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La psicomotricidad y su importancia

La psicomotricidad

La relación que tiene cada individuo con su propio cuerpo como medio para interactuar con el espacio en relación con el tiempo que implementa para eso es un motivo de estudio amplio y complejo para los profesionales que estudian y trabajan con el aparato psíquico y su desarrollo. Contar con nociones claras sobre las implicaciones del movimiento y las expresiones corporales es un punto de partida para darle importancia al proceso de desarrollo de los niños.

¿Qué es la psicomotricidad?

La psicomotricidadAbarca la comprensión del movimiento como un aspecto importante del desarrollo y la capacidad de expresarnos. La psicomotricidad es responsable de que seamos capaces de dominar la conducta motora, relacionarnos con el medio, ejecutar lenguaje corporal y potenciar procesos cognitivos como la concentración, conciencia, atención y memoria. 

 

También se considera una disciplina que sintetiza cognición y motricidad para abarcar estudios y técnicas que permiten al individuo desarrollar las capacidades suficientes para adaptarse al entorno y flexibilizarse en su desenvolvimiento.

 

Aspectos que conforman la psicomotricidad

Al considerar la psicomotricidad como una parte de nuestro aparato psíquico que gracias al funcionamiento y comunicación entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico permite que integremos la motilidad en dos grandes aspectos:

  • Expresividad

Es la manera en que es posible configurar factores psicológicos y socioculturales para transmitir un mensaje mediante símbolos, permitiéndonos comunicarnos y relacionarnos con terceros. A su vez, la expresividad se modela a partir de las interacciones recíprocas.

  • Estructuralidad

Esta dimensión, está configurada por aspectos neurofisiológicos, se conoce con el término de “determinación estructural nerviosa del movimiento” y se transmite mediante signos. Al mismo tiempo, sus modificaciones producen cambios en los patrones motores autónomos y en la expresividad.

 

De estos aspectos fundamentales se obtiene el lenguaje no verbal, una forma de comunicación que abarca expresiones como los movimientos oculares, la expresión facial, las posturas, los gestos, el tono de voz y el contacto físico. Del mismo modo, es posible desglosar la comunicación no verbal en distintos tipos de conducta a modo de: exhibiciones afectivas, emblemas, ilustraciones, adaptadores y reguladores.

La psicomotricidad como intervención educativa

Existe un enfoque de intervención dedicado a la psicomotricidad (se relaciona al mismo término) que se aplica tanto en la terapia como en el ámbito educativo. Su objetivo es el progreso que se puede apreciar al desenvolvernos cuando nos expresamos, desde nuestras posibilidades motrices y creativas. 

 

Esto es posible porque al dirigir la actividad del cuerpo al interés en un acto específico se aprovecha la estimulación en su relación con el aprendizaje teniendo en cuenta indicadores de desarrollo como la postura, el equilibrio, la función tónica, la lateralidad, la coordinación como expresión y control del movimiento voluntario. Esto también incluye el correcto funcionamiento de nuestra orientación espacio temporal, el ritmo, la relación con los objetos y la formación del esquema corporal.

 

El estudio de estas dimensiones ha permitido conocer la interrelación entre el desarrollo motor, intelectual y afectivo, estudiando a su vez las patologías y disfunciones que tienen lugar en el proceso de crecimiento desde la primera infancia. Esta disciplina estima que los primeros siete años de vida deben de estar repletos de estimulación, dado que la plasticidad característica de esta etapa favorece la formación de conexiones neuronales.

Beneficios de la psicomotricidad

 

Los niños pueden tomar conciencia de su propio cuerpo integrando mejor su percepción si se les facilita su adquisición del esquema corporal, cuando se realizan actividades que motiven la distinción de cualidades en los objetos, faciliten su aprendizaje y mejoren su memoria y atención.

 

Esta disciplina toma de los distintos patrones motores el objetivo de apoyar sus tiempos para el gateo, la marcha, la carrera, el salto y las actividades de lanzamiento y recepción. Además, tiene un lugar importante en la creatividad al permitirle comprender a temprana edad el significado de las expresiones faciales básicas universales (alegría, tristeza, miedo), los colores o tamaños y nociones como arriba-abajo, delante-detrás y lejos-cerca mediante el juego grupal con pares.

Recomendaciones para el desarrollo psicomotriz

Los juegos individuales o grupales que involucran el movimiento son ideales para reforzar el desarrollo de la psicomotricidad, algunas de estas dinámicas son de equilibrio, lateralidad, rítmica o sensopercepción. Algunas actividades que en apariencia son simples como enseñar a los niños a rodar, girar o balancearse, engloban el aprendizaje de destrezas físicas importantes. 

 

Por lo cual, a medida que los infantes van creciendo es recomendable introducirlos también a actividades plásticas como el dibujo, la pintura y el teatro o gimnasia complementando con paseos al aire libre.

 

Importancia de la psicomotricidad

 

En vista de sus beneficios y de todo lo que abarca nuestra habilidad cognitiva para gestionar nuestro cuerpo en relación con el mundo circundante resulta indispensable que la psicomotricidad sea estudiada tanto en su proceso función-disfunción como en su dimensión de disciplina que se orienta a la implementación de técnicas y nociones para ayudar a los niños a dominar y adaptar su motilidad. 

 

Esto incluye la función de canalizador para que un niño descargue su impulsividad y comience a gestionar su frustración permitiéndole alcanzar el equilibrio afectivo. Un niño que se adapta a su entorno y se le ayuda a socializar con sus compañeros mediante el juego también contará con un cuerpo y personalidad más fuerte con un mejor autoconcepto.

Psicopatología de la psicomotricidad

Los trastornos de la motilidad son anomalías que se dividen en diversos aspectos de la conducta relacionada al movimiento y el esquema corporal. Los diversos cuadros psicopatológicos en esta dimensión pueden ser por acatisia, agitación o inquietud y se aprecian mediante la observación aunque también cuentan con implicaciones psíquicas. Al hacer una distinción entre trastornos cuantitativos y cualitativos, se obtiene la siguiente clasificación que es óptima para estudiar el tema de forma amplia.

 

Dentro de los trastornos cuantitativos, se divide en patologías por exceso y por defecto. Las primeras se determinan por movimientos desordenados en la realización de gestos y expresiones, tienden a presentarse en crisis breves y no se pueden controlar a voluntad (un ejemplo típico son los pacientes con manía). Por otra parte, por defecto se aprecian tres subclases que son la inhibición,  la flexibilidad cérea, la catalepsia, catatonia y oposición negativista.

 

En cuanto a los trastornos cualitativos se encuentran las estereotipias como exageraciones o repeticiones de un movimiento simple, los manierismos que se consideran movimientos intrusivos al expresar gestos o posturas y las ecopraxias donde se repite un movimiento de otra persona de forma automática.

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