Psicología de las teorías de conspiración: ¿por qué hay personas que creen en ellas?

teorías de conspiración

Aunque parezca un fenómeno reciente, las teorías de conspiración son más antiguas de lo que pudieras pensar.

Hechos como el asesinato de Jhon F. Kennedy o el Plan Kalergi son algunos de los acontecimientos que despiertan las más variadas interpretaciones conspiranoicas.

Tales teorías son fuente de inspiración para que algunos psicólogos se hayan dedicado a estudiar lo que hay detrás de la forma en que la gente genera este tipo de conjeturas.

Veámoslo a continuación, pero antes definamos lo que son las teorías de conspiración.

¿Qué son las teorías de conspiración?

Según el investigador Goertzel, las teorías de conspiración son explicaciones que se refieren a grupos ocultos que trabajan en secreto para lograr objetivos siniestros.

Esto nos habla de dos elementos que aparecen siempre en estas teorías: grupos de personas y secretos no revelados a la opinión pública.

No importa del hecho que se trate, alguien más tiene la culpa. La explicación, por supuesto, siempre parece tener lógica según quien cuente la teoría.

Da igual que sea el cambio climático, la forma de la Tierra o la muerte de Elvis Presley, pero para quienes promueven estas teorías alguien más sabe lo que la mayoría desconoce.

Y claro, si se trata de conspiraciones secretas, no hay ciencia ni demostraciones que valgan para refutarlas.

¿Qué han conseguido los investigadores detrás de este tipo de modelos de pensamiento? Descubrámoslo

La psicología detrás de las teorías de conspiración

Las investigaciones recientes han arrojado luz acerca de por qué una pequeña parte de la población cree en las teorías de conspiración, aun cuando están parezcan muchas veces tiradas de los pelos.

Por ejemplo, Lantian y col. (2017) realizaron un trabajo en el que resumen los rasgos de personalidad de personas con este tipo de creencias.

“…rasgos de personalidad como la apertura a la experiencia, la desconfianza, la poca amabilidad y el maquiavelismo están asociados con la creencia de la conspiración”.

En el trabajo se refieren a bajas puntuaciones en rasgos distintivos como la confiabilidad, amabilidad y la cooperación, los cuales conforman la “baja amabilidad”.

Alguien con poca amabilidad no suele ser ni muy confiable, ni amable, ni cooperativo.

Otro rasgo que aparece en este tipo de personas es el maquiavelismo, entendido este como una actitud “centrada en sus propios intereses que manipulará, engañará y explotará a otros para lograr sus objetivos”.

Además, Lantian y col. (2017) prosiguen:

“En términos de procesos cognitivos, las personas con creencias de conspiración más fuertes tienen más probabilidades de sobrestimar la probabilidad de eventos concurrentes, atribuir intencionalidad donde es poco probable que exista y tener niveles más bajos de pensamiento analítico”.

Esto no resulta sorprendente si nos guiamos por algunos análisis que se hacen en estas teorías. Evaluemos el caso de la masacre de Las Vegas en 2017.

La escasa evidencia en video que existe son dos grabaciones de muy baja calidad.

Sin embargo, algunas personas, valiéndose de este registro poco fiable, arguyen que un segundo tirador se apostó en el cuarto piso del hotel Mandala Bay y efectuó disparos desde ahí.

Lo débil de esta teoría radica en que en el cuarto piso no había ventanas rotas.

¿Significa esto que este supuesto segundo francotirador pudo abrir una de las ventanas para cometer sus crímenes?

No porque las ventanas en este lugar no se abren.

Creer entonces en esta teoría amerita la suspensión de la incredulidad y del pensamiento crítico.

Todo lo que suceda, analizado desde el punto de vista de quien crea en esta teoría, apuntará a reafirmar la creencia.

teorías de conspiración
Algunas personas afirman que Elvis Presley está vivo, esto gracias en gran parte a los rumores creados por el periodista Michael Cole.

Las teorías de conspiración pueden hacer sentir especial a alguien

Lantian et al. (2017) también le dedicó tiempo a examinar el papel de la necesidad de sentirse único que tiene una persona cuando cree en alguna teoría conspirativa.

“Las personas que creen en las teorías de la conspiración pueden sentirse “especiales”, en un sentido positivo, porque pueden sentir que están más informadas que otras personas sobre eventos sociales y políticos importantes. […]

Nuestros hallazgos también pueden estar relacionados con investigaciones recientes que demuestran que el narcisismo individual, o una idea grandiosa del yo, se relaciona positivamente con la creencia en las teorías de la conspiración.”

De este modo, parece que conocer un “secreto” hace sentir más especial a quien cree en él, como si lo que supiera fuera un privilegio al alcance de pocos.

Las personas que viven socialmente aisladas son más alienables

En otro estudio, Moulding et al. (2016) profundizó en otras características de las personas que creen en este tipo de teorías y concluyó que tienen varias características como:

  • Se relacionan más con grupos marginados
  • Aislamiento social
  • Anomia (incapacidad para cumplir normas y apegarse a un orden social)

Por tanto, aquellos quienes parecen estar más desvinculados de un orden social normativo, suelen rechazar explicaciones convencionales de ciertos hechos.

Al alejarse de las personas que no creen en ellos, generan sentido de pertenencia con quienes comulgan con su forma de pensar, lo cual genera todavía más apego por sus ideas.

Otro rasgo llamativo es el que encontró el investigador Van Prooijen (2016) quien concluyó que las personas con una autoestima inestable generan inseguridad y mayor probabilidad de creer ciertas las teorías de conspiración.

Cómo conversar con una persona que defiende alguna teoría conspirativa

Depende. Si intentas hacer que cambie de opinión, estás desperdiciando tiempo y energía valiosa.

Lo aconsejable es que no trates de convencerle de lo contrario, pues defenderá su creencia aun cuando se sienta en un callejón  sin salida frente a la evidencia.

No importa si tienes un estudio científico a la mano y lo empleas para demostrarle que se equivoca porque es casi imposible que cambie de opinión.

Al respecto, este artículo tiene consejos valiosos para que tengas una mejor conversación en este tipo de casos.

Conclusión

Las personas que creen en teorías conspirativas tienen rasgos reconocibles, pero, aun más importante que eso, no cambian de opinión fácilmente.

Intentar que piensen de una forma distinta no tiene mayor utilidad, a menos que se trate de que esta ocupe algún cargo importante o tenga bajo su mano alguna responsabilidad de peso.

Mientras que sigan sucediendo hechos llamativos y tengan el agregado de tener causas poco conocidas o discutibles, seguirá habiendo quien cuestione aquello que sea comprobable y quien postule las más curiosas explicaciones, por poco racionales que estas sean.

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