Madurez: ¿Superar la “inmadurez” es un fin digno de perseguir?

Las personas debemos enfrentar una enormidad de situaciones complejas durante todo el transcurso de nuestra existencia, muchas de las cuales, escapan completamente a nuestro control y entendimiento. Frente a esto, muchas veces nos comportamos de manera que pronto nos sentimos culpables, nos arrepentimos o nos sentimos tremendamente avergonzados, aún sabiendo que fue lo mejor que pudimos hacer en aquél momento. Sin embargo, me parece que muchas veces aquello es señalado desde el sentido común, con expresiones como: “posee una personalidad muy inmadura”; “él o ella no fue lo suficientemente madura”; “aun le falta madurar”; “aquél hecho me hizo madurar”; “ella o él maduró muy rápido”, etc.  Si es que efectivamente, la madurez en las personas es un elemento indispensable para enfrentar la vida en todas sus dimensiones, si cuando las personas frecuentemente sienten que lo han hecho mal es debido a su inmadurez, por el contrario, cuando sienten que enfrentaron alguna situación difícil satisfactoriamente es debido a su madurez, o sienten que gracias a aquella difícil situación pudieron madurar, entonces ¿es la madurez un fin digno de ser perseguido por los seres humanos?.

Para responder esa amplia pregunta que he propuesto, se hace necesario definir o al menos comprender tal concepto de madurez. Sin embargo, esto no es una tarea fácil, puesto que refiere a una variedad de significados. De modo amplio y desde el sentido común se establece que la madurez corresponde a un estado mental de alguien que se encuentra preparado para enfrentar situaciones complejas en la vida, pudiendo tomar así buenas decisiones. De esta manera, puedo corroborar que mi pregunta inicial ya tiene una posible respuesta, puesto que efectivamente la madurez puede ser un fin propuesto por las personas, es decir, lograr un estado de prudencia, preparación y buen juicio para enfrentar lo que surja en el camino de la vida, tal como un competidor olímpico se entrena para poder enfrentar de buena manera competencias cada vez más difíciles.

¿Podemos decir que la madurez es un fin digno de ser perseguido?

Desafortunadamente, mi experiencia indica que no lo es en ningún caso, puesto que la madurez entendida como lo expuse anteriormente es meramente una ilusión. Me parece, que el establecer que uno puede llegar a estar preparado para tomar buenas decisiones no es posible, por una parte porque me parece que a lo largo de toda nuestra vida, sea cuanto esta dure, nunca dejamos de aprender, es decir, nunca llegamos a un punto culmine de conocimiento respecto a la vida donde nos encontremos totalmente preparados para todo lo que se nos presente, posiblemente algunas situaciones se nos harán más conocidas y por tanto, sentiremos que eso es algo menos difícil, pero lamentablemente nunca una situación es igual a otra, y lo que sirve como solución en unos casos, no lo es para otros. Por otra parte, no es posible porque el futuro siempre es incierto, efectivamente uno puede determinar ciertas cosas, como por ejemplo, determinar el punto final de un proyectil que es lanzado con tal cantidad de fuerza, con una dirección determinada y con una velocidad específica. A pesar de ello, me parece que la vida no funciona así, aunque muchas cosas parezcan estables, no lo son, nadie puede asegurar nada, puede que pase algo que escape a nuestros pronósticos y nos anule todo el conocimiento que antes teníamos. Por último, me parece que tal frase es imposible de cumplir, puesto que el tomar una buena decisión, implica un juicio posterior a la misma.

Desarrollo del Ser Humano

Pues veamos desde un principio, nuestra vida comienza científicamente al menos con la fecundación del óvulo, hasta ese momento, sólo somos una célula en proceso de división y crecimiento que probablemente hasta los 9 meses de embarazo o menos no debamos enfrentar ningún tipo de situación compleja, puesto que todas nuestras necesidades están cubiertas. El problema comienza en el momento en que nacemos, puesto que somos casi literalmente arrojados al mundo, es decir, alguna fuerza desconocida nos tira sin mayor aviso a un lugar completamente extraño, ni siquiera tenemos ideas de qué somos, simplemente arribamos en un sitio que funciona de una determinada manera, donde operan ciertas fuerzas, donde existen limites físicos, donde existen ciertas normas, cierta estructura, ciertas formas de vida, etc.  Desde este postulado, sólo vamos haciendo lo que nuestras posibilidades nos van permitiendo, a medida que vamos creciendo y conociendo el mundo, este se va complejizando, por esta razón me parece que hablar de madurez como fin es una ilusión, por ejemplo, cuando niños probablemente podamos encontrarnos súper cómodos y estables en nuestro hogar, pero basta con que se inicie el primer día de clases para empezar nuevamente desde cero, digo desde cero porque llegamos a un lugar nuevo y desconocido, de hecho, desde mi perspectiva creo que ningún niño está preparado para ello, puesto que ni siquiera sabe qué es el colegio. Además el saberlo no es lo mismo que vivirlo, es decir, aunque en algún momento creamos que somos maduros para enfrentar la vida y podamos decidir satisfactoriamente sobre cosas que estén a nuestro entendimiento, muy probablemente, a medida que crecemos surjan nuevos elementos en otras dimensiones las cuales nos dejan nuevamente sin preparación y desde cero, por ejemplo, el niño que entra el primer día a clases, el joven que pasa a primero medio, que comienza una relación de pareja, que se casa, que tiene hijos, que envejece, que se enferma, etc. En el mismo momento que se va alcanzando la madurez, ésta se escapa de nuestras manos, sorprendiéndonos con otras situaciones en otros planos, y lamentablemente me parece que esto nunca termina.

¿Juzgar a alguien de inmaduro(a)?

De esta manera, me parece preciso cuestionar tajantemente todas aquellas expresiones cotidianas que se escuchan de otros, o que nosotros mismos utilizamos al calificar el comportamiento, la conducta, las reacciones, o respuestas de tal o cual persona como madura o inmadura. Me parece que debemos ser sinceros, realistas al comprender y asumir, que existe un alto porcentaje de nuestro quehacer en la vida que escapa por completo a nuestro control. Creo que en la vida estamos siendo sorprendidos recurrentemente por situaciones que nos muestran nuestra inevitable condición humana, aquella condición que nos hace equivocarnos en nuestros cometidos, que nos hace reaccionar de forma poco apropiada, tomar decisiones sin saber con certeza que nos reportará o tendrá como consecuencias, por lo que es esa la condición que nos recuerda a la seguridad como sólo un ideal. De esta manera, si el concepto de madurez entendido desde lo cotidiano, no es un fin digno de perseguir sencillamente porque no es posible, entonces, me parece necesario preguntarse ¿qué hacer?. Aunque parezca que quedamos de brazos cruzados, creo que existe un camino real, alcanzable y apropiado que podría aportarnos una nueva forma de entender el concepto de madurez. Si efectivamente estamos conscientes de que somos humanos, y por tanto no tenemos el control total, entonces lo primero que creo que tendríamos que hacer es “aceptarlo”, es decir, ser conscientes de que nos equivocamos, no podemos ver el futuro, tenemos límites, fallamos en nuestro andar, cambiamos constantemente en todo ámbito de nuestra vida, entre muchas otras cosas.

Vivir en una sociedad que inculca el tomar resguardos y asegurar el futuro

La sociedad impidie aceptar que nos equivocamos o que las cosas pueden cambiar de un momento a otro, por ejemplo, hoy en día existen muchas empresas que prometen asegurar su salud, su vivienda, su auto, sus hijos, etc. Así también, la educación pareciera ser el lugar en el cual se asegura un futuro prometedor, quizás en parte esto pueda ser cierto, pero no debemos olvidar que aunque tomemos todos los resguardos del mundo, el futuro siempre nos puede jugar una mala pasada. De esta forma, creo que la aceptación es esencial, sin embargo, no es suficiente puesto que si aceptamos todo lo que nos pasa sin ninguna reflexión, el concepto de madurez pierde sentido, y de ser así nila vida merecería la pena vivirla, es por esto que me parece correcto complementar con el concepto de análisis constante, son tantas las dificultades que enfrentamos y probablemente debamos enfrentar hasta el último día de nuestra existencia, que no nos queda otra que filosofar, cuestionarnos sobre la vida, analizar lo que nos pasa y lo que les pasa a otros, incluso si no nos pasara nada relevante, también me parecería sensato preguntarnos ¿por qué?, es decir poner en cuestión todo, y poder así darle una significación amplia, propia y resultante de nuestro análisis, a nuestras vidas, sin importar que tengamos la misma conclusión que otra persona en algún aspecto determinado, lo importante es que sea realmente un análisis que lo sintamos propio y no copiado.

Conclusiones…

De esta manera, creo que efectivamente la madurez no es un fin digno de ser perseguido, al menos como la idea convencional o mas tradicional que se da desde el sentido común, puesto que a pesar de todo, nuestro futuro siempre es incierto, puesto que incluso con tener mucha experiencia en algo, cada momento, situación, vivencia de la vida es única y tiene sus propia realidad. Sin embargo, creo que se hace necesario re pensar esta idea de madurez, orientada más bien hacia ser consciente de lo que somos, con lo bueno, lo malo, los limites, las equivocaciones, los miedos, etc. Porque finalmente somos humanos, y existen infinitud de cosas que escapan a nuestro control, sumándole que cambiamos a cada instante puesto que tenemos una potencialidad infinita de aprender, y aprender significa cambiar. Es desde ahí, que me parece adecuado vivir, cuestionando constantemente nuestro andar, dándole la mejor interpretación posible, entregándole así, valor y significado a nuestra propia vida. Para finalizar, creo correcto dejar planteada el debate respecto al concepto de madurez, yo al menos dejé trazada mi postura ¿y tú?.