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Cómo superar una infidelidad [7 pasos para hacerlo y lograr al bienestar]

cómo superar una infidelidad

Cifras van y cifran vienen. Cada quien, con base en sus propios intereses, apela a una u otra.

La tradición indica que los hombres son más infieles que las mujeres, pero las tradiciones no son para siempre ni los mismos comportamientos tampoco.

Los humanos cambiamos, nos transformamos. La rigidez es más bien un paradigma de quienes miran con prisas, no de quienes observan.

Todo aquel que pone en práctica este último verbo lo sabe y gasta poco tiempo en demostrar lo contrario.

Si entendemos esto, entonces no nos parecerá sorprendente que las mujeres equiparen a los hombres en casos de infidelidad. Al menos eso es lo que se desprende de la mayoría de encuestas que hoy circula en internet.

¿Cuáles son las motivaciones detrás de una infidelidad? ¿ Cómo superar una infidelidad? Y todavía más importante, ¿se puede superar una infidelidad?

 Sobre eso leerás a continuación.

 

¿Por qué una persona es infiel?

Las razones abundan. Claro, lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en las causas de la infidelidad es que alguien lo hace porque sí, porque tiene un problema que le hace no respetar a su pareja ni la promesa que le hizo.

Esto, sin embargo, sería quedarse solo con la carátula del libro sin abrirlo para ver al detalle lo que hay en cada página.

En la infidelidad, el hecho en sí mismo no es más que la mecha en un barril de pólvora.

Y decimos que el barril contiene esta sustancia porque cuando alguien se entera de que su pareja le fue infiel, al menos en la gran mayoría, es así como se siente, como si algo dentro de sí hubiera explotado y de la explosión no quedara sino una pila de preguntas a la espera de ser respondidas, hecho que, por cierto, no siempre sucede.

De cualquier modo, aunque las respuestas no aparezcan por parte de la pareja, la experiencia nos indica que hay factores clave.

Los mencionaremos de forma resumida y los desarrollaremos con amplitud en un próximo artículo.

1. El compromiso de fidelidad no es real

Si cumpliéramos todas las promesas que hacemos, probablemente no seríamos humanos. Hay que admitirlo: quienes prometen fidelidad muchas veces mienten. Mienten incluso quienes prometen confesar la infidelidad. No podemos, aunque queramos, dominar lo que el otro hace con lo que promete.

2. Tradición y cultura

Suena cruel, pero para algunos simplemente no hay otra forma de hacerlo. Sentir que “le fallan” a los años de práctica infiel los hace sentirse vulnerables. Si así lo han hecho siempre, ¿para qué habrían de cambiar? Sus abuelos lo hicieron así y sus padres también.

3. Confundir pasión con amor

Confundimos fácilmente la pasión con el amor. A veces esta primera se acaba por el desgaste natural de la rutina, entonces puede haber quien vaya en esa búsqueda sin tener claro que no está buscando amor, sino el subidón del deseo que la pasión genera. Al respecto es fundamental entender que la pasión del inicio de la relación no es sostenible en el tiempo.

4. La relación va mal

Si las cosas en la pareja no marchan bien, las posibilidades de una infidelidad se incrementan. Más vale estar alerta y pedir ayuda antes de que se llegue a esta instancia, pues a partir de ahí es muy difícil recuperar la relación.

5. La idea de que si no nos descubren, entonces no hay nada de que preocuparse

Las mentiras tienen patas cortas. Cortísimas para ser exactos. Si bien es cierto que algunas infidelidades nunca son descubiertas, esto no pasa así siempre. El riesgo de sufrimiento es muy alto si no se tiene esto en cuenta.

 

¿Existe amor cuando hay infidelidad?

Sí y no. Depende, si queremos ser todavía más precisos.

Muchos pueden pensar que alguien que ama realmente no debe ser infiel, pero la lógica no siempre es la que actúa en estos casos.

Cuando alguien se pregunta cómo superar una infidelidad, antes debe preguntarse por cómo va la relación y si hay amor entre las partes.

Si no lo hay, ¿qué sentido tiene estar en ella?

Estas preguntas deben ser resueltas en conversaciones francas y, preferiblemente, guiadas con la ayuda de un psicólogo profesional.

 

Cómo superar una infidelidad y volver a confiar

Lo primero que debes saber es que, aunque sepas cómo superar una infidelidad, no tienes por qué volver a confiar.

La puedes superar, pero tienes el derecho a no seguir en esa relación.

Volver a confiar no es asunto sencillo y nadie debe obligarse si no quiere y, mucho menos, si no tiene indicios de que pueda.

Algunas personas pasan toda su vida siendo infieles. Tener claro ese rasgo te puede ahorrar muchos dolores de cabeza.

De cualquier modo, por algún lado tendrás que empezar y, cómo no, tiene que ser por tu trabajo en ti.

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La pasión de las primeras etapas de la relación, tarde o temprano, se acabará. El amor se transforma y es importante estar preparado para ello.

Superar una infidelidad no es algo que se logre con un método infalible, así que te recomendamos prestar atención a tu propio proceso.

Algunos pasos para lograrlo son:

1. La sinceridad ante todo

¿Quieres estar en esa relación? ¿Consideras que vale la pena trabajar por ella? ¿Tu pareja tiene intención real de que la situación  cambie? ¿Está tu parja

 

2. Escucha a tu pareja y analiza si tienes algún grado de responsabilidad

¿Cuál fue el motivo de la infidelidad? Muchas infidelidades tienen detrás una o varias insatisfacciones que, de haberse atendido a tiempo, probablemente habrían evitado el problema.

Aunque no siempre es así, la infidelidad es un asunto de dos. Insistimos en que no siempre es así, pero hay ocasiones en que alguien se puede sentir desatendido por su pareja y esto abre la puerta para que busque en otra relación, por fugaz que sea, lo que no está obteniendo.

 

3. Cortar, si lo hubiera, el vínculo con la tercera persona

Esto es algo que se debe hacer, como todo en este proceso, de forma sincera y comprometida. La responsabilidad de tal acción corresponde a tu pareja o a ti (si la infidelidad es de tu parte) y es imperioso que las condiciones de tal ruptura queden claras.

 

4. No prometer que todo volverá a ser como antes ni que la pareja seguirá junta

El tiempo no lo cura todo, pero en él se dan las acciones para restaurar la armonía, por tanto, no tiene sentido apurar las cosas.

En ese tiempo que está por transcurrir puede suceder que cualquier de los dos se dé cuenta de que no quiere seguir intentándolo y también hay que estar preparado para tal decisión.

Las soluciones fantasiosas en las que todo marcha a la perfección después de lo sucedido deben ser apartadas de las expectativas.

 

5. Deshazte de aquello que te traiga recuerdos poco gratos

Eso incluye mensajes, conversaciones, lugares relacionados con la situación, ropa, etc. Empezar desde cero no es posible, pero esta es una buena forma de ver el futuro.

 

6. Cuidado con las personas a quienes escuchas

En materia de infidelidad habrá varios tipos de reacciones por parte de los terceros de alrededor. Habrá quien busque conciliar y quien busque perpetuar el conflicto. Habrá quien proponga conversaciones sinceras y quien quiera encubrir al responsable.

Cuando trabajas en cómo superar una infidelidad es fundamental que consigas ayuda profesional y evites en la medida de lo posible exponer tu caso para que otros te den sus consejos. Es necesario el apoyo de amigos y familiares, pero este se debe tomar con pinzas.

 

7. El fin de la relación es también una opción

¿Es doloroso? Seguro, pero a veces hay relaciones que se dañan de forma permanente y no hay nada que se pueda hacer.

Para avanzar a veces es mejor tomar una decisión que algunos “consideran” impopular, pero que jamás debe execrarse del abanico de soluciones.

 

Conclusión

¿Cómo superar una infidelidad? Esta pregunta es un quebradero de cabeza para muchos, para quienes quieren seguir en la relación y también para quienes sienten que no pueden vivir sin su pareja a pesar de que los capítulos de infidelidad son reiterativos.

Las motivaciones y los abordajes deben ser distintos, pero en cualquiera de los dos casos sugerimos ayuda terapéutica de pareja e individual profesional.

El terapeuta guiará el proceso y, cualquiera que sea la decisión, contribuirá a que esta conduzca a verdaderos espacios de bienestar.

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