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Trastorno Ansioso Depresivo: Síntomas y Estrategias de Tratamiento

El Trastorno ansioso-depresivo (TAD) es un trastorno de salud mental que se caracteriza por una combinación de síntomas ansiosos y depresivos. Es una afección grave y compleja que puede tener un impacto significativo en el funcionamiento y la calidad de vida de una persona. Si no se trata, puede aumentar el riesgo de suicidio, así como de otros problemas de salud mental concurrentes, como el abuso de sustancias, el trastorno bipolar y el trastorno de la personalidad.

Síntomas del trastorno ansioso-depresivo

Los síntomas del TDA varían de una persona a otra, pero los síntomas típicos son:

  • Preocupación excesiva y persistente. Las personas que padecen TDA suelen tener un miedo abrumador a las cosas malas que pueden ocurrir en el futuro. Su preocupación suele ser irracional y desproporcionada respecto a la situación. También puede ser muy difícil de desconectar, y puede dificultar la relajación, el sueño y la concentración.
  • Cambios en el apetito o el peso. Las personas con TDA pueden experimentar cambios en sus hábitos alimentarios y en su peso. Pueden comer poco o demasiado, y ganar o perder una cantidad significativa de peso.
  • Dificultad para concentrarse. Las personas con TDA pueden tener dificultades para concentrarse en las tareas, y les resulta difícil mantener la atención en una cosa durante mucho tiempo.
  • Síntomas físicos como tensión muscular, inquietud y aceleración del corazón.
  • Pensamientos negativos o acelerados. Las personas con TDA pueden experimentar repetidamente pensamientos intrusivos, a menudo relacionados con sus miedos y preocupaciones.
  • Síntomas de depresión. Puede incluir cambios en los patrones de sueño y alimentación, falta de energía, bajo estado de ánimo y pérdida de interés o motivación por actividades que antes resultaban agradables.
    • Causas del trastorno ansioso-depresivo

      Aún no se conoce con exactitud la causa del TDA, pero se cree que es el resultado de una compleja interacción entre factores genéticos, ambientales y psicológicos.

      Factores genéticos

      Las investigaciones han demostrado que las personas con antecedentes familiares de ansiedad o depresión son más propensas a desarrollar TDA. Esto sugiere que puede haber un componente genético en el trastorno.

      Factores ambientales

      Las personas que han sufrido traumas, estrés crónico o relaciones difíciles pueden ser más propensas a desarrollar el TDA. Los acontecimientos vitales estresantes, como la pérdida de un ser querido o un divorcio, también pueden desencadenar la aparición del trastorno.

      Factores psicológicos

      Las personas que tienen ciertas características de personalidad, como ser perfeccionistas y excesivamente autocríticas, también son más propensas a desarrollar el TDA.

      Estrategias de tratamiento del trastorno ansioso-depresivo

      El tratamiento del TDA es complejo y depende de la gravedad de los síntomas, de la situación vital del individuo y de las causas subyacentes del trastorno. Sin embargo, la mayoría de las personas con TDA se beneficiarán de una combinación de las siguientes estrategias de tratamiento:

      Medicación

      Existen muchos tipos de medicación que pueden ayudar a reducir los síntomas del TDA. Los antidepresivos, en particular, se utilizan a menudo para ayudar a controlar los síntomas depresivos del TDA. Los antidepresivos actúan aumentando los niveles de determinadas sustancias químicas del cerebro que se cree que intervienen en la regulación del estado de ánimo.

      Psicoterapia

      La psicoterapia es una parte importante del tratamiento del TDA. A menudo se recomienda la terapia cognitivo-conductual (TCC), ya que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento tanto de la ansiedad como de la depresión. La TCC consiste en ayudar a la persona a identificar y cambiar sus patrones de pensamiento negativos, y a desarrollar nuevas estrategias para afrontar sus síntomas de ansiedad y depresión.

      Estrategias de autocuidado

      También es importante que las personas con TDA se cuiden y realicen actividades que les ayuden a reducir la ansiedad y la depresión. El ejercicio, las técnicas de relajación y la meditación de atención plena pueden ser eficaces para ayudar a reducir los síntomas del TDA. Realizar algunas de estas actividades con regularidad también puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y el bienestar general de la persona.

      Redes de apoyo

      Para las personas con TDA puede ser increíblemente útil tener una buena red de apoyo. Puede tratarse de amigos, familiares o grupos de apoyo. Hablar con otras personas sobre sus preocupaciones y recibir apoyo puede ayudar a reducir los sentimientos de aislamiento y a desarrollar nuevas estrategias de afrontamiento más positivas.

      Conclusión

      El Trastorno ansioso-depresivo es una enfermedad mental grave y compleja que puede tener un impacto significativo en el funcionamiento y la calidad de vida de una persona. Es importante que las personas que experimentan síntomas de TDA busquen ayuda profesional, ya que existe una serie de estrategias de tratamiento eficaces. La medicación, la psicoterapia, las estrategias de autocuidado y las redes de apoyo pueden utilizarse para ayudar a reducir los síntomas del TDA y mejorar el funcionamiento y el bienestar general de la persona.

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