Psiquiatra Infantil y Psicólogo Infantil: ¿En qué se diferencian?

Home / Blog / Psiquiatra Infantil y Psicólogo Infantil: ¿En qué se diferencian?

psiquiatra infantilMuchas veces nos hemos preguntado si un psiquiatra infantil puede en realidad ayudar a nuestro hijo o más bien conviene visitar un psicólogo. Y es que en el mundo infantil existe una gran cantidad de profesionales, tales como educadores diferenciales, psicopedagogos, pediatras, terapeutas ocupacionales, entre otros. Frente a esta amplia gama de profesionales cabe preguntarse ¿Cuál es el rol y cómo diferenciar entre psicólogo y psiquiatra infantil a la hora de pedir ayuda para nuestro hijo?

Pero antes de detallar sobre la labor de los psiquiatras y psicólogos infantiles, es bueno dar un pequeño vistazo a qué es lo que realizan los otros profesionales que fueron nombrados con el fin de evitar confusiones. Los coach corresponden a profesionales que tienen formación en estrategias de comunicación y motivación, logro de objetivos y proyectos. Los educadores diferenciales corresponden a quienes se han especializado en diseñar estrategias de inserción escolar para niños con trastornos de aprendizaje, comunicación y lenguaje. Los psicopedagogos son los encargados de mejorar la enseñanza y el aprendizaje, potencian los recursos de los estudiantes para mejorar su desempeño en la comunidad educativa.

Campo de acción del Psiquiatra Infantil

A grandes rasgos un psiquiatra corresponde a un médico que se ha especializado en el conocimiento acerca de la conducta, estados emocionales y cognición así como de sus trastornos. Este especialista presenta una amplia formación y dominio de los aspectos biológicos y químicos de nuestros comportamientos, emociones y pensamientos. A partir de esto se desprende que el psiquiatra está capacitado para abordar temáticas y enfermedades complejas en las que es necesaria la utilización de fármacos para lograr tratar aquellas problemáticas de una mejor manera, procurando que estos medicamentos no generen efectos indeseables.

Según lo anterior es posible entender que un psiquiatra infantil será aquel médico especializado en el conocimiento de los problemas y enfermedades del comportamiento, estados emocionales y/o pensamientos de infantes y adolescentes, abordándolos con el apoyo de la farmacología con el fin de obtener un mayor control del problema y mejorar la acción terapéutica de otros profesionales.

Campo de acción del Psicólogo Infantil

Un psicólogo es un profesional de grado universitario que ha sido formado en el estudio e intervención de la conducta humana y los procesos mentales y que puede realizar una especialización en psicología clínica (aquella que aborda las enfermedades y trastornos, ofreciendo terapia). Partiendo desde el antecedente de que el psicólogo no es un médico y que por tanto, no tiene los conocimientos suficientes ni la licencia para prescribir medicamentos, su enfoque no estará del todo dado hacia el aspecto biológico y químico de la enfermedad, por lo que se centrará más en los aspectos personales, sociales y culturales del problema y ofrecerá estrategias e intervenciones de cambio y recuperación para los problemas conductuales, afectivos, cognitivos entre otros.

Con esto en mente, se puede entender que un psicólogo infantil corresponde a un profesional que se ha especializado en el tratamiento de los problemas y temáticas infantiles y juveniles y que los ayudará desde un enfoque terapéutico no farmacológico, enfocándose en ofrecer estrategias para ayudar a tratar, superar y corregir ciertos comportamientos, hábitos y pensamientos del infante que pueden estar afectando en su vida familiar, social y escolar.

Ninguno mejor que otro…

Como se puede apreciar las principales diferencias entre un psicólogo y un psiquiatra infantil estriban en que su formación, enfoque y tratamiento terapéutico son distintos. Mientras que uno buscará ayudar a los problemas controlando la bioquímica neural que la produce, el otro abordará la temática desde el análisis de los patrones de conducta del niño y su familia y ofrecerá medidas terapéuticas que van desde la conversación del problema hasta la intervención en el espacio familiar y/o escolar. Es necesario aclarar que lo anterior no significa que un psicólogo sea menos efectivo que un psiquiatra, sino que su formación los capacita para cosas diferentes y como se ha dicho antes, los psiquiatras tienden a tratar, mayormente, enfermedades diagnosticadas en las que se necesita el uso de medicamentos. En cambio, el psicólogo puede trabajar con niños que teniendo problemas en su comportamiento no tienen enfermedades ni trastorno diagnosticados. Es necesario aclarar que esto tampoco quiere decir que un psiquiatra no pueda ofrecer estrategias terapéuticas para ayudar con el problema, solo quiere decir que uno se centra de mayor manera en lo biológico y otro en las dinámicas y patrones personales y familiares.

Diferentes, pero complementarios

Aunque ambas profesiones parecen de perspectivas y tratamientos completamente opuestos, son complementarias y logran un excelente resultado cuando trabajan en equipo, porque más allá de las diferencias profesionales lo que realmente importa es la salud del niño y su óptima recuperación. De hecho, en ciertas ocasiones la ayuda de únicamente un psicólogo no es suficiente para abordar el problema, por lo tanto se vuelve necesario controlar la bioquímica cerebral para que la intervención psicológica tenga efecto y pueda generar un cambio. Es aquí donde el psiquiatra cumple un rol fundamental, ayudando a que el menor pueda ser tratado de una manera mucho más rápida y efectiva.

psiquiatra infantilOtro punto importante es entender que no porque el psicólogo o un médico general haya realizado una derivación al psiquiatra esto quiera decir que su hijo está “loco” o que “no tiene remedio”, por el contrario tiene un tratamiento y un camino hacia la recuperación y para ello debe ser atendido por un médico que realmente sepa qué es lo que pasa a nivel químico y pueda apoyarlo con fármacos para que la psicoterapia tenga efecto. Hay que tener en cuenta que no tiene nada de malo tratar enfermedades y trastornos mentales, ya que si se acepta ir a un médico cada vez que se siente algún malestar físico ¿qué habría de malo en buscar ayuda para su hijo por algún problema de índole psicológico?

Uno de los miedos más frecuentes a la hora de ir a un psiquiatra corresponde a si la medicación generará efectos indeseados como la dependencia. Si bien existen medicamentos que pueden generar este u otros problemas, esto ocurre, principalmente, cuando no se siguen las indicaciones médicas al pie de la letra, algo que incluso puede llevar a que el medicamento simplemente no funcione. Para evitar esto se vuelve necesario tener en cuenta todas las indicaciones del médico y reportarle a él cualquier complicación que pudiera estar sintiendo el niño, para determinar si es a causa del medicamento o no y así realizar los ajustes o cambios necesarios.

Consideraciones Finales

A partir de lo antes expuesto es necesario comprender que existen diferentes tipos de profesionales que trabajan con niños, tales como los psiquiatras, psicólogos, coach, educadores diferenciales y psicopedagogos. Sin embargo cada uno tiene enfoque y labores diferentes, aunque según el problema del que se trate  resultará mejor la complementación de dos o más profesionales con el fin de acelerar el cambio y recuperación del menor.

Dentro de este terreno profesional, la labor de un psiquiatra será la regulación de la química cerebral de la patología del niño con el fin de apoyar y hacer más efectiva la intervención de otros profesionales, principalmente la del psicólogo quien a través de una evaluación de los aspectos conductuales, emocionales, familiares y escolares enfocará las estrategias de intervención y tratamiento de una manera integral para lograr una recuperación más exitosa. Hay que tener en cuenta que la mejoría no es mágica, ni ocurre de la noche a la mañana, necesita de tiempo, paciencia y colaboración activa y en el caso de la medicación que esta sea administrada tal como fue indicada por el médico para que tenga efecto y se eviten  posibles efectos indeseados.

En conclusión, se puede decir que la psiquiatría y la psicología corresponden a dos profesiones de salud mental diferentes que al complementarse con el fin de ayudar a niños y adolescentes logran una mayor efectividad y un cambio mucho más rápido. A pesar de la gran ayuda que puede suponer llevar a un niño o adolescente a un psiquiatra y/o psicólogo existe un gran temor social hacia tratar las enfermedades y trastornos mentales, pareciera ser que una persona, en este caso un niño, al ser atendido por uno o ambos de estos profesionales es tildado automáticamente de “loco” o “niño problema” y lo peor de esto es que al ceder a esta presión social se limita la posibilidad de recuperación del infante o adolescente, negándole la posibilidad de un cambio positivo. Ante esto sería bueno preguntarse, ¿estaría dispuesto a que mi hijo pierda una oportunidad de recuperación solo por el temor a qué dirán?

También te puede interesar:

¿Tienes alguna consulta?