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Cómo la dismorfia corporal afecta la vida cotidiana de las personas

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Si te ves al espejo y observas algo distinto de lo que otras personas dicen sobre ti, si tu apariencia te causa ansiedad y te limita al momento de realizar ciertas actividades, entonces la dismorfia corporal pudiera estar teniendo un gran impacto en tu calidad de vida, con lo cual se pueden estar afectando sus relaciones personales, tu autoestima y tu capacidad para desempeñar tareas cotidianas.

A continuación conocerás qué es la dismorfia corporal, síntomas y una serie de claves valiosas para que superes esta situación.

¿Qué es la dismorfia corporal?

La dismorfia corporal es un trastorno psicológico que hace que una persona se obsesione con defectos imaginarios o menores en su apariencia física, incluso cuando personas a su alrededor le aseguren que tales “defectos” no existen.

Esta preocupación excesiva puede provocar una gran ansiedad y angustia, afectando la calidad de vida de la persona que la padece.

Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), la dismorfia corporal es un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo que afecta aproximadamente al 1-2% de la población general.

En la dismorfia corporal hay una permanente insatisfacción con cómo se luce, no importa lo que se haga para cambiar esa percepción.

¿Cuáles son los síntomas de la dismorfia corporal?

Algunos de los síntomas más comunes de la dismorfia corporal incluyen:

  1. Obsesión con una o varias partes específicas del cuerpo, como el cabello, la piel, la nariz, los ojos, el pecho o el abdomen.
  2. Preocupación excesiva por la apariencia física y la imagen corporal.
  3. Comportamientos repetitivos y ritualizados, como revisar constantemente el espejo, tocarse, maquillarse o arreglarse el cabello.
  4. Evitar situaciones sociales o actividades que impliquen exponer su cuerpo.
  5. Sentimientos de tristeza, ansiedad, baja autoestima, vergüenza o aislamiento social.
  6. Bajo rendimiento laboral o escolar debido a la obsesión con la apariencia física.
  7. Comparación constante con los demás en cuanto a su apariencia.

¿Quiénes son más propensos a desarrollar dismorfia corporal?

La dismorfia corporal puede afectar a personas de todas las edades, géneros y orígenes étnicos. Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que hay ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar este trastorno.

Uno de los principales factores de riesgo es la insatisfacción crónica con la apariencia física. Aquellas personas que experimentan una insatisfacción constante y desproporcionada con su aspecto físico pueden tener un mayor riesgo de desarrollar dismorfia corporal.

Además, los trastornos de ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) también se han asociado con un mayor riesgo de dismorfia corporal.

Los individuos que sufren de TOC pueden desarrollar obsesiones relacionadas con su apariencia física, lo que puede llevar a comportamientos compulsivos y preocupaciones excesivas por las supuestas imperfecciones.

Otro factor de riesgo potencial es el acoso o la intimidación relacionados con la apariencia física. Aquellos quienes han experimentado acoso o burlas por su apariencia pueden tener un mayor riesgo de desarrollar dismorfia corporal.

La dismorfia corporal también puede ser hereditaria, y puede haber ciertos rasgos de personalidad que pueden aumentar el riesgo de desarrollar este trastorno. Por ejemplo, aquellos con un perfeccionismo excesivo, una autoestima baja y problemas de autoimagen pueden ser más susceptibles a desarrollar dismorfia corporal.

En general, cualquier persona puede desarrollar dismorfia corporal, pero aquellos que experimentan insatisfacción constante con su apariencia física, tienen un trastorno de ansiedad o TOC, han experimentado acoso o intimidación relacionados con su apariencia o tienen ciertos rasgos de personalidad pueden estar en mayor riesgo.

¿Cómo se diagnostica la dismorfia corporal?

El diagnóstico de la dismorfia corporal puede ser complicado, ya que los síntomas pueden ser similares a los de otros trastornos psicológicos, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y la depresión. Sin embargo, hay ciertos criterios que los profesionales de la salud mental utilizan para diagnosticar la dismorfia corporal.

En primer lugar, el profesional de la salud mental realizará una evaluación clínica exhaustiva para descartar otras condiciones médicas o psicológicas que puedan estar causando los síntomas. Esto puede incluir un examen físico, análisis de sangre y pruebas de imagen.

A continuación, realizará una entrevista psicológica para evaluar la presencia de los síntomas característicos de la dismorfia corporal, como la preocupación excesiva por defectos imaginarios o menores en la apariencia física. También se puede realizar una evaluación de la historia médica y psiquiátrica del paciente, incluyendo antecedentes familiares de trastornos psicológicos.

Finalmente, para realizar un diagnóstico preciso de la dismorfia corporal, el profesional de la salud mental debe cumplir con los criterios establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Americana de Psiquiatría.

Estos criterios incluyen la presencia de preocupación excesiva por la apariencia física, la presencia de comportamientos repetitivos y ritualizados, la evitación de situaciones sociales debido a la preocupación por la apariencia y la interferencia en el funcionamiento diario.

Es importante entender que el diagnóstico de la dismorfia corporal se realiza a través de una evaluación clínica exhaustiva, una entrevista psicológica y la cumplimentación de los criterios establecidos en el DSM-5.

Si se sospecha que se está experimentando síntomas de dismorfia corporal, es importante buscar ayuda profesional para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.

¿Cuál es el tratamiento para la dismorfia corporal?

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una forma común de psicoterapia utilizada en el tratamiento de la dismorfia corporal y puede ayudar a las personas a identificar, pero sobre todo, a desafiar pensamientos distorsionados y creencias negativas sobre su apariencia física.

Al fin y al cabo, este es un trastorno de apreciación de la realidad. La forma en que alguien la concibe, determinará la prolongación en el tiempo de los síntomas.

Además, la TCC es ideal para que las personas afectadas, tanto la principal como las que están a su alrededor, puedan gestionar el estrés y la ansiedad que este tipo de situaciones implican.

La medicación también puede ser útil en el tratamiento de la dismorfia corporal. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que se usan comúnmente para tratar la depresión y la ansiedad, pueden ser efectivos para reducir los síntomas de la dismorfia corporal.

Otros abordajes como la terapia de grupo y el apoyo social resultan eficaces si están guiados por una persona preparada para tal fin, pues la retroalimentación de las distintas experiencias favorece el proceso de sanación y le quita el halo de “rareza” a cada caso.

dismorfia corporal
En la dismorfia corporal, algo tan común y natural como las estrías, puede representar una razón para sufrir.

¿Hay alguna forma de prevenir la dismorfia corporal?

Una de las mejores maneras de prevenir la dismorfia corporal es fomentar una actitud saludable hacia la imagen corporal desde una edad temprana que es cuando se empieza a desarrollar el autoconcepto.

Para tal fin, se puede hablar con los niños sobre la diversidad de los cuerpos y la importancia de aceptar la propia apariencia física.

También es importante fomentar un estilo de vida saludable, incluyendo una alimentación equilibrada, ejercicio regular y dormir lo suficiente. Partir de la idea de que el cuerpo es un templo que debe ser cuidado y atendido enseña sobre su valor.

Otra forma de prevenir la dismorfia corporal es evitar la comparación constante con los demás. Las redes sociales y los medios de comunicación, a menudo, presentan imágenes inalcanzables y poco realistas de la belleza y la perfección, lo que puede hacer que las personas se sientan insatisfechas con su propia apariencia.

Es importante recordar que la comparación constante no es saludable y centrarse en lo que uno puede controlar, como su propio cuidado personal y bienestar.

Conclusión

Con el auge e instauración de las redes sociales como plataformas en las que verse reflejados, los trastornos de alimentación y de percepción corporal han aumentado.

La razón es más sencilla de lo que pudiera verse a priori: los modelos de referencia se han multiplicado y suelen estar estandarizados, casi siempre creados a partir de filtros y edición fotográfica.

En tal sentido, en algunas personas se desata una lucha interna cuya meta es inalcanzable, pues los referentes no son alcanzables en el mundo real, si acaso en el mundo digital y después de seguir sus fórmulas, pocas veces declaradas y puestas en contexto.

Si este fuera tu caso o conocer a alguien que esté viviendo una situación similar, acude o sugiere que acudan con un especialista de la salud psicológica. Afortunadamente, es posible superar estos trastornos y tener una vida plena de disfrute.

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