Anorgasmia femenina: la respuesta a por qué no tienes orgasmos

Anorgasmia femenina: la respuesta a por qué no tienes orgasmos

Si es frecuente que no puede darse lograr el orgasmo, durante tu relaciones sexuales, tal vez te hayas preguntado si esta es una situación normal.

La respuesta rápida es no, definitivamente no es normal.

Para comenzar a entender mejor la anorgasmia, antes definamos lo que es.

 

¿Qué es la anorgasmia?

La anorgasmia se refiere la dificultad para alcanzar un orgasmo a pesar de experimentar mucha estimulación.

Tal condición causa preocupación y frustración en quién la tiene, pues le impide llevar una vida sexual plena.

También se le conoce como disfunción orgásmica femenina o trastorno orgásmico femenino.

En el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), se le clasifica como trastorno orgásmico femenino para las mujeres y cómo eyaculación retardada para los hombres.

De cualquier modo, la clasificación que se haga de este problema termina siendo irrelevante frente a lo que es evidente: problemas para tener orgasmos.

Entre los factores que están a su alrededor se incluyen los físicos, emocionales o psicológicos.

¿Por qué no tienes orgasmos? Estás son las posibles causas

La razón es por las que no estás teniendo orgasmos son diversas y y no sales mismas en todos los casos.

Algunas de ellas son:

  • La edad: las mujeres en etapa menopausia tienen mayor tendencia a no tener orgasmos .
  • Creencias culturales o religiosas, específicamente aquellas que condenan el placer de la mujer durante el sexo.
  • Baja autoestima lo cual se traduce en una falta de confianza para disfrutar el acto sexual.
  • Eventos del pasado en el que haya capítulos de abuso sexual.
  • Estrés y ansiedad
  • Algunas cirugías ginecológicas como una histerectomía.
  • Condiciones médicas como la diabetes.

 

A veces incluso se trata de un círculo vicioso en el que casos de ansiedad generada no poder llegar al orgasmo hace más difícil que la persona pueda experimentarlo.

Anorgasmia femenina: la respuesta a por qué no tienes orgasmos
Hablar sobre el tema con confianza es el primer paso para superar la anorgasmia. No tener un orgasmo no tiene por qué ser un motivo de vergüenza ni de culpa.

¿Qué tan frecuente es que una mujer no tenga nunca un orgasmo?

Está situación es más frecuente de lo que parece aunque no por ello debe ser normalizada.

Por ejemplo, es una tendencia clara que alrededor de 3 de cada 10 mujeres en etapa premenopáusica tienen problemas para experimentar orgasmos.

Además, aunque la gran mayoría de mujeres puede cáncer un orgasmo a través de la masturbación, no sucede de la misma forma durante el sexo heterosexual.

La causa suele ser que el hombre alcanza el orgasmo antes que la mujer o porque durante el coito el pene no puede estimular el clítoris, principal centro de placer sexual de la mujer.

 

¿Cómo saber si tienes anorgasmia?

Entre los criterios necesarios para diagnosticar la anorgasmia, lo que señala el DSM-V es que debe haberse experimentado un retraso marcado frecuencia marca ausencia del orgasmo en el 75% de la actividad sexual durante los últimos 6 meses.

Este trastorno, a su vez, se diagnostica a través de un examen físico o el historial médico de la paciente.

Algunas claves para que puedas ser reconocer fácilmente si tienes anorgasmia son:

1. Revisa cómo ha sido tu historial con los orgasmos

Puede que hayas tenido problemas para experimentar orgasmos en algunas ocasiones.

¿Cuáles han sido estas ocasiones?

¿Han sucedido durante la masturbación? ¿Cómo ha sido el sexo oral? ¿Los problemas han sucedido con todas las parejas o sólo con algunas?

Aprender a diferenciar cuando ha habido ausencia de orgasmos es necesario para saber si se trata de algo contextual o si es algo frecuente en tu vida sexual.

Si consideras que que la frecuencia con la que no tienes orgasmos es alta entonces consúltalo con un especialista.

2. Analiza tus experiencias sexuales

No todas llegan al orgasmo en la misma posición ni con la misma facilidad.

Por ejemplo, el sexo oral es clave para muchas personas a las que las posiciones tradicionales no le estimulan el clítoris.

Otras, en cambio, alcanzan el orgasmo pero tardan mucho más o requiere mayor excitación previa.

También será el caso de mujeres que necesitan sexo con mayor dureza para poder alcanzar el orgasmo, mientras que otras necesitan sensualidad y mayor lentitud.

Ábrete experimentar otras posiciones y otras formas de tener sexo antes de considerar que tienes un trastorno de disfunción orgásmica.

Para ello es necesario que lo converses con tu pareja.

3. Consulta con tu médico

Hay mujeres que prefieren recibir atención personalizada antes de experimentar.

Si ese es tu caso, no postergues tu visita al especialista.

El sexo es una parte fundamental de la vida en pareja y si no está satisfecha con lo que estás logrando, este es el momento ideal para que te hagas cargo de ello.

La insatisfacción mal gestionada pudiera desencadenar una crisis que luego sea mucho más difícil de atender.

 

¿Cómo superar la anorgasmia?

Estos son sólo algunos de los pasos universales para lograrlo, pero comprende que cada cuerpo es distinto y merece que se ha tendido como un caso individual, no general.

1. Explora posibles causas físicas y médicas

Tal como lo mencionamos al inicio del artículo es probable que tu ausencia de orgasmo se debe al consumo de algún medicamento o alguna situación de salud subyacente, por ejemplo ansiedad o depresión.

2. ¿Cuál es la visión que tienes acerca del sexo?

Tal vez hayas crecido viendo el acto sexual como algo que deba generarte culpa o como algo que no deba generarte placer.

Puede que cuando tengas relaciones sexuales estés tan nerviosa o estresada por lo que crees acerca de sexo estés inhibiendo la posibilidad de disfrutarlo.

La relación que tenemos con el sexo condiciona en buena manera el placer que experimentamos en él.

Si lo necesitas, pide ayuda psicoterapéutica profesional.

3. ¿Cómo valoras tu cuerpo?

Algunas personas están muy insatisfechas con su aspecto físico.

Esta insatisfacción deriva de una falta de confianza que conduce a una actitud insegura durante la práctica sexual.

En ese contexto es muy difícil experimentar placer y por lo tanto tener un orgasmo.

Una vez más, Si consideras que tu cuerpo es más motivo de ansiedad insatisfacción que de aceptación, solicita ayuda psicoterapéutica profesional.

Anorgasmia femenina: la respuesta a por qué no tienes orgasmos
La forma en que percibes tu cuerpo condiciona que logres o no un orgasmo. El autoconcepto es fundamental.

4. ¿Cómo es la relación con tu pareja?

Sentirse aceptadas y respetadas contribuye al disfrute del acto sexual y por lo tanto esto facilita la llegada al orgasmo.

En una relación en la que no exista la confianza, en la que te sientas agredida o poco valorada tienes altas posibilidades de tener anorgasmia.

Tómate un tiempo para evaluar cómo son las tensiones qué hay en la pareja y de qué manera se pudieran solventar.

Evite relacionarte con terceros para experimentar puestos suele causar daños irreparables en caso de que la relación pudiera pasar por una etapa de acompañamiento psicoterapeutico.

5. Experimenta con nuevos lugares o juguetes

Aunque esta no es la mayoría de los casos, muchas relaciones caen en una etapa de aburrimiento y te dio en el cual es muy difícil de experimentar placer.

Sin placer no habrá orgasmo.

Convérsalo con tu pareja y y dediquen tiempo para tener una sexualidad de calidad.

Dispongan de un espacio en sus agendas y experimenten con nuevas opciones de placer.

 

Anorgasmia femenina: la respuesta a por qué no tienes orgasmos – Conclusión

Muchas mujeres con anorgasmia creen que esta es una condición natural de ellas y que por tanto no deben cuestionarse nada al respecto.

La sexualidad es parte fundamental de nuestras vidas.

Si no estás teniendo orgasmos y tienes una vida sexual activa, hay mucho que puedes hacer para revertir esta situación.

Lo primero será que hagas un análisis y te apoyes en dar información que le suministramos en este artículo.

A partir de ello podrás tomar decisiones que te ayuden a volver a tener un orgasmo o experimentar uno en caso de que nunca lo hayas tenido.

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