Trastorno de estrés postraumático: Aprende a reconocerlo

trastorno de estrés postraumático chica

Para comenzar debemos decir que este es un tema un tanto delicado y complicado, ya que no todas las personas son propensas a sufrir de trastorno de estrés postraumático. Muchos factores diferentes influyen en la posibilidad de que una persona pueda sufrir de este trastorno. Te preguntarás entonces qué es este trastorno, en qué consiste y por qué es tan delicado.

En artículos anteriores habíamos hablado de las experiencias negativas que una persona común puede enfrentar en su día a día; en el caso de este trastorno, la variable que influye directamente en el factor booleano de sufrir este problema es la resiliencia. En otras palabras; el hecho de poseer o no poseer resiliencia puede definir si tu persona es o no propensa a sufrir este tipo de trastornos. Todo el mundo tiene problemas; aunque suene negativo para cualquier mente, los problemas son la base de nuestra existencia en este sistema de vida al que estamos “acostumbrados”. Cuando nacemos, lo hacemos para aprender a resolver futuros problemas que seguramente debamos enfrentar cuando hayamos crecido lo suficiente. Cuando crecemos y tenemos la capacidad mental para resolver dichos problemas; lo esencial es seguir aprendiendo a resolver más y más problemas. La cuestión es que muy poca gente se detiene a respirar y a entrenar su resiliencia. 

Entrenar nuestra capacidad de resiliencia es necesario para evitar sufrir de un montón de problemas propios de nuestra sociedad; el estrés extremo, las preocupaciones, la culpa y el sentido injustificado de justicia son algunos de los problemas más comunes; y de hecho, son las bases de casi todos los problemas que tenemos diariamente. El trastorno de estrés postraumático es simplemente un pseudo-trauma que experimenta una persona una y otra vez luego de haber vivido o presenciado una situación impactante. Digamos que de niño, John pasaba mucho tiempo con su tío favorito; jugaba, hablaba, reía y hacía todo con él. Ambos se sentía muy cómodos juntos y disfrutaban de esa afinidad que caracterizaba su relación familiar. Un día John y su tío van de paseo en carro y tienen un terrible accidente automovilístico con un camión de carga donde John presencia como su tío fallece de un golpe seco contra el parabrisas del automóvil. Luego del luto, está claro que la vida de este niño no será la misma. Lo que suele suceder después es que, dependiendo de si John ha aprendido a ser resiliente o no, sufre de un trastorno de este estilo. Comienza a tomarle miedo a conducir cerca de camiones porque presencia pequeños flashbacks del accidente con su tío. Incluso puede tener miedo y rechazo a conducir directamente o a las relaciones sentimentales de profundo afecto y cariño. 

Por supuesto, el trastorno de estrés postraumático es tratable y curable; pero el éxito de hacerlo curable radica en la persona que lo sufre, y esto a su vez depende de qué tan resiliente sea la persona con sus experiencias. Así como John sufre de este trastorno luego de su experiencia traumática, quizá Ana sufre exactamente la misma situación en otro lugar del mundo y no le afecta demasiado debido a que en su pasado han ocurrido situaciones que le han hecho entender la importancia de la resiliencia; la importancia de ser fuerte ante las adversidades y ver siempre el lado positivo de los problemas. Es por ello que nos esforzamos plenamente en hacer énfasis de la gran importancia que tiene el enseñar a los niños desde muy pequeños a enfrentarse por sí solo a sus pequeños problemas para que entiendan que, como todos los demás, son seres humanos capaces de resolver y enfrentarse a las adversidades que la vida les depare.

Actualmente no se conoce a ciencia cierta qué personas son más propensas a sufrir de este trastorno; pero sí que se sabe que la resiliencia, como lo hemos dicho antes, es el factor más importante y fundamental para determinar si es posible que una persona tenga más resistencia para no sufrir dicho trastorno. Por supuesto, que una persona tenga más o menos resistencia para no decaer psicológicamente ante estos eventos traumáticos no define si sufrirá o no de este trastorno. 

¿Quién es más propenso a sufrir trastorno de estrés postraumático?

La acumulación de experiencias negativas y el mal trato de dichas experiencias psicológicas puede ser un factor fundamental para la aceleración de este trastorno; en otras palabras, si en tu proceso de crecimiento sufriste muchas experiencias traumáticas y nunca te tomaste el tiempo de superarlas sino que, por el contrario, las reprimías; llegará el momento en el que dichas experiencias te pasarán factura y se manifestarán en cuanto tengan la oportunidad; y qué mejor oportunidad que una extrema experiencia traumática.

trastorno de estrés postraumático chica

También se conoce que las mujeres son más propensas a sufrir de este trastorno gracias al sistema de creencias y costumbres que nuestra sociedad se ha encargado de compartir entre todos nosotros. También influye su patrón biológico hormonal; aunque por supuesto, tiene sus excepciones. 

Al ser personas, nuestra naturaleza social radica en relacionarnos con otros seres humanos. Cuando crecemos dejamos de ser seres individuales para convertirnos en personas que necesitan dar y recibir estímulos a y de otras personas; esto nos crea un sentimiento social donde la empatía de otras personas hacia nosotros se convierte en un factor a veces influyente (pero no recomendado) en nuestro estado de ánimo. Eso quiere decir que si sufrimos una experiencia traumática; la ayuda que recibamos o no de las personas en nuestro entorno, también influye bastante en nuestra correcta asimilación del problema. En otras palabras, si recibes o no apoyo de amigos o familiares luego de una de estas experiencias puede definir si padecerás o no de trastorno de estrés postraumático.

Cuando presenciamos una de estas difíciles experiencias debemos tener cuidado de tratarlas correctamente. La vida es una sorpresa. No queremos ser negativos, pero las probabilidades hablan por sí solas y necesario decir que siempre estamos a merced de las circunstancias negativas; lo que nos lleva a entender que en cualquier momento puede ocurrir otro de estos accidentes que, si no se tratan como se debe, se pueden acumular con lo que en el pasado no hemos sido capaces de tratar creando así una larga torre de experiencias negativas reprimidas dentro de nosotros; algo así como una gran sopa en la que los ingredientes no son más que experiencias traumáticas sin tratar dentro de nosotros.

Por último, pero no menos importante: también está la posibilidad de que el paciente traiga en sí mismo, desequilibrios mentales biológicos que se desempeñarán dentro de ellos como catalizadores de todas estas malas experiencias. En otras palabras, una persona que sufre de problemas o enfermedades mentales está peligrosamente expuesta a sufrir más dramáticamente todos estos problemas del trastorno de estrés postraumático, ya que la difícil capacidad de dicernimiento que ofrecen la mayoría de los problemas mentales da pie a que el afectado no pueda superar todas experiencias.

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