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¿Por qué debemos plantearnos las metas realistas?

Las metas realistas

La vida humana se puede apreciar en función a distintas etapas de desarrollo donde vamos incluyendo actividades que potencian algunas de nuestras habilidades, funciones cognitivas o simplemente aumentan nuestro bienestar y con ello pasamos a estar mejor y podemos sentirnos más en sintonía con nosotros mismos. 

 

Algunos de estos objetivos, sin embargo, requieren de tiempo y dedicación, pero también de los medios necesarios para su realización. Conocer la importancia de colocarnos metas que realmente seamos capaces de alcanzar nos permitirá aprovechar nuestro tiempo y orientar nuestras acciones.

 

Las metas y su importancia

Las metas realistasUna meta engloba un fin u objetivo que se desea alcanzar por un deseo personal, profesional o de otra índole, que es importante para la persona y dirige las acciones para llegar a dicho propósito.

Para hacer posible el objetivo, las personas se fijan un plazo en el que realizando algunas actividades de forma consecutiva se puede llegar a ese punto deseado. Además, las metas son individuales y nos acompañan durante nuestro crecimiento, existen metas comunes o en general positivas para el desarrollo personal y se puede llegar a asumir que hay una serie de objetivos predeterminados para ser exitoso. 

 

No obstante, cada vida es distinta y aunque contamos con valores éticos, culturales y personales que varían para cada individuo incluso más allá de lo que sus padres esperan de ellos. Cada meta proviene de una necesidad personal y debe contener un valor subjetivo para que nos motivemos a trabajar por ella.

 

En retribución, alcanzar nuestras metas nos dirige al crecimiento, la autorrealización y la posibilidad de saciar nuestras necesidades de orden superior (más allá de nuestras necesidades básicas e indispensables cuya motivación es orgánica). Del mismo modo, podemos sentirnos más seguros de nuestras capacidades, productivos y aprender a desarrollar habilidades importantes para desenvolvernos mejor a futuro.

 

Diferencia entre metas y sueños

Cuando hablamos de nuestros sueños, y no precisamente aquellos que experimentamos cuando dormimos, sino en su significado que se relaciona a la fantasía y a la imaginación, deseos no tangibles que no podemos controlar y que nos generan ilusión; Tenemos en cuenta que aunque lo deseemos, son visualizaciones lejanas o poco probables de una vida mejor o sucesos que nos generarían gran felicidad. 

 

Sin embargo, todo lo que nos ocurre (en su mayoría) proviene de nuestra práctica y ejecución, de aquellas cosas que dependen de nosotros y que gracias a los medios y el contexto en el que nos encontramos podemos ir construyendo. En este punto se pueden confundir los sueños con las metas, para diferenciarlo debemos tomar en cuenta que las metas se acercan al plano de la realidad y transforman el objeto de nuestro deseo en un objetivo que a mediano o largo plazo puede obtenerse si orientamos nuestro comportamiento a su realización.

 

Los sueños pueden hacerse realidad si se convierten en una meta, se le asignan unos objetivos y se trabaja en función de un plan; Aunque se debe reconocer que soñar depende solo de nuestra imaginación y las metas requieren de una apreciación objetiva de las condiciones actuales.

Establecer metas realistas 

Si vivimos esperando que nuestro sueño se cumpla por motivos mágico-religiosos o que alcanzaremos todo lo que nos hemos propuesto en un tiempo récord lo más probable es que rápidamente nos veamos cayendo en la desmotivación y la frustración. 

 

Los objetivos y las metas deben de ser realistas, convertirse en acciones pequeñas y consecutivas y colocarse en un plazo realista en el que nos encargaremos sólo de cambiar unos cuántos hábitos para que sea posible darle continuidad sin fallar en el intento. 

 

Para asegurarnos de que nuestras metas son realistas y se encuentran bien orientadas en el proceso de adaptación existen algunos aspectos a considerar:

Adaptar los objetivos al contexto actual

Nuestras metas no deben de ser una moda o basarse en actividades a las que no tenemos disposición, apreciar nuestro contexto actual y adaptar el plan a lo que se encuentre bajo nuestro control, a nuestro estilo de vida y tiempo, evitará en gran parte los fracasos.

Determinar plazos 

El paso del tiempo día a día se nos puede pasar rápido y terminamos postergando actividades nuevas que nos demandan energía. Para no abandonar los objetivos es necesario mantener una frecuencia en la que realizamos las tareas que se relacionan a la meta y colocarle un tiempo límite en el que podremos observar ciertos avances. El plazo de un año tiende a aprovecharse para colocar algún propósito que queremos llevar a cabo desde el primer mes del año.

 

Metas específicas

Para centrarnos en comportamientos y tareas que nos vayan acercando a la meta es necesario colocarle nombre y apellido. Por ejemplo, no basta con decir que comenzaremos la educación superior si no nos planteamos a qué carrera apuntarnos, cuánto duran sus cursos y qué acciones tendremos que llevar a cabo para ingresar y comenzar un período de estudio. 

 

Además, esto también lleva a determinar si la meta es a corto plazo, mediano plazo o largo plazo, siendo necesario para las metas a largo plazo colocar escalones en los que obtengamos cierto mérito que en el caso de la educación puede ser aprobar un ciclo académico a la vez.

Apoyo de terceros

Aunque existen nociones contrarias acerca de hacer público nuestros propósitos, ser acompañados por personas de confianza y comentarles de nuestros objetivos puede impulsarnos a sentirnos más comprometidos con nuestro desarrollo. Del mismo modo, existen actividades que se pueden hacer en compañía y formarse una especie de meta colectiva, ya sea ejercitar con amigos, acudir a un club de lectura o hacer un ahorro en pareja.

Medible

Encuentra la manera de llevar un registro de tus avances y sub objetivos alcanzados, esta es la forma en la que seremos capaces de darnos cuenta si existe realmente un cambio, tener una conversación en el idioma que practicamos o llevar un registro de nuestros cambios físicos tras cierta cantidad de meses de haber comenzado un plan de entrenamiento físico y un cambio de hábitos alimenticios, son un gran incentivo para continuar en este camino.

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