La identidad del migrante y la salud mental

migrantes
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

La cantidad de población extranjera que ha llegado con la intención de iniciar una nueva vida en Chile ha aumentado considerablemente en los últimos años. Este fenómeno ha generado la aparición de un nuevo grupo importante en la población chilena: El migrante.

Junto con la aparición de este nuevo grupo, surgen también necesidades y relaciones distintas tanto entre ellos como con el resto del país y por sobre todo en relación a su identidad como individuos. La identidad se puede entender de cierta forma en cómo uno “viene siendo” con una historia/evolución particular y cómo eso se integra y relaciona con la persona que uno cree ser hoy y la que quiere llegar a ser mañana.  Entonces, ¿Cómo se pone en juego esa identidad cuando se es arrojado a un país distinto, con un contexto social y cultural particular y diferente?

Las posibilidades de reacción ante un cambio así de drástico son variadas respecto al significado de apropiación de la experiencia y de identificación/desidentificación con el país. Se puede extrañar lo que se tuvo y no encontrar un espacio social acogedor, o incluso por el contrario, sentirse más cómodo que antes, cuestionarse que tanto apego uno tenía a la vida pasada, a la gente y redes que dejó atrás.

De cualquier forma, el hecho de cambiar de vida al mudarse de país es un factor importante para el cómo uno evalúa en retrospectiva su propia historia, y por otro lado, el qué cree que le depara el futuro. Desde la salud mental el cambio de país puede remover muchas temas personales, ya sean familiares, de trabajo, de sentirse “adecuado” en ciertos espacios o bien “fuera de lugar” en otros, pero independiente de la temática en cuestión, lo más importante es el tener claro que “está bien” sentirse así, que ese malestar es legítimo y es justificado en la gran escala de la vida de la persona. El único problema sería no hacer nada al respecto y dejar que el malestar evolucione.

El migrante y la salud mental

Es probable que desde el rol del migrante, se sienta que quien genera el problema es uno y que sólo hay que adaptarse a esta “nueva vida” para seguir adelante, sin poner atención a cómo se está viviendo ese proceso. Por tanto, es importante considerar que es posible desarrollar variados problemas como estrés, depresión, episodios ansiosos/angustiosos entre otros. En estas situaciones es fundamental reconocer la importancia del momento adecuado para pedir ayuda, tanto en el círculo de apoyo más cercano como en la búsqueda de ayuda terapéutica profesional. Para esto es importante comprender y aprender a reconocer el malestar emocional que se pueda presentar.

El rol del psicólogo entonces es comprender el problema, haciendo del espacio de terapia un lugar cómodo, acogedor y empático para que represente un espacio seguro.

Como psicólogo la promesa de trabajo con este tipo de población siempre viene desde un compromiso a revisar de la manera más respetuosa y fidedigna posible con el paciente, su propia historia, y en el caso de la población migrante, no dejar fuera su relato cultural, su identidad ya establecida y la influencia que su tierra de origen tiene en la singularidad de persona que es hoy. Es esa misma historia la que suma una capa extra a su experiencia y que define matices y particularidades a las cuales uno como profesional quizás no está acostumbrado, requiriendo especial cuidado al momento de integrar dichas singularidades al diagnóstico y tratamiento en el espacio terapéutico.

Autor: Ignacio Pefaur

Comparte este artículo:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

Paseo Bulnes 317 of 611, Santiago / Rafael Cañas 16 of J, Providencia / +56223683079