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¿Imaginas no controlar tu propia mano? El síndrome de la mano alienígena

mano alienígena

Algunas condiciones médicas, psicológicas y neurológicas nos dan una idea de por qué gran cantidad de persona era tratada como demente o poseída por un ente maligno en el pasado. Por suerte hoy en día la ciencia respalda muchos síntomas y comportamientos respaldando la seguridad de muchas personas que padecen de enfermedades extrañas o bizarras en el sentido anglosajón de la palabra. 

 

Este es el caso de la mano ajena, una condición que asusta y angustia tanto a quien la padece como a las personas que le rodean y cuenta con varios grados de gravedad. 

Definición y características del síndrome de la mano alienígena

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El síndrome de la mano alienígena o síndrome de la mano ajena (SMA) es un trastorno neurológico poco común que data de 1909. Se caracteriza por el comportamiento anormal de uno de los brazos, presentando movimientos involuntarios que parecen intencionales y que normalmente entran en conflicto con el miembro opuesto. 

 

Estas acciones oportunas van desde tomar objetos de forma espontánea mientras se transita por un espacio, tomar un vaso para beber mientras se está comiendo otra cosa, tomar alguna parte del cuerpo con fuerza e incluso tomar con fuerza partes del cuerpo, donde incluso se aprecian casos donde se dirige a asfixiarse a sí mismo o a otros. 

 

De este modo, se puede decir que el síndrome se caracteriza por la actividad motora involuntaria del miembro ajeno y aparece en la mano dominante. Los síntomas se incrementan en situaciones de ansiedad o fatiga y el individuo se siente extraño a esa extremidad, la cual parece que tuviera vida propia ya que en algunos casos la persona no se da cuenta de dichos movimientos.

¿Por qué aparece esta condición?

Al ser un trastorno neurológico su causa proviene de daños en el encéfalo. El cerebro cuenta con una zona que determina la conexión entre los hemisferios cerebrales y se conforma por fibras nerviosas, algunas lesiones (a causa de traumatismos craneoencefálicos) impiden la correcta comunicación entre los hemisferios.

 

Muchos casos diagnosticados se producen tras la realización de comisurotomías, operaciones del encéfalo en que se trabaja una sección del cuerpo calloso y que se llevan a cabo en personas que sufren de algunas patologías como epilepsia. Otras causas para este tipo de daño cerebral pueden ser a causa de masas tumorales (cáncer) y aneurismas cerebrales. 

Variante aguda

Esta variante se origina por daños en el cuerpo calloso y causa efectos temporales en un área llamada motora suplementaria, es común que se presente por daños durante una comisurotomía compatibles con una retracción hemisférica. En esta variante los movimientos son exagerados y destacan por su intensidad y corta duración.

Variante crónica

Esta variante tiene síntomas menos intensos y que se evidencian en una menor medida en relación a los casos agudos del síndrome. Su teoría explica que se origina por una lesión en el cuerpo calloso dentro del encéfalo o lesiones en el área motora suplementaria del lóbulo frontal medial. 

Tratamiento psicológico y neuro-rehabilitación

La primera pregunta de todo paciente o familiar relacionado a este diagnóstico suele ser ¿se puede recuperar el control de la extremidad? En primer lugar, al tratarse de un fenómeno neurocomportamental, no existe un tratamiento específico para abordarlo y suele tratarse en función de su causa de origen o desencadenante. 

 

Cuando se debe a un procedimiento médico o farmacológico, puede desaparecer a medida que la persona se recupera o el tratamiento para el cáncer comienza a hacer efecto (si es el caso de un tumor). Sin embargo, los casos de enfermedades neurodegenerativas no suelen contar con un buen pronóstico. 

 

Acompañamiento psicológico

Los síntomas psicológicos que experimentan las personas que padecen del síndrome de la mano ajena (ansiedad, angustia, estrés, disociación) pueden menguar al acudir a psicoterapia y lograr la aceptación de su condición, atravesando el proceso de duelo de la enfermedad. Por otra parte, las terapias de aprendizaje de tareas y la terapia cognitiva han mejorado la experiencia de muchas de estas personas.

Técnicas de neurorehabilitación

Como se ha expuesto anteriormente no existe un tratamiento determinado para este síndrome, a pesar de ello, ha sido comprobado el uso de terapia “caja de espejos” para mejorar la condición de los pacientes. Esta técnica es utilizada habitualmente en personas que han perdido una extremidad y comienzan a padecer de miembro fantasma; esta consiste en realizar movimientos con el brazo sano mientras realiza determinadas acciones y movimientos.

 

También, se le entrena a muchos pacientes a mantener ocupada la extremidad afectada el mayor tiempo posible en distintas actividades para que disminuya la frecuencia de movimientos independientes. Algunos médicos alientan al paciente a que guarde su mano en el bolsillo, sin embargo, depende del caso particular que esta acción pueda tener efecto.

 

Curiosidades sobre el trastorno

Los estudios afines con este síndrome siguen expandiéndose para intentar recopilar la mayor cantidad de información y pruebas de neuroimagen. Entre los datos recopilados hasta el momento existen algunos datos relevantes que cabe mencionar para conocer un poco más el SMA.

 

  • El paciente con SMA puede sentir en su miembro superior afectado cualquier estímulo de tacto o dolor aunque no pueda controlarlo.

 

  • Los movimientos involuntarios asociados al síndrome parecen intencionales y no se diferencian en gran medida de una acción premeditada. Por ejemplo: una mujer de New Jersey llamada Karen Byrne expuso que su mano intentaba golpearla y abofetearla.

 

  • Los reflejos exploratorios son un síntoma usual en estos casos, da la sensación de que la mano pudiera reaccionar a la cercanía con algunos objetos llamativos dando la apariencia de intencionalidad en determinados movimientos. 

 

  • Pueden observarse movimientos estereotipados, uso inadecuado de los objetos y acciones “desinhibidas” como desabotonarse la blusa en público o tocar a terceras personas. 

 

  • La persona que intenta detener lo que hace su extremidad tiende a lidiar una contienda entre sus dos manos que le genera cierto esfuerzo.

 

  • Aunque algunos de los incidentes pueden parecer graciosos, el paciente experimenta incertidumbre, miedo y vergüenza en muchas ocasiones, no siempre se trata de “acariciar su propia cabeza sin poder detenerse”. Un ejemplo de estos problemas desagradables es cuando toman objetos de tiendas y lo meten a su bolsillo sin que la persona pueda notarlo.

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