¿Cómo se relacionan la personalidad y la salud mental?

La personalidad

Las vivencias e interacciones con terceros suelen ser determinantes de cómo cada persona se distinguirá del resto según su forma de ser y de posicionarse ante los retos. A su vez, los diferentes eventos traumáticos y por qué en algunos casos induce una cierta forma de ser y en otros una muy contraria también es un tema que estudia las teorías de la personalidad. ¿Ciertos rasgos pueden causar alguna enfermedad mental? la personalidad aún es un tema de interés con grandes espacios por pintar, con tendencia a generar numerosas incógnitas. Por suerte, desde el estudio de la psicología es posible dilucidar muchas de estas dudas.

Definición de personalidad

La personalidad ha tenido una leve transformación en cuanto a su concepción original a causa de los avances de la psicología como ciencia y los estudios realizados en la época moderna. Puede concebirse como una organización interior, que tiene cierto dinamismo y se basa en ciertos sistemas psicofísicos que determinan la conducta y el pensamiento característicos de una persona. Por ello, cada uno de nosotros contamos con cualidades particulares, atributos, un ajuste biológico basado en nuestra especie y los distintos rasgos que han sido postulados a partir de las teorías, conceptos y mediciones. 

la personalidadAdemás, la personalidad no media en cuanto al grupo de origen de los individuos, ya que estos patrones que nos unen y nos diferencian se han identificado en todas las etnias y culturas. De igual modo, la personalidad se forma en relación al desarrollo de cada humano y según los aspectos sociales, biológicos y ambientales que experimenta y van siendo causa de su comportamiento. En tanto, existen términos primordiales para dar sustento al término y explicar cómo se modula nuestra forma de ser, como lo son los siguientes:

El temperamento

Es la parte hereditaria de la personalidad, el psicólogo Allport, A. lo definió como aquellos fenómenos que caracterizan la naturaleza emocional de una persona y abarcan la velocidad en que produce respuestas, su estado de humor preponderante, su nivel de susceptibilidad y qué peculiaridades en sus cambios de humor predominan en este. Es por ello, que aunque en muchos aspectos seamos únicos logramos identificar que respondemos de un modo similar a familiares consanguíneos.

El carácter

Por su parte, el carácter conforma los rasgos de la personalidad que son bastante perdurables, repetitivos y que cuentan con gran influencia social y de la dirección en que se forman los valores morales. Así pues, la niñez y la adolescencia determinan la formación de este y se amolda con estas influencias positivas o negativas que recibimos. Esto incluye todas las distorsiones, fallas, costumbres vivencias traumáticas o felices y satisfactorias que transcurren en su desarrollo, en conjunto a las normas y prácticas éticas que van formando sus matices individuales.

 

Relación entre la personalidad y la enfermedad mental

trastornos de la personalidadEl temperamento y el carácter, también son a nivel interno patrones de pensamiento, percepción y reacción según los cuales nos expresamos de cierta manera y lo que los determina es que se mantienen estables durante las etapas de la vida. Sin embargo, cuando algunos rasgos llegan a ser muy prominentes y rígidos, la persona presenta un deterioro significativo en su desempeño cotidiano, incluyendo cómo funciona en lo laboral y social.

Estos rasgos que resultan desadaptativos se catalogan como trastornos de personalidad. Además, las investigaciones en el área han encontrado que algunos tipos de personalidad por sí mismos, podrían predisponer ante algunos trastornos mentales y del comportamiento; Por ejemplo, el trastorno bipolar se asoció a bajos y altos niveles de madurez social y baja estabilidad emocional. También, los altos niveles de estabilidad emocional protegen del trastorno esquizoafectivo y otros resultados de psicosis.

Trastornos de la personalidad

Finalmente, los trastornos de personalidad son un tipo de trastorno en el que estos patrones mencionados comienzan a manifestarse de forma poco saludable, perdiendo flexibilidad y generando comportamientos marcados; Estas formas pronunciadas de actuar se han dividido en tres grupos para ser categorizados y poder identificarlos.

Grupo A: “Raros” o “excéntricos” 

 

  • Trastorno paranoide de personalidad: son personas que sienten extrema desconfianza y mantienen alta suspicacia sin justificación alguna, tienen una interpretación errónea de las intenciones de los demás, y sus creencias principales son acerca de engaños, desconfianza, deslealtades o infidelidades de parte de la pareja, generando una percepción distorsionada de eventos, de amigos y familiares.
  • Trastorno esquizoide de personalidad: afecta las habilidades sociales, por lo que es común que tengan pocas amistades. También sufren restricción emocional hacia las relaciones y vínculos con los demás. Por lo que están más cómodos en actividades individuales, siendo indiferentes ante las críticas y a los halagos.
  • Trastorno esquizotípico de personalidad: provoca un déficit en las relaciones interpersonales y una alta presencia de distorsiones cognitivas. A su vez manifiesta excentricidades, creencias raras, afectividad restringida, pocas relaciones sociales y ansiedades sociales debido a temores paranoicos.

Grupo B: “Dramáticos”, “emotivos” o “inestables”

 

  • Trastorno antisocial de la personalidad: comúnmente comienza a manifestarse a partir de los 15 años, son personas que presentan desprecio por los derechos de los demás, y tienen dificultades para seguir las normas sociales. Se aprecia una despreocupación total por algún bienestar (propio o de otros), y tienden a ser deshonestos, agresivos e impulsivos e incapaces de planificar a futuro.
  • Trastorno límite: afecta la estabilidad de las relaciones interpersonales, dañando su autoimagen, tienden a la impulsividad y tienen miedo al abandono ya sea real o imaginario.  En sus relaciones interpersonales son personas intensas e inestables, con comportamientos comunes como: gastos, abuso de sustancias, atracones de comida, conducción temeraria, intentos o amenazas suicidas, ira, poco control e ideación paranoide debido al estrés.
  • Trastorno histriónico de la personalidad: no pueden sentirse cómodos donde no son el centro de las miradas ya que son muy demandantes de atención, tienden a ser sexualmente seductores y emotivos con alta expresión emocional. También, le otorgan mucha importancia a su aspecto físico, idealizan las relaciones con los demás y son muy propensos a ser sugestionados o manipulados.                                                                      
  • Trastorno narcisista de la personalidad: quienes lo tienen necesitan constantemente la admiración de los demás, carecen de empatía, se creen especiales de alguna manera, y abusan de sus relaciones interpersonales. Además, suelen pensar que son envidiados y actúan de forma arrogante. 

Grupo C: “Ansiosos” o “temerosos”

  • Trastorno de la personalidad por evitación: son personas inhibidas, con sentimientos constantes de inferioridad y una sensibilidad alta a las críticas negativas, evitan trabajos grupales, tienen miedo a ser avergonzados, creen que son ineptos socialmente, evitan extremadamente cualquier riesgo personal y ser implicados en actividades fuera de su zona de confort.
  • Trastorno de la personalidad por dependencia: imposibilidad de asumir responsabilidades y necesidad excesiva de ser protegido y acompañado. Estos sujetos muestran mucho miedo a ser abandonados y comportamientos como adhesión, sumisión y dependencia, también les resulta difícil tomar decisiones por sí mismos.  
  • Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad: se caracteriza por tener una excesiva preocupación por el orden y el perfeccionismo, afectando su eficiencia, espontaneidad y flexibilidad. Presentan imposibilidad de deshacerse de objetos inútiles, así como rigidez ante detalles y normas.
  • Trastorno de la personalidad no especificado:  Este trastorno no corresponde con el cumplimiento de criterios para un trastorno específico, es decir, puede haber presencia de características de más de un trastorno. 

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