Por qué nos gustan los chicos malos (las 3 respuestas menos evidentes)

por que nos gustan los chicos malos

La sensación inicial es, más o menos, así: no debería, pero quiero. Sé que puede y saldrá mal, pero lo haré.

Normalmente, en la ecuación aparece el comentario sensato de una amiga, pero aun así, eso no es suficiente.

¿Por qué nos gustan los chicos malos? ¿Qué es lo que hacen como para que sintamos atracción hacia ellos? ¿Por qué, a pesar de que sabemos que acercarnos a ellos saldrá mal, lo hacemos?

Estas son las respuestas más comunes, las evidentes y las que no, que aparecen en nuestras sesiones.

De seguro te serán muy útiles para abordar tu inquietud al respecto, pero antes definamos a qué nos referimos por un chico malo.

¿Qué es un chico malo?

Este tipo de chicos muestran un gran atractivo sexual, sin que esto signifique exactamente atractivo físico.

La diferencia, tal vez, no sea visible para cualquiera, pero esta, muy probablemente, relacione con la cantidad de testosterona que segregan.

¿Por qué decimos esto?

Es bien sabido que niveles altos de esta hormona favorecen actitudes como la audacia y una sexualidad desbordada. Eso sí, esta también puede hacer que sientan que pueden contra lo que sea, con lo que la audacia, puede pasar al polo opuesto en cuestión de segundos.

Lejos de parecer audaces pueden terminar cometiendo muchas tonterías (entiéndase tonterías como hechos arriesgados que, incluso, pueden poner en riesgo sus vidas).

De cualquier modo, esto no es suficiente para explicar su comportamiento, pues hay elementos culturales y familiares que detonan o no tales actitudes.

Una teoría que nos puede dar mayores luces acerca de sus principales rasgos actitudinales es la de la Tríada Oscura.

La misma engloba al narcisismo (la autopercepción grandiosa sobre sí mismos), el maquiavelismo (mostrarse insensibles y explotar a los demás) y la psicopatía (ese comportamiento antisocial e impulsivo).

Si te fijas, eso que llamamos chicos malos y por los cuales a veces sentimos particular atracción, tienen una buena cuota de estos rasgos.

Veamos otros a continuación.

por qué nos gustan los chicos malos
El halo de misterio e inaccesibilidad resulta muy atractivo para muchas mujeres. Tal vez ahí radique uno de los éxitos de los chicos malos a la hora de la conquista.

1. Los chicos malos nos muestran la cara de la moneda que no somos

A las mujeres, sobre todo en una sociedad como la occidental, se nos pide que seamos “niñas buenas”, que nos comportemos según los estándares sugeridos por la tradición y la religión, específicamente la cristiana católica.

Esta forma de educarnos puede hacer que veamos en el otro un sentido de libertad que admitamos y deseamos.

De algún modo, aunque sepamos que no es el hombre con el que queremos tener una relación a largo plazo, justificamos el dolor que esto nos pueda causar con la experimentación de aquello que nunca antes habíamos tenido.

Si una mujer no se sabe fuerte ni independiente, estas ganas de vivir intensamente serán un gatillador muy potente.

Algo similar sucede si el crecimiento estuvo guiado por padres autoritarios que imponían sus restricciones sin mayor flexibilidad.

Un chico malo es, justamente, lo opuesto a la idea de la niña buena de la que una mujer querría desprenderse en algún punto de su vida, así sea solo por alguna temporada.

2. Los chicos malos son distintos y tienen algo de “prohibidos”

Es cierto que a muchas nos habituamos a lo que es conocido porque lo consideramos como seguro, pero conocer siempre al mismo tipo de personas puede ser aburrido.

Un tipo “malo” rompe el molde de las personas que conocemos. Es distinto. Y lo distinto no seduce.

Además de esto, los hombres con rasgos como los que mencionamos tienen ese halo de “prohibidos”, de inalcanzables, así que cuando nos prestan atención sentimos que, de alguna forma, estamos obteniendo un trofeo, pero sobre todo, de que podemos transgredir las reglas, lo que se nos ha impuesto como correcto.

Ciertamente, esto dispara las cuotas de placer, pero, casi en la misma proporción, también lo hace con los conflictos.

Entendamos que los chicos malos querrán mostrar eso que los hace distintos no solo contigo, sino con otras mujeres.

Entre más atención reciban, más arraigarán estas actitudes, lo cual convertirá la relación con ellos en un círculo vicioso difícil de romper.

 

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El arquetipo del chico malo moderno está muy influenciado por lo que vemos en los medios. Los tatuajes son uno de sus elementos distintivos actuales.

3. Creemos que nos van a proteger

Si andamos con un chico malo, con la valentía y el poder para transgredir las reglas, la valoración que podemos hacer es que se trata de una persona con capacidades más que probadas para protegernos.

Aun cuando esta expectativa se haya modificado con el tiempo, a muchas mujeres las seduce la opción de sentirse seguras con alguien, sobre todo si es un hombre.

Saber que se anda con un hombre lo suficientemente fuerte como para afrontar los diversos retos que conlleva la vida es siempre un punto de confianza extra.

Por supuesto, la naturaleza de los retos puede ser muy distinta según la persona que los conciba. Ahí es donde radica uno de los problemas.

Si los retos que se plantean son más bien relacionados con la anarquía y la transgresión, el chico malo servirá a tales propósitos, pero si la idea es contar con alguien para trabajar en causas beneficiosas, difícilmente esta será la persona indicada.

Conclusión acerca de por qué nos gustan los chicos malos

Aunque estamos a favor de la idea que de los humanos pueden cambiar sus actitudes, algo que debe tener en cuenta una mujer que se sienta atraída por un chico malo es que este, difícilmente, modifique su conducta en muchos de los ámbitos en los que esta se considere un problema.

Algunas mujeres deciden relacionarse con ellos con la intención de “salvarlos”. solo para darse cuenta de que están malgastando su tiempo. No se puede obligar a alguien a que cambie y, mucho menos, si esa persona considera que no hay nada de malo en su forma de actuar o ser.

Si estás en una relación de este tipo y quieres conseguir formas para finalizarla, pero no sabes cómo, agenda una sesión con tu psicólogo de confianza.

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