Actos de autoagresión asociados con la violencia familiar

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Autor: Natalia Sobarzo I.

En este artículo se indaga acerca de la autoagresión y su relación con el trauma en el apego por violencia familiar, realizando una aproximación desde el psicoanálisis, y la teoría del apego de Bowlby. Hablaremos acerca de la importancia del rol facilitador de los padres, y como un trauma en el apego, producto de la violencia de los padres influye en la adultez, ubicándolo como un sujeto incapaz de concebir cómo piensan o sienten las personas y el sí mismo, lo que desencadena actos autodestructivos e incluso suicidio.

Tendencias del ser humano

Como indica Lucariello (2012), numerosos autores afirman que, el ser humano tiene dos grandes tendencias, una es ejercer un control social de los demás y la  segunda es conseguir la unión, entendida como la intimidad y el placer en las relaciones con los otros, y es en esta última donde se pone de manifiesto las necesidades primarias, como indica el autor que corresponde al vínculo afectivo, el cual conocemos como apego y si el sujeto no satisface estas necesidades, sentirá soledad emocional, social y frustración sexual  como indica Mc. Adams (1988), el trauma es desconcertante, y como señala Fonagy y Target (2011), los adultos con historias de traumas en el apego, suelen presentar una falla adquirida de la capacidad de concebir cómo piensan o sienten las personas, lo que conocemos como “fracaso en la mentalización”.

La psicología, y en especial el psicoanálisis, nos aportan su visión en cuanto a la relación del apego y la violencia familiar, Garayoa (2012) señala que  las personas con apego inseguro, tienen mayor riesgo de incidir en el maltrato, ya sea como agresor o víctima, particularmente me centrare en este último, porque como continua diciendo, estos están en alerta permanente en cuanto a la separación o al rechazo, así como de las dificultades que presentan en cuanto a lo relacional, para ello se ejemplificara con viñetas, del caso de A, una joven universitaria que desde su infancia a vivenciado violencia familiar y consumo de alcohol y otras sustancias por parte de sus figuras de apego.

Actos de autoagresión asociados con la violencia familiar

La teoría del apego, es considerada como una de las más importantes del desarrollo socio-emocional, como señala Pena (2015), porque se basa en las relaciones reales con los cuidadores principales, y su condicionamiento para posteriores vínculos en la adultez, como indica Bowlby (1985), la personalidad adulta se visualiza como producto de la interacción del individuo con figuras significativas durante su niñez, particularmente, con sus figuras de apego. La perturbación en los vínculos afectivos tempranos, según Fonagy (2011), altera los patrones de apego, y debilita las funciones vitales para el desarrollo social normal, como la mentalización, entendiéndola como la capacidad de significar la experiencia de uno mismo y de los otros en términos de estados subjetivos y procesos mentales, como refiere Pena (2015) mientras que  las relaciones de apego seguro facilitan esta capacidad de mentalizar.

Las consecuencias en la integridad psicológica que puede generar el trauma de apego según Fonagy son la devastación de la función psíquica que el trauma en el apego deja a su paso, lo que afecta la capacidad de hacer frente a todas las vicisitudes comunes de la vida mental, como los conflictos inconscientes relacionados con la autoagresión, deseos edípicos y mecanismos defensivos, además de conflictos en relación con objetos ambivalentemente; en el caso de la paciente A (25), quien llega a consultar porque es incapaz de llevar a palabras su propios pensamientos y emociones, “me ofusco demasiado por las cosas (…) aprender a controlar mis emociones, para que no me pesen tanto, quizás sobre reacciona por algunas cosas, entonces no me puedo reaccionar y después ando súper bajoneada”. Señala que este malestar la viene aquejando desde un periodo prolongado de su vida, lo cual se le podría atribuir a la familia disfuncional que tiene; su madre profesora y su padre médico, se encuentran separados desde hace 18 años aproximadamente por una infidelidad, ambos pasaron por un periodo de alcoholismo y consumo de sustancias preocupante, con periodo de golpes y gritos , además cuenta con 3 hermanos, dos hermanas mayores y un hermano menor quien se encuentra internado por consumo de sustancias ilícitas, con solo estos antecedentes podemos esclarecer que los dolores inexorables de la vida de la paciente A como indica Pena (2015) son vividos con la crudeza de una herida abierta sin la protección de la “piel” que provee la mentalización.

autoagresionLo que hace Winnicott (1965), es jerarquizar el aspecto relacional, el contacto con la persona y no sólo el alivio de tensiones, otorgándole un papel primordial a lo vincular, y a la importancia del cuidado materno, estableciendo que los procesos de maduración dependerán de la provisión ambiental proporcionada por el padre, pero siendo la madre al principio quien constituye el ambiente facilitador. Ademas, Winnicott (1956) observa que la internalización del otro,  debilita la creación de un sentido coherente del self, antes de que los límites del self se hayan establecido completamente. Por lo tanto, en el caso de la paciente A, cuando pequeña es forzada a internalizar al otro no como un objeto interno sino como una parte central de su self, y si el cuidador no contiene las ansiedades de ella, como explica Fonagy y Target (2011), para metabolizarlas y reflejar así el estado del self, éste, más que ir construyendo gradualmente una representación de sus estados internos por medio del reflejo e identificación proyectiva normal, finalmente es obligada a acomodar el objeto, como un ser ajeno dentro de la representación de su propio self.

Debido a la ausencia de una fuerte capacidad de mentalizar en consecuencia del trauma, como indica Fonagy y Target (2011), es probable que claramente se revele la fragmentación subyacente de la estructura del self, en el caso de sujetos traumatizados las introyecciones están teñidas por el contexto traumático en que ocurrieron, finalmente lo que es internalizado como parte del self es un cuidador con intenciones aterradoras, en el caso de la paciente A los episodios violentos vividos donde fue testigo de los golpes que recibía su madre por parte de su padre y los múltiples gritos, a esto se le suma los estados de alto consumo de alcohol y sustancias ilícitas, finalmente lo que introyecta son elementos altamente agresivos, adoptando la postura de ser sumisa ante las situaciones conflictivas, para no “estallar en uno peor”,  esta manera de autoprotección tiene una consecuencia trágica según Fonagy y Target (2011), ya que en la organización del self se incorpora la intención abusiva, lo que puede generar experiencias de insoportable dolor psíquico cuando el self se siente literalmente atacado desde adentro y abrumado por una experiencia de maldad imposible de mitigar por reaseguramiento, lo que desencadenaría los actos de autodestrucción, un ejemplo claro de lo abrumada que se sintió la paciente A, fue en el periodo que vivió con su papá, lo que desencadeno en un intento de suicidio, por ingesta de medicamento.

La pregunta es ¿Cómo puede lidiar con estas introyecciones?, como dice Fonagy (2011), la única manera es por medio de la externalización de esas partes ajenas de la estructura del self en un continente, en este caso en un continente sustituto, porque las figuras significativas de la paciente A no actuaron como un continente capaz de contenerla y devolverle elementos betas, para ella ser capaz de mediatizar sus emociones y poder concebir la de los demás. Entonces, mediante la identificación proyectiva, aquellas  partes persecutorias son experimentadas como “afuera”, lo que explica que la paciente piense todo el tiempo en que se están riendo de ella o están hablando mal de ella. Por ello, es esencial que las experiencias ajenas sean poseídas por otra mente como señala Fonagy y Target (2011),  y de esta forma otra mente tome el control de las partes intolerables del self, que finalmente están dirigidas a la destrucción del propio self.

 La paciente A configura un estilo de apego inseguro, ya que presenta vivencias continuadas de soledad, que se deben en gran parte por el abandono emocional de los padres, quienes no la cuidaron ni protegieron, lo que desencadena un temor al abandono, y hace notar constantemente una falta de reconocimiento, buscando constantemente la aprobación de los demás, pese a que no quiere destacar, tampoco quiere estar más abajo, sino más bien estar en armonía, cabe destacar la desvalorización como una problemática fundamental que trae a sesión. Al haber vivido maltrato verbal, psicológico y físico por parte de su núcleo familiar, no  cuenta con apoyo familiar, lo cual se expresa  en una baja capacidad de confiar en los otros y buscar ayuda, sintiéndose con libertad limitada para expresar emociones, además de la  representación de haber recibido poco apoyo en su infancia, con padres poco disponibles, provocando una imagen insatisfactoria de su niñez, que es precisamente lo que le ocurre a la paciente A , como señala Pena (2015), esta constante insatisfacción, ya sea real o psíquica la convierte en una persona que no solo busca la confirmación de que es querida, sino además cree ser ineficaz socialmente e incapaz de hacerse querer, por lo que muestra un temor al posible abandono o rechazo.

Fonagy y Target (2011), señalan que paradójicamente, mientras existe la necesidad de identificación proyectiva como un asunto de “vida o muerte” para aquellos con una parte traumatizante en la estructura de su self, la constelación  particular crea una necesidad dramática del objeto, es decir una dependencia que tiene muchas características de adicción, ya que se produce una hiperactivación del sistema de apego, experimentando en el modo de equivalencia psíquica, el sentimiento de maldad que se traduce directamente en maldad propiamente dicha, de la cual, en un modo teleológico de funcionamiento, no parecería haber más vía de escape que la autodestrucción, y por esto ella no hace nada para impedir que la lastimen, “como automaltrato, creo que tampoco me sentía bien porque mi hermana es súper mandona, en verdad me sentía mal y dejaba que me tratara así, cuando estaba con mi abuela igual y como que no se no le decía nada, sentía que yo merecía morir como que me merecía todo lo que me pasaba”, por la tanto como dice Fonagy (2011) este estado es comúnmente el disparador de actos de autoagresión y suicidio, que finalmente están a menudo asociados con el trauma en el apego.

Conclusión

A modo de conclusión, los seres humanos buscan una unión porque es lo que da la vida y lo que permite crear como indica Lucariello, (2012), sin embargo, muchos no son capaces de tener una relación exitosa y esto se debe a que la capacidad de mentalización se ve debilitada en la mayoría de las personas que han experimentado algún trauma, como indica Fonagy y Target (2011),  por tanto el trauma activa el sistema de apego, y en el caso de la paciente A que tuvo una niñez con conflictos parentales, cuyos apegos fueron desbaratados, afectando su sentido de seguridad, podemos decir que con frecuencia espera ser rechazada, lo que le impide mediatizar sus pensamientos y sentimientos.

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