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Trastorno de Personalidad Múltiple: Desafíos y Opciones de Tratamiento

El Trastorno de Personalidad Múltiple (TPM) es una enfermedad mental grave y controvertida. Ahora se conoce oficialmente como Trastorno de Identidad Disociativo (TID). El TID es un trastorno psicológico complejo en el que la identidad de una persona está fragmentada en dos o más partes. Estas partes de la personalidad del individuo pueden tener nombres separados y expresar emociones, pensamientos, comportamientos y recuerdos distintos. El TID se asocia a traumas graves, como abusos físicos o sexuales en la infancia.

Las personas con TID pueden utilizar la disociación como forma de separarse de recuerdos o experiencias abrumadoras. Como resultado, su conciencia percibe las partes disociadas como individuos separados y distintos. Las principales características del TID son: experimentar lagunas de memoria asociadas a acontecimientos cotidianos o a información personal importante; adoptar conductas autolesivas, como cortarse o quemarse; cambiar de identidad o de alter ego para hacer frente a los factores estresantes de la vida; sentir que su identidad o su conducta no son propias; o tener problemas para conservar sus posesiones por miedo a que los demás lo descubran.

Los retos del tratamiento del TID

Uno de los principales retos del tratamiento de las personas con TID es la posibilidad de un diagnóstico erróneo. A menudo, el TID pasa desapercibido o aparece tarde en el proceso de tratamiento, debido a la complejidad del trastorno y a su miríada de síntomas. Además, los terapeutas pueden dudar a la hora de hacer un diagnóstico debido al controvertido estigma que rodea al trastorno. Muchos profesionales de la salud mental siguen debatiendo la existencia del TID y cuestionan su validez como diagnóstico diferenciado.

Por otra parte, los clínicos que sí reconocen el trastorno suelen tener un conocimiento y una experiencia limitados en su tratamiento. En consecuencia, el tratamiento del TID puede ser complejo y llevar mucho tiempo. Dado que el TID suele estar asociado a un trauma, el tratamiento requiere un enfoque integral que aborde el trauma subyacente, así como los síntomas relacionados con la confusión de identidad y la disociación. Este tipo de terapia requiere gran cuidado y atención al detalle para que los participantes se sientan seguros y protegidos.

Opciones para tratar el TID

La mayoría de las formas de tratamiento del TID implican alguna forma de psicoterapia. Los terapeutas utilizan múltiples formas de terapia verbal para ayudar a los pacientes a ponerse en contacto con sus pensamientos, sentimientos y recuerdos. También trabajan con las personas para que comprendan las partes de su personalidad que parecen estar fuera de su control. Los terapeutas también pueden ayudar a los pacientes a relacionarse con objetos y a ponerse en contacto con personas que puedan serles de ayuda.

Otro posible enfoque de tratamiento para las personas con TID es el uso de medicamentos prescritos. Estos medicamentos pueden ayudar a controlar algunos de los síntomas asociados al trastorno, como la ansiedad, la depresión y los trastornos del sueño. Los antidepresivos suelen recetarse para ayudar a aumentar el número de células del cerebro que permiten a las personas retener información y tomar decisiones.

Además de la psicoterapia y la medicación, los tratamientos complementarios y alternativos también pueden ser beneficiosos para las personas con TID. Estos tratamientos pueden incluir hipnoterapia, arteterapia, terapia del movimiento, EMDR y neurofeedback. Estos tratamientos pueden ayudar a los pacientes a comprender y controlar mejor los síntomas del trastorno. Como siempre, las personas con TID deben consultar a su profesional de salud mental antes de iniciar cualquier tratamiento alternativo.

Conclusión

El Trastorno de Identidad Disociativo es un diagnóstico muy complejo que puede suponer un reto tanto para el paciente como para el clínico. Sin embargo, con un diagnóstico y un tratamiento adecuados, las personas con TID pueden llevar, y de hecho llevan, vidas satisfactorias y productivas. Las terapias, como la psicoterapia y el tratamiento farmacológico, así como los tratamientos complementarios y alternativos, pueden ayudar a quienes padecen TID a controlar mejor sus síntomas y a encontrar nuevas formas de afrontarlos. Con una atención adecuada, las personas con TID y sus familiares pueden trabajar juntos para construir un futuro mejor.

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