Diferencias entre crisis de pánico y crisis de ansiedad

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Hoy en día, es común escuchar que alguien tuvo un ataque o crisis de pánico o de ansiedad, siendo incluso uno mismo quien pueda pasar por estas situaciones. Usualmente, estos términos se usan sin mayor distinción, como si hicieran alusión al mismo fenómeno. Estos conceptos se suelen utilizar para referirse a situaciones que muchos llamarían un “colapso” o desborde emocional que pareciera aparecer “de la nada”, sin poder observarse una clara o directa relación con lo que esté ocurriendo en el día a día de las personas, o con alguna situación en particular. Así también, se usan estos términos para hablar y referirse a personas que se ven altamente emocionadas, que se pueden encontrar en profusos llantos o, incluso, para quienes tienen altos niveles de estrés.

panicoSin embargo, los ataques de pánico, así como los de ansiedad, tienen tanto características como causas particulares, que los hacen diferentes de otras situaciones con las que se suelen confundir. A continuación, se detallarán estas particulares características, así como los síntomas que podrían llevar a un crisis de pánico, de manera de poder hacer una distinción adecuada de este fenómeno que se ha hecho más conocido en el último tiempo.

Diferencias entre Crisis de Pánico y Crisis de Ansiedad

Lo primero es diferenciar entre la ansiedad y el pánico, de manera de comprender las diferencias en los conceptos mencionados anteriormente.

1. La ansiedad es una emoción que se caracteriza, principalmente, por sentimientos de tensión o preocupación por algo que se avecina, así como miedo ante situaciones, eventos, lugares o cosas tanto específicas como inespecíficas. De esta manera, la ansiedad puede tener un rol adaptativo, preparándonos para ciertos contextos. Un claro ejemplo de esto es la ansiedad que se puede sentir antes de un examen importante o de una entrevista laboral: aquí, niveles normales y manejables de ansiedad podrían ayudar a mantener mejor la atención, recordar más efectivamente o mantenernos alerta.

Esto no quiere decir que toda ansiedad es buena o adaptativa. Niveles altos y sostenidos en el tiempo de sentimientos de ansiedad pueden tener impactos negativos y limitantes en la vida de las personas. Los síntomas más comunes relacionados con la ansiedad son: dificultad al dormir, nerviosismo o miedo sostenido, intranquilidad, mareos y ritmo cardiaco irregular. Si bien estos síntomas, cada uno por su cuenta, pueden parecer normales y manejables, al aparecer conjuntamente y sostenerse en el tiempo, sin poder encontrar una causa o algo que los gatille, pueden pasar a ser elementos que controlen y limiten en gran medida la vida de los sujetos. Esto pasa a ser una ansiedad sintomática, lo que puede provocar un gran malestar en el diario vivir de las personas.

2. El pánico refiere a un estado de intenso miedo o ansiedad con marcadas características físicas (palpitaciones aceleradas, sudoración, dificultad al respirar, dolores en el pecho, entre otras). Este estado suele surgir a partir de un alto nivel de ansiedad, que pasa a ser incontrolable para quien lo padece. Es por esto por lo que el ataque de pánico está considerado dentro de los trastornos de ansiedad.

Sin embargo, para que esto se llegue a configurar como un ataque de pánico es necesario que la aparición de este estado sea súbita y de alta intensidad, así como no poder relacionarlo a un peligro objetivo en el momento en el que ocurre. Así también, una de las características más importantes de los ataques de pánico es el miedo que siente la persona frente a lo que se vive como una muerte inminente, poder volverse “loco” o perder el control.

La pregunta que surge entonces es ¿cómo llega a ocurrir un ataque de pánico?

panico¿Por qué algunas personas sufren ataques de pánico frente a situaciones en las que otras personas no los tienen? Aquí resulta muy importante resaltar y dejar claro que haber sufrido un ataque de pánico, ya sea una o repetidas veces, no significa que la persona esté enferma, tenga algo “malo”, ni que sea incapaz de hacerle frente a las distintas situaciones de la vida.

El ataque de pánico se origina frente a señales corporales (temblor, sudoración, palpitaciones, mareo, etc.) que se viven como una amenaza para la persona. En otras palabras, son estas mismas sensaciones corporales las que se perciben como peligrosas o nocivas, generando una alta angustia. Esta angustia va en aumento ya que la persona tiende a enfocar su atención en las mismas sensaciones que la genera, creando así un bucle que se conoce como miedo al miedo.

Este mecanismo (basado en la atención y consciencia que tiene la persona sobre sus propias sensaciones corporales) explica también la razón por la cual algunas personas pueden llegar a sufrir de ataques de pánico, mientras otras no los experimentarán nunca. Una mayor consciencia interoceptiva -consciencia de las sensaciones corporales- y mayor atención a cómo estas señales pueden afectar a la persona, pueden volverlo más propenso a sufrir ataques de pánico. Por otro lado, para una persona cuya consciencia interoceptiva no es tan alta o constante, percibir estas mismas señales como peligrosas es menos probable.

Cabe mencionar también que, durante distintos momentos de la vida de cada quién, se puede estar más o menos atento al propio estado corporal, aumentando o disminuyendo así la consciencia interoceptiva. Esto explicaría por qué los ataques de pánico pueden aparecer en ciertos momentos particulares de la vida, o frente a situaciones específicas, para luego no volver a experimentarlos más.

Autor: Ignacio Baltra

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