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Terapias complementarias en la salud mental

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La población general ha mostrado la necesidad de contar con diferentes terapias para cada caso particular en lo que respecta al tratamiento de determinadas dolencias y el malestar emocional. Por lo tanto, han surgido diversas prácticas que dicen tener fines medicinales pero se alejan del encuadre clínico, las terapias complementarias y las terapias alternativas. Para evitar generalizaciones y malos entendidos que pueden perjudicar la salud, cómo tomar una terapia complementaria como principal ante una patología, lo cual puede ser de riesgo cuando se requiera de tratamiento farmacológico y psicoterapia basada en evidencia.

Diferencia entre terapia alternativa y terapia complementaria

La aceptación de las terapias alternativas y complementarias se encuentra aún en discusión en el sistema de salud, sin embargo, ayudan a muchas personas a sobrellevar el estrés, aliviar el dolor, la fatiga, la tristeza profunda y la ansiedad.

 

Ahora bien, su principal diferencia es que la medicina complementaria se suministra a la vez que un tratamiento de medicina alópata (medicamentos, cirugía o radiación) o de psicoterapia basada en evidencia y la terapia alternativa se propone en lugar de otro tratamiento aunque no cuente con pruebas de sus efectos. La comprensión de este concepto nos puede llevar a ver que en muchos casos existe cierto nivel de riesgo por suplir un tratamiento médico o retrasar su administración.

 

Sin embargo, una combinación de medicina alopática y prácticas “alternativas” puede ser eficaz en algunas enfermedades como es el caso del VIH, Cáncer, Traumatismos, lesiones y trastornos de ansiedad, entre otros. Todo depende de los diferentes niveles de enfermedad y la coherencia entre las estrategias terapéuticas elegidas. De este modo, la terapia complementaria sería mucho más segura y responsable que una terapia alternativa siendo la segunda viable en caso de hayan fracasado todos los tratamientos alopáticos. 

 

Las terapias complementarias en el sistema de Salud 

En muchos casos, las personas que acuden a terapias complementarias tienen una visión de la salud que comprende aspectos físicos y espirituales o una “mirada holística”, afirmando la interrelación de los sistemas biológicos. En algunos hospitales de latinoamérica se dan en los hospitales públicos talleres comunitarios con el fin de promover la Salud Mental en estos espacios y generar un humor más agradable ante determinadas circunstancias adversas, en ocasiones se separan de acuerdo a una problemática personal o social, o por grupos de edades. 

 

Los talleres se presentan en tres tipos de grupos: 

  1. Tratamiento de experiencias conflictivas de vida de los participantes donde participan aspectos emocionales, vínculos y habilidades sociales como relaciones de pareja, duelo o nido vacío. 
  2. Talleres que crean espacios seguros para la reflexión y contención de afectado y su familia, cuando el paciente pasa por situaciones críticas como enfermedades terminales, por ejemplo, grupos de apoyo para VIH o pacientes Diabéticos; En estos, se busca la contención emocional y la psicoeducación sobre los procesos de enfermedad y afrontamiento. Estos dos primeros grupos suelen ser organizados por profesionales biomédicos.
  3. Terapias alternativas/complementarias que se alejan de la biomedicina, entre los que se encuentra la Biodanza, Cuencos Tibetanos, Yoga, Reflexología Holística, Danzas Circulares, Tai Chi Chuan, Bioenergética, Meditación con Mandalas, Digitopuntura, etc.

 

Tipos de terapias complementarias

Los tipos de terapia complementaria que se implementan con objetivos en la salud mental son denominadas prácticas para la mente y el cuerpo, desarrollándose en una subcategoría dirigida a la gestión del estrés, la depresión asociada al proceso de salud-enfermedad y problemas asociados a determinados estadios evolutivos de la vida. La contención que se ofrece en estas actividades y sus herramientas de autorregulación pueden aumentar las posibilidades de recuperación y la calidad de vida de ciertos pacientes. 

 

Meditación

Es un método para entrenar la mente y a separarse de las condiciones externas, tener mayor conciencia de los actos propios y ser más receptivo ante los detalles. Esta técnica permite obtener un equilibrio mente y cuerpo alejando los pensamientos intrusivos, además, disminuye los dolores crónicos y disminuye niveles de ansiedad. En este caso, puede aprenderse de forma autodidacta y existen variaciones desde la atención plena, bondad amorosa o la meditación centrada, así como también la meditación guiada.

Musicoterapia

Se trata de colocar música para incentivar cambios en el estado de ánimo y la apertura emocional al utilizar música con instrumento, el canto o los movimientos espontáneos con música (así como escucharla) para mejorar la recuperación en especial en momentos de permanencia en el hospital. 

Yoga

Se trata de ejercicios de respiración y posturas que integran los estiramientos y flexión de los músculos con beneficios variados como la regulación del estrés, el bienestar físico, mayor fuerza y flexibilidad, mejora los estados de sueño y vigilia y la inflamación, favorece la disminución de dolores y mejorar el humor porque permite desconectar de los problemas. 

Tai chi y qigong. 

Son disciplinas marciales no competitivas que combinan movimientos con respiraciones, despacio y de manera regulada también llamado “meditación en movimiento” que ayuda a la movilidad muscular y cuenta con muchos testimonios sobre su función de mejorar el dormir, disminuir inflación, mejorar la calidad de vida al aportar energía y fortalecer las extremidades tanto inferiores como superiores.

Masoterapia

Por lo general, es una técnica que se encuentra dentro de la fisioterapia pero también se lleva a cabo por “masoterapeutas” o masajistas que han realizado preparaciones cortas y ofrecen determinados masajes. Si lo que se busca es tratar una lesión el masaje debe de ser realizado únicamente por un fisioterapeuta titulado. Sin embargo, cuando se manipulan los distintos tejidos blandos del cuerpo como los músculos y tendones es posible reducir dolores, disminuir el estrés y la tensión, aliviar la ansiedad, ayudar con la fatiga y en recuperaciones postoperatorias. 

 

Conclusiones

 

Las terapias complementarias pueden ayudar en los procesos de tratamiento médico y psicológico, de igual modo, es de suma importancia antes de dar inicio a cualquier terapia complementaria comunicarse con su médico de cabecera y/o psicólogo/psicoterapeuta ya que algunas terapias no se pueden combinar con determinados tratamientos médicos. 

 

Las decisiones sobre la salud y el cuidado clínico son fundamentales para mantener condiciones estables en el organismo, por ejemplo, pacientes con VIH pueden estimular su sistema inmunitario y aliviar los efectos secundarios del tratamiento mediante algunas de estas prácticas pero no deben de abandonar su tratamiento médico sólo por sentirse mejor.

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