Procrastinar: ¿Por qué no podemos concretar nuestras tareas?

Procrastinar: ¿Por qué no podemos concretar nuestras tareas?
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Es muy común que en algunas ocasiones decidamos dejar pasar el tiempo en vez de ponernos a realizar las actividades o tareas que son prioritarias, por lo que en lugar de ello, preferimos destinar nuestro valioso tiempo en cualquier actividad distinta a ella.

Sin embargo, existe una importante diferenciación entre procrastinar y la flojera, el cual radica en que el primer punto hace referencia al postergar hasta mañana de forma voluntaria.

Los efectos de procrastinar:

  • Culpabilidad: Al estar conscientes que estamos dejando para mañana alguna actividad, nuestra mente empieza a sentirse responsable por la evasión, al igual que a medida que siga pasando el tiempo las consecuencias serán mucho más problemáticas.

Un evidente ejemplo es cuando llegamos a casa y desde el primer momento debemos realizar alguna actividad en el hogar, para la universidad o para el trabajo, pero en vez de realizarlo, decidimos distraernos con el televisor o simplemente rumear en nuestra mente si lo haces o no lo haces, perdiendo todo el tiempo en cualquier otra cosa, en vez de actuar y hacerlo, generando que al no poder lograrlo, sintamos malestar o aumenten nuestros niveles de ansiedad o estrés.

De acuerdo a Fuschia Irois, profesora de la Universidad de Sheffield señala la irracionalidad que representa para el individuo hacer algo que le generará consecuencias negativas, aunque cuando es un tema recurrente e incluso hasta convertirse crónico, existe una incapacidad para manejar los estados de ánimos negativos frente a una tarea determinada.

Etapas de procrastinar:

  • Incomodidad
  • Ocupación
  • Justificación

Cada una de estas etapas se llevan a cabo de forma consciente, y la mente suele enfocarse en generar un estado de ánimo negativo, en el que la insatisfacción prevalece, justificándose en que mañana posiblemente sea un mejor día para cumplir con los compromisos atrasados.

Una justificación de procrastinar es lo que plantea Piers Steel en su ecuación, en donde concluye que el valor de la tarea a realizar es proporcional al producto de las expectativas, debido al valor que se le concede al terminar dicho trabajo, por lo que aparentemente lo que se realiza a un mayor o largo plazo es porque se desea que se realicen lo mejor posible y se prefiere dejarlo más adelante, como un exceso de perfeccionismo.

Estrategias para cumplir las actividades

  • Establecer una planificación o cronograma de actividades diarias: Esto se puede realizar a través de una agenda, una hoja Excel o una aplicación móvil en la que podrás recordar el plazo que posees para realizar la entrega.
  • Aprovecha la regla de los dos minutos: Señala que si se está planificando una actividad que se puede realizar en menos de dos minutos, lo más práctico es hacerla, no planificarla. Si esto se vuelve un hábito, te permitirá reducir la cantidad de actividades pospuestas.
  • Toma de decisiones: Cuando se aplaza una tarea de forma inconsciente al priorizar otras actividades, es muy importante dedicar un momento para analizar la situación y definir si realmente estas procrastrinando o si prefieres aplazar de forma racional y por ende no te sentirás mal por ello.
  • Realiza un seguimiento a tu tiempo: Sé realista y establece las actividades que haces diariamente, define las horas o minutos que te toma cada una, considerando los tiempos de descanso, esto te permitirá entender tus capacidades y habilidades para desarrollar tus tareas y establecer los días en los que realmente puedes hacerlo, permitiéndote asumir compromisos y efectivamente ser responsable.
  • Aprende a decir que no: Da el paso para aprender a decir que no y poder cumplir con tus compromisos que son prioridad.
  • Descansa adecuadamente, no te explotes: Cuando nos saturamos de actividades diarias, agotamos nuestras reservas de energías, ocasionando que la procrastinación sea mucho más larga y por ende el estado de ánimo negativo pueda desencadenar incluso trastornos emocionales.
  • Si tus actividades requieren de creatividad dedica un día para hacerlo: Un comediante estadounidense Seinfield señaló que para evitar hacer chistes todos los días, utilizó la estrategia de establecer solo un día marcado con una x al cual le dedicaría para hacer los chistes, permitiendo no romper dicha rutina, y haciendo más efectiva su productividad.
  • Si son actividades muy largas, divídelas en pequeñas y concretas: Cuando iniciamos algún proyecto, puede que ocurra la distracción por encontrar algo más interesante, postergando de forma voluntaria lo que era prioridad, generando que el tiempo proyectado para realizarlo prácticamente se multiplique, y sea casi infinito. Es por ello que es preferible demarcar paso a paso para así poder enfrentar dicho camino con mayor consciencia y disminuyendo la tensión al ser muy extenso, por parecer muy abrumador.
  • Disminuye los elementos distractores: Evita tener alrededor elementos que puedan generar desconcentración o disminuir tu enfoque en la actividad que realmente necesita tu atención, por lo que es importante encontrarse en lugares sin mucho ruido o en el que transite la gente.

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