Parentalización: lo difícil de actuar como padre siendo solo un niño

parentalización

Seguro que habrás escuchado de niños que, a su corta edad, les toca cuidar a sus padres o hermanos menores. Tal hecho, aunque para algunas personas sea algo digno de reconocer, entraña conflictos que merecen la pena ser analizados en detalles.

Convertirse en un adulto siendo tan solo un niño puede dejar consecuencias difíciles de abordar durante el resto de la vida.

La idea de ser un “padre pequeño” conlleva una carga muy pesada que afectará el desarrollo del niño y con cuyas secuelas tendrá que, muy probablemente, vivir en la adultez.

Veamos con mayor detalle qué es la parentalización y cómo afecta a todos los implicados.

 

¿Qué es la parentalización?

 

Pensemos por un momento en cuál es el orden de jerarquía dentro de una familia. Lo primero que se nos viene es que los padres son los que dan y los hijos son los que reciben.

En tal sentido, los padres dan cariño, formación, cuidados y todo lo necesario para que el niño o niña se desarrolle como debe.

Por contradictorio que parezca, esto no siempre es así y a veces los roles están invertidos.

Hay niños que son los que terminan proveyendo todos los elementos que mencionamos antes y esto termina por condicionarlos con un compromiso para el que no están preparados.

Si bien es cierto que un niño parental desarrolla sensaciones de autosuficiencia y de autoeficacia, también es cierto que saltarse su infancia dejará huellas que deberán ser tratadas en terapia más adelante. Al menos, eso es lo que corresponde porque, de lo contrario, su vida puede estar cargada de resentimiento y frustración.

 

¿Cómo se da el proceso de parentalización?

Para que un niño o niña asuma ese rol tiene que haber alguien que no lo esté asumiendo. Cuando falta uno de los padres o ambos, se da el caso, en algunas familias, en las que el infante cree que debe cuidar al resto de los integrantes para que la dinámica familiar siga funcionando.

Tal hecho se da en situaciones como esta:

  1. Uno de los padres tiene algún impedimento físico que le impide seguir haciéndose cargo de la familia.
  2. Uno de los padres tiene algún trastorno de alcoholismo o drogadicción.
  3. Uno de los integrantes de la familia tiene requiere dedicación exclusiva por parte de uno o ambos padres, con lo cual debe asumir responsabilidades similares para compensar.
  4. Uno de los padres tiene alguna condición de salud mental grave.
  5. Divorcio o separación de los padres.
  6. La familia atraviesa dificultades económicas porque alguno de los padres está desempleado o no le alcanza con lo que gana.
  7. Uno de los padres falleció

 

Tipos de parentalización

Como los humanos no somos todos iguales, la parentalización se da en dos formas conocidas:

Parentalización instrumental

En este caso, los padres cargan de tareas a los hijos que no le corresponden a un niño o niña.

Por ejemplo: trámites como el pago de facturas, compras de alimentos o el cuidado de un familiar enfermo.

En este punto es importante acotar y diferenciar la educación a los hijos en la colaboración con el hogar y sus tareas de una parentalización.

Ordenas la habitación, lavar los platos o contribuir con la limpieza y el orden en general es una forma de enseñarles a ser más independientes.

Parentalización emocional

Esta se da cuando un niño se cohíbe de expresar sus emociones o las falsea para poder corresponder con la necesidad de los padres.

Un caso de ello es el niño que reprime su tristeza porque antes le ha escuchado decir a alguno de los padres que su expresión emocional le causa estrés.

Es peor aun cuando a un niño se le faltado el respeto y, para anular su respuesta, se le dice que solo exagera y que no tiene verdadero motivo para quejarse o llorar.

Los centros de la parentalización

El centro de la parentalización no siempre es el mismo. Por ello conviene conocer los dos principales para poder darse cuenta cuando esta sucede.

Normalmente, la parentalización se centra en los hermanos. Esto quiere decir que un niño se toma atribuciones de padre para con sus hermanos. El niño o la niña en cuestión los cuidan como si fueran suyos, como si ellos debieran suministrarle todos los cuidados que sus padres deberían darles.

Esta situación se ve más a menudo en niños con hermanos que tienen alguna discapacidad o que algún trastorno cognitivo.

En cambio, la parentalización con centro en los padres se deja ver cuando un niño tiene que cuidar a alguno de los dos o a ambos padres porque tienen algún grado de discapacidad física o cognitiva.

Síntomas de parentalización o niño parentalizado

Lejos de ver a un niño en esta situación como un pequeño adulto responsable, ahondemos mejor en lo que siente. Como no está preparado para tal responsabilidad, sus síntomas aparecerán tarde o temprano.

Algunos de ellos son:

Dolores físicos que se evidencian en dolor estomacal o de cabeza.

Estrés y ansiedad. Un niño parental, por ejemplo, puede morderse las uñas y tener problemas para dejar de hacerlo.

Agresividad y baja tolerancia a la frustración.

Dificultades para el desarrollo y la integración con otros niños. Incluso puede que no sientan placer por los juegos que, a su edad, son normales.

Problemas para conectarse con lo que siente y con lo que es realmente importante para él.

Dificultad para, una vez entrada la adolescencia, relacionarse de forma romántica con parejas potenciales y con la pareja que establezca.

Conclusión acerca de la parentalización y el niño parental

Muchas personas se sienten admiradas cuando ven que un niño cumple labores de adulto que no le corresponden. Normalmente equivalen esto a una virtud. No negamos que lo sea, pero el daño que se genera a la larga es complejo de abordar.

En su momento, es reconocible que sin la ayuda de estos niños sería muy difícil para el núcleo familiar seguir adelante en un momento de complejidad, pero entonces la responsabilidad posterior es hacerse cargo de las consecuencias.

Para ellos es necesario educar a los afectados, de modo que sepan que lo que viven no tiene por qué ser así siempre ni es fruto de la nada.

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