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¿Qué es un trauma psicológico y cómo lo identificamos? 

Trauma psicológico

El concepto de trauma puede abarcar el área físico como lo son esguinces, fracturas o luxaciones las cuales pueden ocasionar discapacidades en la persona. Psicológicamente, el trauma en alguien puede desequilibrar el sistema mental y su existencia desde las emociones pudiendo generar estrés en situaciones habituales, ejemplo: Una persona puede temerle al transporte público si hubo una época en su vida en donde fue atacada.

Características del trauma psicológico

Trauma psicológico

Se dan tres elementos fundamentales e indispensables cuando se habla de un trauma o evento traumático que lejos de lo que se cree comúnmente no tiene que ser únicamente maltrato físico o abuso.

1. Sucede un evento estresante. 

Cada una de las personas que habitan en el mundo tienen comportamientos y sistemas mentales totalmente diferentes, nuestro cuerpo está capacitado para activarse ante situaciones tanto buenas como malas y dependiendo de la sensibilidad que posea una persona cualquier evento podría generarle estrés o pasar desapercibido. 

 

Si una situación determinada produce estrés a alguien su cerebro está condicionado para que la persona coloque todas sus fuerzas emocionales y energías físicas para que puedan afrontar dicha situación.

2. Ese estrés supera la capacidad de respuesta habitual de la persona. 

El trauma se genera cuando no somos capaces de enfrentar situaciones con la misma facilidad con la que se realizaban anteriormente, ya que se nos presentan sentimientos que nos desbordan, pensamientos de insuficiencia y nuestro cuerpo se pone en alerta porque sentimos que estamos en constante peligro. De acuerdo a nuestros estados de ánimo o capacidades podemos afrontar las situaciones con un poco más de facilidad, quizá en la mañana podamos realizar actividades sin problemas mientras que en la tarde o noche realizar esa misma tarea nos podría resultar más desagradable.  

Pueden existir diversos factores que nos hagan desbordarnos y algunos de ellos son los siguientes: 

 

Vivencias intensas: cuando el evento supera los recursos personales para afrontar sus efectos le hace daño al niño que la experimenta y aprende algo según el significado que le asigna, los menores son más sensibles dado que no están listos para comprender lo que está sucediendo y su sistema nervioso no está del todo desarrollado.

 

Desconocimiento o falta de comprensión: los niños y niñas no han terminado su desarrollo y maduración de áreas del cerebro asociadas al reconocimiento de las emociones, el raciocinio y la abstracción. Por eso están más expuestos a que ciertos estímulos les dañen de manera significativa. 

 

Peligro y riesgos: los niños y adolescentes tienen la capacidad de darse cuenta (en ciertas situaciones límite) que su integridad física, e incluso emocional, está bajo amenaza. En especial si podrían perder la vida pero que cuentan con pocas capacidades de supervivencia en comparación a un adulto.

 

Falta de regulación: en la infancia y adolescencia no se han desarrollado por completo las capacidades de regulación, los más pequeños están más propensos al entrar en pánico y cursar un descontrol de su sistema nervioso central siendo en este caso afectado más por su reacción cognitiva y fisiológica que por el evento en sí..

 

3. La persona encuentra una respuesta de supervivencia, que deja una marca en su funcionamiento.

 

La lucha, la huida y la parálisis son las tres respuestas de supervivencia más comunes en el ser vivo y cada persona, de acuerdo a la situación en la que se encuentre en el momento tendrán significado y propósito, ya que son esas reacciones las que permiten salir adelante. Sin embargo, cuando alguna de estas respuestas quedan marcadas en el funcionamiento de la persona, es decir, cuando la habitúa para afrontar cualquier tipo de situación cotidiana estás resultan limitantes y pueden ser dañinas a mediano y largo plazo.  

¿Qué puede causar un trauma psicológico? 

 

Desde que nacemos, atravesamos en mayor o menor medida situaciones que nos hacen sentir inestables o que desbordan nuestras capacidades para lidiar con dichas circunstancias. Pueden existir diversos hechos a considerarse potenciales para causar un efecto traumático en los seres vivos y que se deben de reconocer para no pasarlo por alto y saber como ir mejorando, aprendiendo y superando las sensaciones de ansiedad que se generan en esos momentos. 

 

  1. Violencia: La violencia se puede manifestar de diversas formas como física y psicológica, la primera es más sencilla de identificar, ya que pueden suceder de las siguientes maneras: Agresiones, abusos sexuales, robos o amenazas hacia la persona. 

Por su parte, la violencia psicológica es mucho más sutil y puede impactar gravemente en la vida de la persona afectada y pueden manifestarse con desprecios por parte de la familia, círculo de amistades, humillaciones por parte de los docentes o acoso.

  1. Pérdidas: Desde objetos materiales, hasta etapas o personas queridas, todos estamos expuestos a perder algo significativo. Existen las pérdidas de personas o seres queridos, en los niños y adolescente este trauma puede presentarse cuando su figura de cuidado fallece, lo cual genera un impacto grande pues desequilibran la base de estabilidad que tienen para su momento. No obstante, las pérdidas no sólo se presentan cuando algún familiar o amigo cercano pasa a mejor vida, sino que por circunstancias como el divorcio los padres o madres toman distanciamiento de los hijos dejando así el hueco afectivo en los afectados. Otras pérdidas se pueden presentar por situaciones o cambios en la rutina, como por ejemplo que el divorcio de los padres genere que deban de mudarse a otra casa u otro país, los cambios de colegio, crear nuevas amistades dejando atrás la estabilidad y seguridad.
  2. Accidentes: Los accidentes pueden ocurrir en nuestras vidas sin previo aviso y de manera sorpresiva y rápida, pueden ser accidentes en vehículos, caídas, desastres naturales, entre otros. La sorpresa es la que tiene mayor impacto en las personas y pueden generar traumas haciendo que las capacidades mentales del afectado se debiliten por el shock.
  3. Procedimientos médicos: Los procedimientos médicos en la infancia pueden ser sencillos, rápidos e inofensivos. Sin embargo, para algunas personas mayores o niños pequeños hasta el simple hecho de saber que le extraerán sangre les puede generar estrés, malestar físico y trauma. 

Es por ello que es muy importantes que los profesionales del área de salud puedan brindar información completa y que el niño o persona que esté pasando por un momento de nerviosismo exprese su seguridad para que se de inicio del procedimiento a llevar con la mayor colaboración para que el proceso sea rápido y genere los menores síntomas de malestares innecesarios. 

  1. Falta de comprensión: Este comportamiento de los padres por minimizar sus vivencias y sentimientos puede afectar a los niños, niñas y adolescentes debido a que siguen desarrollando su cognición y afectividad, siendo vital para reconocer sus propias emociones.
  2. Por privaciones físicas: Pasar por situaciones en donde nuestras rutinas diarias se vean afectadas pueden generar tanto en niños como en adultos vulnerabilidad, por ejemplo, pasar semanas sin o días sin dormir bien puede hacer que nuestro comportamiento o estados de ánimos sean de tensión o estrés, provocando que cualquier situación mínima o no desborden nuestras capacidades para lidiar con ellos.

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