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Trastorno Negativista Desafiante: Cómo Intervenir Eficazmente

El Trastorno Negativista Desafiante (TOD) es un trastorno de la conducta que afecta a niños y adolescentes. Se caracteriza por comportamientos negativos y desafiantes hacia las figuras de autoridad y suele ir acompañado de ira, agresividad y pérdida de control. Una forma más grave del TOD se denomina Trastorno de Conducta (TC) y puede conducir a acciones violentas y destructivas. Es un trastorno difícil de tratar para padres, profesores y profesionales de la salud mental, y puede ser frustrantemente resistente al tratamiento.

Es importante comprender que este trastorno no está causado por una mala crianza o falta de disciplina, y no siempre es indicativo de una enfermedad mental grave. En el TOD pueden influir diversos factores, desde la genética hasta la sobreexposición a la violencia, y a menudo es señal de un conflicto o trauma no resuelto.

Evaluación y diagnóstico

Para padres y profesores, el primer paso para tratar el TOD es reconocer sus síntomas y realizar una evaluación bien informada. Los síntomas del TOD en niños y adolescentes pueden variar de leves a graves y pueden incluir los siguientes:

  • Rehusarse a cumplir normas o instrucciones
  • Culpar a los demás de sus propios errores
  • Pérdida de los nervios
  • Uso de lenguaje vulgar
  • Tanganas
  • Desacuerdos frecuentes y desafío
  • Agresión hacia las figuras de autoridad
  • Vandalismo
  • Robo
  • Agresión
  • Falta a clase
  • Huir de casa
  • Abuso de sustancias

Para diagnosticar con precisión a un niño o adolescente con TOD, un profesional de la salud mental normalmente buscará un patrón de conductas negativas, desafiantes y hostiles que interfieran en su capacidad para funcionar. El profesional también tendrá que descartar otras posibles explicaciones de estos comportamientos, como un trastorno del aprendizaje o de la comunicación o un trastorno del estado de ánimo o de ansiedad. También es importante tener en cuenta que el TOD no suele desarrollarse en niños menores de 3 años.

Intervención

Es importante intervenir en los casos de TOD para disminuir la probabilidad de que un niño o adolescente desarrolle un TC más grave. El tratamiento puede variar mucho en función de las necesidades individuales del niño.

Formación para padres

Para los padres, la formación puede ser útil para ayudar a un niño o adolescente a controlar sus conductas disruptivas. Esta formación enseñará a los padres a comunicarse eficazmente y a establecer y aplicar sistemáticamente normas y consecuencias adecuadas. Los padres también aprenderán a controlar sus propias reacciones ante los comportamientos negativos para no agravar la situación.

Terapia individual y familiar

Las sesiones de terapia con profesionales de la salud mental autorizados pueden ser útiles para los niños y adolescentes con TOD. Estas sesiones pueden ayudar al niño o adolescente a desarrollar habilidades de afrontamiento y de comunicación eficaz. Además, las sesiones de terapia familiar pueden ayudar a todo el grupo familiar a comprender los problemas subyacentes que pueden estar contribuyendo al TOD y a desarrollar estrategias para resolver conflictos y promover comportamientos positivos.

Terapia de grupo

La terapia de grupo puede ser útil para los adolescentes que luchan contra el TOD. Las sesiones de terapia de grupo pueden proporcionar a los adolescentes el apoyo de sus compañeros mientras trabajan para desarrollar habilidades de afrontamiento saludables, mejorar la comunicación y encontrar mejores formas de expresar sus emociones fuertes.

Medicación

En algunos casos, el médico puede recetar medicación para ayudar a controlar los síntomas del TOD. Este tipo de medicación suele utilizarse para controlar la agresividad y la hiperactividad. La medicación puede ser útil, pero debe utilizarse con precaución y bajo la supervisión de un profesional de salud mental cualificado.

Conclusión

El Trastorno Negativista Desafiante y el Trastorno de Conducta pueden ser difíciles de tratar para padres, profesores y profesionales de la salud mental. Es importante descartar otras posibles causas de los comportamientos antes de diagnosticar a un niño con TOD. Una vez hecho el diagnóstico, hay diversas intervenciones que pueden ser útiles para controlar los síntomas. La formación de los padres, la terapia individual y familiar, la terapia de grupo y la medicación pueden ser útiles. Con el tratamiento y el apoyo adecuados, la mayoría de los niños y adolescentes con TOD pueden aprender a controlar mejor sus síntomas y limitar el impacto del trastorno en sus vidas.

Si te preocupa que tu hijo o adolescente pueda padecer TOD, es crucial que busques la orientación de un profesional de la salud mental que pueda proporcionarte una evaluación exhaustiva y un plan de tratamiento adecuado adaptado a las necesidades de tu hijo.