El papel de la psicología educativa

La psicología educativa

La necesidad de contar con psicólogos en las instituciones académicas parece ser un gran acierto desde donde se mire, sin embargo, muy pocas veces nos detenemos a considerar la valoración real que se le debe otorgar en función a las múltiples responsabilidades con las que cuenta un psicólogo educativo. La comprensión y el conocimiento de estos profesionales aseguran que nuestros niños y adolescentes puedan experimentar la mejor experiencia posible en su etapa escolar, adquiriendo aprendizaje significativo y manteniendo alta motivación al logro. A continuación, descubre todo lo que realmente abarca esta especialidad.

La Psicología Educativa y la enseñanza 

La psicología educativaSe trata de un ámbito de la psicología que consta de sus propios constructos teóricos, métodos de investigación y técnicas de aplicación. De este modo, se dedica al estudio del aprendizaje y la enseñanza con el objetivo de mejorar la práctica educativa asegurando el bienestar y la adaptación de todos los involucrados. Por ello, el profesional en psicología educativa es el que observa y evalúa la manera en que maestros, padres o computadores otorgan un tipo de enseñanza (biología, matemáticas, deporte) a un individuo que se encuentra en un determinado contexto y cómo eso puede influir en su desarrollo individual y cognitivo.

En principio, lo que consideramos como métodos de enseñanza se ha reformulado en las últimas décadas por la influencia de los modelos pedagógicos predominantes que a su vez se encuentran en constante actualización. Por otra parte, sus inicios se establecieron sobre las teorías del aprendizaje social y sociocultural, de sus principales exponentes: Jean Piaget, Lev Vygostky y Albert Bandura. 

Funciones de la Psicología Educativa

Los psicólogos educativos se enfocan en cómo los niños y adolescentes se encuentran en constante desarrollo, y la manera en que ciertos aspectos pueden incidir en este proceso, incluyendo la motivación y su conexión con el aprendizaje para aprender distintos temas o la influencia social y cultural respecto al proceso académico, la enseñanza y los docentes. De este modo, abarca incluso los aspectos de evaluación y se puede desplegar en las siguientes funciones: 

Intervención a los problemas de aprendizaje 

Los problemas de aprendizaje pueden generar discapacidades e inadaptaciones al entorno socio-educativo, por ello, la atención educativa en las primeras etapas de la infancia son esenciales para la detección y prevención de estas, pudiendo apoyar al desempeño de las funciones psíquicas y sociales. Seguidamente, cuando se detectan dificultades de aprendizaje en un alumno se procederá a la intervención y orientación de los maestros pudiendo establecer y programar las medidas necesarias para el caso que se presenta.

A su vez, el psicólogo educativo es un profesional capacitado para realizar intervenciones propias cuya finalidad sea mejorar las competencias cognitivas de los menores, apoyar al proceso de solución de problemas y abordar las deficiencias mediante las técnicas que se consideren apropiadas durante el acompañamiento.

Orientación vocacional para adolescentes

También, el psicólogo educativo puede promover y apoyar el proceso de orientación vocacional en jóvenes y adolescentes. En esta edad, la asesoría para develar y reconocer las cualidades y el tipo de inteligencia que predomina en una persona. Este tipo de asesoramiento no implica la imposición de ningún área de desempeño sino de motivar al estudiante con sus expectativas y en consideración de su personalidad y sus aptitudes, permitiendo que reconozca sus fortalezas.

Prevención del bullying y otros conflictos 

La inteligencia emocional permite gestionar el mundo afectivo de cada niño y adolescente, aportándole además habilidades sociales como la empatía y la comunicación asertiva, que puede disminuir considerablemente los indicios de acoso escolar en un centro educativo. Por estas razones, el psicólogo se encarga de este problema mediante la psicoeducación y actividades orientadas al desarrollo de este tipo de inteligencia. Presentar a los alumnos tanto a respetar las diferencias como las maneras de sobrellevar los conflictos sin proyectarlos o llegar a la violencia es un gran apoyo para quienes sufren importantes repercusiones emocionales por ser víctimas de bullying.

Asesoramiento para familias y representantes

Los psicólogos educativos pueden ser un enlace entre las familias, los alumnos y sus profesores, su observación objetiva de las circunstancias les permitirá mediar en una situación que lo requiera y promover la inclusión al ambiente de enseñanza de las relaciones sociales y familiares, la colaboración de ambas partes y la comprensión mutua para favorecer el bienestar de los pequeños en desarrollo.

Intervención socio-educativa

Con su base teórica y su orientación práctica dentro de la realidad educativa, un profesional del área debe de tomar en cuenta los aspectos socio-culturales que subyacen a su entorno y elaborar programas cuya aplicación sea posible en el ámbito escolar en que se encuentran. Al mismo tiempo pueden ayudarse de trabajadores sociales, maestros especializados en orientación y educación especial, entre otros, para evaluar ciertas situaciones como familias disfuncionales y problemas económicos severos, tomando en cuenta que estos problemas sirven de obstáculos al desarrollo educativo y personal. 

Dentro de este equipo de trabajo el psicólogo asesora y puede realizar evaluaciones psicométricas y entrevistas estructuradas orientadas al psicodiagnóstico y la evaluación infantojuvenil. La mejora en la atención educativa al contar con este profesional ha sido comprobada en múltiples países.

Desarrollo histórico de la psicología educativa

En sus inicios, comprendidos por los años 1880-1920, en esta época el objeto de estudio fueron las diferencias individuales y el correcto diagnóstico y tratamiento para niños con comportamientos disruptivos. Por ello, la disciplina se encontraba estrechamente conectada a la educación especial. Posteriormente, un segundo momento se dio en los años 1920-1955 cuando gracias a la influencia del movimiento por la salud mental los distintos servicios psicológicos orientados al área infantil y se comienza a gestar la idea de una psicología escolar” que no limite a los problemas de aprendizaje sino también de sus aspectos emocionales, afectivos y sociales.

Una tercera fase (1955-1970) se basó la necesidad de incluir al cuerpo docente, formando a los profesores con conocimiento psicológico actualizado a integrarlo con la metodología didáctica y a posicionar al psicólogo como un puente entre las bases psicológicas y la práctica escolar. Por último, a partir de los años 70 el esquema tradicional del acompañamiento individual dio paso al acoplamiento con la psicología comunitaria y otros modelos alternativos. Durante este último periodo hemos podido encontrar los grandes aportes al valor de la enseñanza y el lugar que ocupa el alumno representando mucho más que una máquina para memorizar.

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