Vínculo social y el malestar en la cultura

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El ser humano como ser social, se desarrolla en medio de un contexto llamado cultura, la cual define al ser humano como tal, esta relación entre el ser humano y su cultura de origen, son las principales creadoras y modificadoras del aparato psíquico del individuo. La migración de personas hacia otros países ha sido un fenómeno constante en la historia de la humanidad, esto es producto de diversos motivos que impulsan a los individuos a dejar su lugar de origen para movilizarse hacia lo desconocido y lo culturalmente diferente, ya sea por supervivencia, en la búsqueda de una vida mejor, o debido a la intriga de lo desconocido (Guzmán, González & Rivera, 2015).

Las primeras civilizaciones humanas fueron conocidas como nómadas, una de las principales características del ser humano es su necesidad de bienestar y por eso se encuentra en la constante búsqueda de alternativas de vida que le proporcionen a sí mismo y a su especie mejores estados de bienestar. (Pérez, 2001)

En la actualidad se encuentra un fenómeno migratorio reconocido internacionalmente, en donde no solo se incluye en el término el hecho de cambiar de residencia y ser portador de nuevas culturas, sino que el concepto incluye consideraciones políticas, económicas y jurídicas, las cuales tienen mucha importancia a la hora de garantizarle al individuo la capacidad de residencia y absceso a oportunidades de trabajo y desarrollo social. (Venturini, 2006)

Debido al alto índice de migración que se presenta en el mundo, es de suma importancia realizar estudios sobre este fenómeno, que incluya el acercamiento de la realidad de la población inmigrante, el vínculo social y el malestar en la cultura.

Migración y Psiquismo

Hoy en día, el estudio sobre la migración se realiza en diversas áreas del conocimiento, desde la psicología, los estudios han arrojado luces con referencia al impacto generado por la migración de los individuos y familias, desde la perspectiva tanto del inmigrante como de la sociedad que lo acoge. Diversas investigaciones muestran los impactos psicológicos que pueden llegar a manifestarse en el individuo por la transición a un entorno diferente del de origen, al producirse en él una pérdida de identidad que genera el cambio de la cultura habitual y los factores que influyen negativamente en su estado emocional (Zúñiga & Hamann, 2008).

Según el psicoanálisis, la migración del individuo se considera traumática para el psiquismo, al producirse un cambio de idioma, costumbres, paisajes y culturas. Se experimenta la angustia y tristeza por dejar a seres amados y conocidos, además de la nostalgia por la pérdida del hogar y el entorno familiar, e implica además, la reestructuración psíquica requerida para la integración al nuevo entorno. Por tanto se ha de considerar que la migración es un factor que se puede relacionar con diversas problemáticas de salud, genero, políticas, sociales y económicas que afectan tanto su personalidad, sus relaciones sociales, su crecimiento y su salud (Ojeda, 2005).

Como lo mencione anteriormente, un inmigrante es portador de nuevas culturas, que se instala en un contexto totalmente diferente en el cual, también se presentan características y culturas particulares. Por lo tanto al ser receptor de inmigrantes se presenta en ese entorno la coexistencia de variadas culturas en una misma sociedad, lo cual presenta un gran desafío para el estado, propiciar una convivencia armónica y la relación igualitaria entre los distintos grupos sociales existentes. Por tanto dentro de la discusión que respecta al creciente fenómeno de la migración, están inmersos las distintas políticas y recursos implementados por el estado que acoge al inmigrante con el fin de proteger y garantizar los derechos culturales y civiles del inmigrante (Zapata, 2009).

Sin embargo aunque los inmigrantes suelen adaptarse a su entorno social, el éxito de esta integración dependerá en gran medida a la acogida socioeconómica que tenga en el país receptor. En donde la principal problemática vista por los nativos se presenta en los efectos económicos que conlleva incrementar la fuerza de trabajo, ya que con la migración se suele aumentar la tasa de desempleo y por tanto se reduce la remuneración de los habitantes nativos. Al incrementar la oferta laboral se produce una competitividad por parte de nativos e inmigrantes, lo cual conlleva a los desplazamientos de un grupo y a la reducción del trabajo por el otro lado (concejo nacional de Población, 2010).

Por estas situaciones se presenta un malestar en la cultura receptora, como lo explica Freud se puede decir que este conflicto entre los inmigrantes y la cultura receptora se produce debido a la necesidad del hombre por formar círculos culturales cerrados en donde manifiestan su agresividad y hostilidad hacia todo aquello que parezca extraño o ajeno. Por tanto el sujeto que de forma involuntaria se convierte en víctima de las tendencias hostiles, hace parte de la cohesión del grupo nativo. Al desarrollarse la hostilidad contra los inmigrantes, se presenta entre los nativos una solidaridad entre ellos, en donde se ve amenazada la convivencia armónica entre sus iguales por la presencia de un enemigo en común, el cual suelen ser las minorías existentes. Entre más amor y unión haya entre los habitantes nativos, mayor será la descarga de hostilidad y agresividad a lo diferente y lo ajeno para ellos (Sarro, 2008).

Freud determino a este fenómeno “el narcisismo de las pequeñas diferencias”, esta intolerancia que se presenta en contra de los inmigrantes, proviene en sí de la amenaza que se presenta contra la integridad narcisista del sujeto nativo. Lo cual permite el afloramiento de sentimientos de repulsión y aversión contra las personas con una cultura ajena. La competición simbólica entre grupos da paso a la exclusión del otro, este fenómeno se le conoce como xenofobia y este conflicto que se presenta en los nativos contra los inmigrantes puede ser estudiado en relación a los conflictos internos que se presentan en el xenófobo (Orantes & Molina, 2002).

La experiencia migratoria implica un afrontamiento y un reconocimiento jurídico, por medio de la obtención y creación de derechos que aporte luces acerca de la resolución de conflictos que implica tanto a los nativos como a los inmigrantes. Ya que a partir del análisis Freudiano, se obtuvo la implicación de las exigencias pulsionales del individuo y las demandas socioculturales (Sánchez, 2005).

Conclusiones

Como conclusión puedo decir, que la exclusión y el rechazo que con frecuencia viven los inmigrantes hacen parte del miedo y la ignorancia que se presenta en la cultura receptora, la cual considera que lo único bueno es lo conocido y lo igual a él. Por tanto se puede explicar desde la definición del narcicismo expuesta por Freud, en donde indica que el individuo narcisista solo es capaz de canalizar el amor hacía su propio yo. Presentando como consecuencia de esto, hechos hostiles y de exclusión contra todo aquello que sea diferente y desconocido para él.

Cual sea el motivo por el cual una persona decide emigrar de su país, en el implica un riesgo psicológico que trae consigo el abandono del hogar y lo conocido, para enfrentar una nueva cultura, que implica un idioma diferente, un entorno ajeno y la necesidad de la adaptación. Aun así, el afrontamiento del rechazo por parte de los nativos representa un reto, en el que es de vital

importancia la ayuda de las autoridades jurídicas y del gobierno, que le permitan una integración correcta en la sociedad y las oportunidades y derechos necesarios para el sano desenvolvimiento del individuo en la sociedad que lo acoge.

AUTORA: Margareth Guillen Santrich

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