Vinculo positivo: Aprender a ser entrenadores emocionales

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El siglo XXI ha sido testigo de un cambio sustancial en nuestra forma de vincularnos, generada por una profunda transformación de nuestros vínculos. Entre las transformaciones más importantes, encontramos que la manera de relacionarnos se ha visto fuertemente influenciada por los grandes avances tecnológicos.

A raíz de lo anterior surge la duda, ¿Cómo podemos favorecer un vínculo positivo entre nosotros? ¿Cómo podemos mejorar el trato entre familiares, hijos y/o compañeros? Creo que la solución debe tomar como punto de partida la base proporcionada por la experiencia profesional y el desarrollo del conocimiento actual.

Lo anterior nos lleva a pensar en el primer concepto: el vínculo positivo. ¿Qué es el vínculo positivo?, tengo la convicción de que el vínculo positivo es una oportunidad exclusiva de entregar la experiencia de ser cuidado y enseñar a cuidar a otros, constituyéndose como las bases de las relaciones interpersonales y siendo una expresión de la unión de las personas, una unión irrepetible e imprescindible. Gracias a éste vínculo positivo, se optimizan las principales fuentes de desarrollo afectivo y social. Asimismo, puede ser visto como una serie de acciones ineludibles de interacción social, que siguen a las personas durante su viaje por la vida, así como también, permanecerá como un puente directo de aprendizaje emocional y empático.

Vínculo Positivo en la relación padre-hijo

vinculo positivoQuisiera enfocar este artículo a una de las áreas específicas relacionadas con este concepto de vínculo positivo, a saber, la relación que establecen padres e hijos. Ello, porque los vínculos familiares primarios son relevantes a lo largo de toda la vida adulta, razón por la cual es menester considerar y ser conscientes de la gran necesidad que tienen los hijos de sus padres, y también, entender que los hijos no sólo son “el futuro”, como normalmente se dice, sino que también son el presente, y que siempre los padres serán un referente emocional, y como tal, influyen en la vida de otra persona de forma directa.

En esta especie de transferencia vivencial, contenida en este intercambio de relaciones, los padres tienen el gran desafío de formular las condiciones necesarias para un vínculo sano y adecuado con sus hijos, desafío que pretende formar relaciones sanas y empáticas entre padres e hijos, y también en lo que respecta a todo tipo de relaciones.

Para poder establecer una relación positiva, deberemos considerar algunas premisas, a saber, considerar la importancia que los padres tienen en la vida de sus hijos y como estos hijos necesitan padres activos y sensibles frente a cada etapa y proceso de cambio de sus vidas. Para aquello, será necesario implicarse emocionalmente con ellos, brindarles tiempo, y dedicarles experiencias acordes con sus necesidades, que les permitan tener un rol activo dentro del hogar.

Como segundo momento, u otra de las acciones que los padres deberían considerar, es el trabajo exclusivo hacia protagonizar el amor y el cariño en la relación con sus hijos, es decir, que los padres sean capaces de expresar de forma concreta aquello que sienten por los hijos, a través de gestos y acciones emocionales.

Involucrarse en las necesidades, etapas y emociones de los hijos cobrará importancia en una relación positiva, ya que los padres deben escuchar aquello que los hijos van descubriendo del mundo, y cómo los hacen participar en sus vidas.

Asimismo, verbalizar frases contenidas de mensajes de protección, seguridad y afecto de manera incondicional, generando una estabilidad emocional en los hijos. Esto requiere que los padres no condicionen el amor y la protección que están dispuestos a otorgar a los hijos durante toda su vida.

Ciertamente, es fundamental implementar un sistema comunicativo funcional, que permita sostener una comunicación fluida y directa, en donde se diga lo que se quiere decir y no lo que se espera que el otro adivine.

En definitiva, debemos saber utilizar nuestra capacidad desde lo más humano que tenemos, aquello que nos hace modestamente sabios, esa capacidad reflexiva que sólo es posible a través de un trabajo dedicado, para dar protagonismo a relaciones mediadas de cariño.

He aprendido que incluso cuando no se tiene elección, la elección puede ser uno mismo, por lo tanto, es fundamental protagonizar los vínculos desde lo más positivo posible, marcando la infancia de los hijos con amor y dedicación, tarea que debe comenzar hoy.

El objetivo de estudio y la tarea global de la psicología infantil busca dar respuesta al favorecimiento del desarrollo integral y del vínculo sano y positivo entre padres e hijos. Objetivo que también marca el interés terapéutico, velando por los principios básicos de convivencia en todo orden de relaciones.

Tengo plena convicción las personas, a lo largo de nuestra vida, olvidaremos aquello que nos dijeron y aquello que hicimos, pero no lo que nos hicieron sentir. Por tanto, relevo la importancia del vínculo positivo y su detallado trabajo que debemos realizar diariamente en ello. Es fundamental que los padres tengan presente que son referentes emocionales y que depositan en sus hijos las pautas de relaciones primarias.

¿Qué es el vínculo positivo?

El vínculo positivo puede ser considerado como un prisma a través del cual las personas le dan sentido a lo que viven, una especie de lente de observación del mundo, que permite ir transmitiendo formas de relaciones sanas y protagonizadas de respeto y cariño. De esta manera, constituye una especie de legado o herencia, que se transmite emocionalmente. De ahí, surge la necesidad de preguntarse: ¿Qué es lo que quiero legar yo? ¿Qué es lo que quiero que forme la herencia que transferiré?, como hijo, como padre, como esposo. Esa es la pregunta que movilizará la forma del cambio. Aquel es el inicio de una reflexión sensiblemente humanizada. Detenernos será altamente fundamental, entendiendo que somos los actores principales, secundarios y extras de nuestra vida. Queda en nuestras manos activas, posibilitar vínculos positivos y gestarlos desde el inicio de la vida.

Considero que existen múltiples formas posibles de favorecer una relación positiva y estar al servicio emocional del otro. Esa es una tarea que muchos psicólogos emprendimos y promovemos constantemente, para que cada padre pueda ser el entrenador emocional de sus hijos, lo que significa ayudarles a sostener y sentir las emociones que van descubriendo día a día, siendo un ejemplo de gestación emocional, dejando expresar una relación permitida de emociones. Lo anterior quiere decir que tanto padres como hijos podrán ser capaces de ubicar y llamar por nombre a sus emociones, y sabrán que una emoción puede tener múltiples expresiones, implementando una riqueza de vocabulario afectivo, que impactará en las acciones y resoluciones de la vida de cada niño.

Finalmente, la tarea de los padres es acompañar a sus hijos y detenerse en la tarea mayor, que es pensar y actuar, dedicándose entera y cariñosamente hacia ellos.

No es posible olvidar, que los padres son los referentes emocionales en los primeros años de los hijos, y que es misión de los padres cuidar ese espacio simbólico emocional. Es trascendental generar entornos donde la alegría importe y prevalezca por sobre otras emociones. Lo anterior, puede idearse como una escuela de vida en el hogar, donde los hijos florecerán… y los padres lo pasarán mucho mejor.

Autor: Valeria Gálvez

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