¿Cuándo debo confiar en mi intuición y presentimientos? Descúbrelo ya

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Algunas les llaman corazonadas otros les llaman instinto.

Incluso hay quienes lo llaman sexto sentido.

Es esa sensación de que, a pesar de que a una situación le faltan datos, algo te dice que puede salir bien o mal.

Da igual cuánto apeles a la razón para tomar decisiones.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por ese momento en el que hay un nosequé que termina guiándonos.

 

Características de la intuición y cómo se sienten los presentimientos

Tal vez lo más complejo de un presentimiento sea el acto de explicarlo.

Algunos sentirán que se trata de una voz interna y otros experimentarán sensaciones a nivel corporal.

La intuición se puede manifestar de formas tales como estas:

  • Tensión o rigidez en el cuerpo
  • Lo que comúnmente se conoce como piel de gallina
  • Sensación de manos sudorosas
  • Pensamientos recurrentes acerca de una persona o una situación
  • Destellos de lucidez
  • Sensación de paz y de seguridad después de tomar una decisión
  • Sensación de vacío en el estómago

 

La aparición de cualquiera de estos signos se da sin provocarlas.

No hay una forma específica conocida de gatillar cualquiera de estas sensaciones.

¿De dónde proviene la intuición y los presentimientos?

Debido a los pocos estudios que se han hecho al respecto es fácil asumir que la intuición viene algún lugar místico.

Sin embargo, hay explicaciones verosímiles y comprobables para este fenómeno.

¿Cuándo debo confiar en mi intuición y presentimientos?
El sudor repentino y específico puede ser una señal de que estás teniendo un presentimiento.

1.Procesos adaptativos del cerebro

Los seres humanos no sólo nos comunicamos con lenguaje complejo.

También prestamos atención a señales más antiguas que durante nuestras primeras etapas como especie nos permitieron relacionarnos y sobrevivir.

Aunque tú no puedas darte cuenta de ello, tu cerebro está recopilando información de forma constante y esa información se recopila acerca de su entorno.

Si estás a punto de entrar a una calle oscura puede que algo en ti te diga que no lo hagas.

Tal vez hayas notado que había algún contenedor y que detrás de él pudiera haberse escondido alguien.

Ese cálculo no es necesariamente consciente y se manifiesta en eso que llamas intuición.

 

2. Si quieres predecir algo entonces revisa la experiencia

La intuición también se da con base en la experiencia.

Imagínate que algún amigo te invita a salir un sábado a las 10 de la noche.

Estás entre la duda de ir o no ir. De repente, tienes un mal presentimiento y decides quedarte en casa.

Entonces al día siguiente te enteras de que tu amigo chocó su auto y de que está recluido en un hospital.

Esa historia enseguida se conecta con otra que te habían contado antes en la que en un caso similar el amigo invitado había decidido ir y, luego de un accidente, había fallecido.

Muchas de las situaciones sobre las que decidimos ya las conocemos, bien sea porque las hayamos vivido o porque otros nos las ha contado.

A veces basta con haber leído una noticia en los periódicos o una reseña en internet para tomar una decisión.

No importa que no recuerdes haberlo hecho, No importa que no recuerdes cuando lo leíste, pero esa información influirá en las decisiones que tomes en un futuro.

Todo lo que hayas vivido, aún cuando no lo recuerdes con precisión, aún cuando consideres que en realidad no aprendiste nada, queda.

 

¿Cómo diferenciar la intuición de la paranoia?

Los presentimientos pueden generar ansiedad.

Es como si el miedo se apropiara de muchas de tus decisiones.

Algunas claves para diferenciar la intuición de estas ideas de ansiedad son:

 

1. Los presentimientos tienen un foco claro

La intención normalmente te conduce hacia una dirección específica.

La ansiedad y la paranoia te dejan en la duda, sobre todo en aquellas situaciones que no puedes controlar o cambiar.

El presentimiento termina siendo un impulsor de la decisión. Uno real.

 

2. La paranoia no está basada en hechos que la respalden

En la paranoia los miedos son irracionales.

Así que no decides por el temor constante de que tu decisión sea la equivocada.

Aún cuando no tengas pruebas de que saldrá mal, actuarás bajo la idea de que siempre saldrá mal.

Dos preguntas que puedes hacerte para profundizar sobre tu duda son:

  • ¿Qué es lo que me molesta exactamente de esa persona o situación?
  • Este mal resultado que estoy vislumbrando, ¿lo he obtenido antes?

 

3. La ansiedad es más perdurable en el tiempo

El presentimiento tiene una duración breve.

Así que se puede considerar como pasajero y desaparece cuando tomas tu decisión.

La ansiedad, por su parte, es una especie de ruido persistente que no se aplaca con la toma de la decisión.

¿Cuándo debo confiar en mi intuición y presentimientos?
La intuición puede llegar como una idea repentina acerca de un tema que nos inquieta desde hace un tiempo. De algún modo es como un “darse cuenta”.

¿Cuándo puedes confiar en tu intuición?

En este punto ya debes tener una dimensión más precisa acerca del alcance de los presentimientos.

De hecho, contrario a lo que algunos pudieran pensar, te protegen de muchas situaciones.

1. En esas situaciones que necesitas tomar una decisión rápida

La información precisa no siempre está a la mano.

Imagina que conoces a una persona y que tienes que confiarle algún trámite.

Sin embargo, no puedes conocerla ni investigar su historia en ese momento. Esa es una buena situación para confiar en tu instinto y decidir si sigues adelante o no con tu petición.

¿Tienes que alquilar un auto y tienes dudas acerca del lugar y el mantenimiento que pudieran darles?

Tampoco tienes tiempo para investigar al respecto. Puede que la impresión que hayas tenido sea suficiente para irte a otra agencia de alquiler de autos.

2. En momentos en que puedas diferenciarlos de las ilusiones

¿Crees que estás apunto de hacer el negocio de tu vida?

Tal vez tienes una idea que te ronda la cabeza y que te dice que ese negocio en el que invertirás una pequeña suma y en el que te prometen una gran ganancia es el boleto hacia la vida que siempre has soñado.

No obstante, algo te dice que luce demasiado bueno para ser cierto.

Ese algo tal vez sea un presentimiento al cual debas prestar atención.

3. Cuando tú debas ser la prioridad

Saliste tarde del trabajo y unos amigos te invitaron a tomar unos tragos.

Sin embargo, sientes que lo que necesitas es descanso y desde temprano tienes la idea de pasar más tiempo en casa.

Entonces comienza el debate entre las ganas de complacer a tus amigos y la necesidad de complacerte a ti.

Escuchar esa voz interna que te dice que es mejor quedarse en casa puede ser la mejor decisión.

 

¿Cuándo debo confiar en mi intuición y presentimientos? Conclusión

Trabajar en tu intuición requiere tiempo y práctica.

Aprender a escucharse y darle importancia a tus emociones te va ayudar afinar tu intuición y a confiar en ella.

Si consideras que tienes problemas para diferenciar un presentimiento de un pensamiento de miedo irracional, te sugerimos que consulte con un especialista de la salud psicológica.

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