Aun cuando sea sexo de reconciliación, si las causas reales que conllevan a este tipo de encuentros no se abordan desde la raíz, el ciclo se hará prácticamente interminable.

Por tanto, la respuesta a la pregunta es no.

El sexo puede hacer las cosas más llevaderas hasta cierto punto, pero en términos generales no sustituye a las conversaciones con propósito ni al acompañamiento terapéutico.

Conclusión acerca del sexo de reconciliación

Aunque algunos defiendan la idea del sexo después de las discusiones como una forma de restituir la armonía de la relación, hay que tener en cuenta que, si hubiera armonía real, pero sobre todo, si se conversara de forma efectiva acerca de los problemas, este tipo de “placer” no sería necesario.

Cuando el sexo se usa como mecanismo de distracción o como forma de aliviar las tensiones constantes de la pareja, lo que está por venir, tarde o temprano, será un conflicto todavía mayor.

No se trata de que no haya discusiones, sino de que, cuando las haya, sean tratadas con soluciones que apunten a su tratamiento definitivo.

Lo que evidencia el sexo de reconciliación, sobre todo, practicado de forma frecuente, es que hay fallas estructurales que no se han resuelto y que se repiten una y otra vez.

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