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¿Por qué sufrimos cuando nos enamoramos? Lo que no te habían dicho

por qué sufrimos por amor

Muchos dedican bastante tiempo a conseguir esa persona que los haga sentir en las nubes y casi siempre la encuentran.

Quien diga que no, probablemente ha vivido aislado de la civilización y de casi cualquier contacto humano. La gran mayoría de humanos se ha enamorado en algún punto de su vida.

Pero el enamoramiento no viene solo. Como si se tratara de una dupla que llega a nuestras vidas, con él también llega el sufrimiento. No siempre sucede así, pero, lamentablemente, sucede más veces de las que nos gustaría que sucediera.

¿Qué hay detrás de ellos? ¿Qué pasa con nuestras formas de amar? ¿Es igual el amor al enamoramiento?

Lee hasta el final y entérate de las respuestas que estás buscando. Para ello, comencemos pos aclarar la última pregunta.

¿Qué es el enamoramiento?

El enamoramiento es un estado emocional, sí, de ello no cabe duda, que está íntimamente ligado a la atracción.

Una persona conoce a otra y algo en ella sucede para que se adentre en la “locura del amor”, para que se le desaten “las mariposas en el estómago”.

Pero eso no amor, aunque la poesía, la literatura y la música se empeñen en hacernos creer que es así.

Estar enamorado, en el sentido más estricto de la frase, es estar sometido a grandes liberaciones de dopamina y, por tanto, a un placer que nos ciega. Son varios los sinónimos que aplicarían: frenesí, éxtasis, pasión, etc.

El amor es distinto.

¿Qué es el amor?

El amor es una emoción del abanico básico humano. No solo amamos a una pareja. De hecho, amamos a muchas personas más que están a nuestro alrededor y que no son precisamente nuestras parejas ni los candidatos a serlo.

Sin embargo, cuando nos referimos al amor de pareja, podemos definirlo como un vínculo que se construye con el tiempo y no como una respuesta basada en atracción. Ciertamente, antes esas personas debieron haberse sentido atraídas entre sí, pero eso no es suficiente para hablar de amor.

Una vez que entendemos esto, tenemos una de las primeras causas por las que parejas sufren por amor. Abramos el listado.

por qué sufrimos cuando nos enamoramos
Las primeras etapas de una relación de pareja suelen estar cargadas de hechos placenteros que hacen pensar a muchos que siempre se sentirán así, lo cual es erróneo.

Causas por las que una persona sufre cuando se enamora

A decir verdad, ni el enamoramiento ni el amor en sí mismos, son causa de sufrimiento. De cualquier modo, muchas personas no lo tienen claro y asumen que el hecho inicial conduce inevitablemente a la consecuencia no deseada, en este caso, el sufrimiento.

Estas son las principales causas por las que alguien sufre cuando se enamora.

1. Confundir enamoramiento con amor

Los más optimistas extienden la fase del enamoramiento hasta los 2 años. Meses después, meses antes, esta etapa se acaba.

Cuando alguien se queda anclado en la idea de que estar en una relación de pareja siempre se sentirá así, está dirigiendo cada relación a un fin cíclico. Equivaler el idilio de la primera etapa, o sea, del enamoramiento, a la totalidad de la vida en pareja es un error que a algunos les toma bastante tiempo aprender.

2. Creer que una pareja te hará feliz

Aunque en algunos discursos se abuse de la responsabilidad personal para ser feliz, lo cierto es que tu pareja no tiene esa responsabilidad. Está claro que enamorarse y tener una vida de pareja implica que ambos disfruten y se retroalimenten bienestar. Tener una pareja para lo contrario es un sinsentido.

Sin embargo, sentirse bien de forma real, desde el interior, pasa por tener la madurez necesaria para asumir que se debe trabajar en aquellos asuntos individuales que lo permitan y no esperar a que llegue una persona para lanzar sobre sus hombros una tarea tan pesada de la cual saldrá, muy probablemente, con cansancio y resentimiento.

3. La ilusión de posesión

No poseemos a nuestras parejas ni ellos nos poseen a nosotros. Creer eso, por apasionado que parezca, es un error que causa sufrimiento.

Aunque el concepto de libertad tiene muchas aristas, es conveniente comprender que una pareja no es un objeto. ¿Suena obvio? Lo es, pero aun así, lo que hay debajo de ello no.

Si bien escudriñar en esa idea nos daría para un artículo completo, una forma sencilla de entenderlo es partiendo de las diferencias básicas entre uno y otro: el objeto no siente ni piensa. El humano, sí. Por tanto, como se trata de sentimientos, emociones y pensamientos lo que está en juego, tú y tu pareja tienen derecho a decidir acerca de su vida, pero todavía más importante, a decidir si cesa o no la relación que mantienen sin que ninguno tenga que verse forzado a permanecer.

La ilusión de posesión causa dolor como pocas porque daña que el equilibrio de poder de una relación y somete a uno de los integrantes a lo que el otro quiera. Así, nadie puede ser realmente feliz en una relación de pareja.

4. Falta de límites claros

Cuando comienza una relación estamos tan imbuidos en los que sentimos que no nos detenemos a pensar cuál será el marco regulatorio de la relación. ¿Qué estará permitido y qué no? ¿Cuáles acciones serán consideradas faltas? ¿Cuáles son los valores que rigen la relación? ¿Cómo se alimentará la relación una vez que el enamoramiento disminuya?

 

 

 

 

 

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