¿Es normal ver pornografía? Algunos datos interesantes

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Cuando hablamos de pornografía, existen demasiadas opiniones que se contraponen. Existen muchos estudios que demuestran que consumir porno es una de las actividades más frecuentes en los últimos años. Si nos ponemos en contexto, en el pasado, consumir este tipo de contenido era mucho más inaccesible para la mayoría del público. Los adultos contemporáneos seguramente recordarán lo difícil y vergonzoso que era el ir a uno de estos lugares donde rentaban películas, buscar una de estas películas o cortometrajes “sin carátula” para posteriormente ver como el encargado o (peor aún) la encargada te miraba con diversión mientras te cobraba y tú solo pensabas “trágame tierra”. Es curioso como ahora todo es más simple y sencillo; con sólo tocar una pantalla ya tienes más contenido de este del que en tu vida podrás consumir.

Para responder a nuestra pregunta principal; es evidente que es normal ver pornografía hoy en día. Más allá del hecho de que tenemos fácil acceso a ella, también se ha normalizado bastante este acto en la sociedad. En el pasado, era extremadamente raro encontrar a una chica que viera y consumiera este tipo de contenido; más que nada porque casi todo el contenido que era generado iba dirigido a público masculino. Sin embargo, y como todo, en ese momento existían excepciones donde también a algunas chicas les gustaba ver porno. Nótese que la cantidad era tan mínima, que hace unos pocos años aún se creía que las mujeres no veían nada parecido. 

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Sabemos que los jóvenes son uno de los targets más poderosos para este mercado debido a su gran número (sin mencionar que son las generaciones que mejor se adaptan a las novedades y, por consiguiente, a la tecnología de vanguardia). Ya que ellos viven en una etapa donde sus hormonas permanecen en un constante desequilibrio. Evidentemente, este tipo de empresas saben de esto y aprovechan muchísimo este tipo de circunstancias. Ahora bien, buscamos datos y encontramos que sólo en lo que vamos del 2020 (también a causa del confinamiento) el porcentaje de descarga y visualizaciones de pornografía en páginas como PornHub, Brazzers y XVideos ha aumentado entre 68 a 70%. Las estadísticas de estas plataformas indican unas 120 millones de visitas diarias y si le agregamos el porcentaje de alza, ya nos imaginamos más números. 

Un dato interesante, es que Pornhub publicó que gracias al confinamiento por el COVID-19, las visualizaciones en su plataforma aumentaron un 11.6 por ciento desde el 25 de Febrero hasta el 16 de marzo del 2020. Esto quiere decir que existe muchísimas personas viendo pornografía en este mismo momento. Ahora bien, sabiendo que esto se está normalizando con rapidez, ¿piensas que genera algún tipo de consecuencias? Esto es interesante de responder.

Como bien sabemos, todo lo que nos rodea, si es consumido en exceso es nocivo. Incluso el agua, que es la sustancia más natural que existe, cuando es consumida con demasiada frecuencia y en exceso, la persona en cuestión puede padecer de hidrocefalia. Si esto sucede con algo tan vital como el agua misma, ¿Qué quedará para la porno?. Existen una gran cantidad de estudios que demuestran las múltiples consecuencias que puede ocasionar el consumo de este contenido explícito, no sólo en los jóvenes, sino en todas las personas que en exceso la consumen. 

La pornografía puede causar depresión

La depresión es una de estas características al igual que la disfunción eréctil. Es por ello que este tema está en nuestro blog, ya que es una de las posibles causas de la depresión tanto en jóvenes, como en personas adultas. Resulta que consumir mucha porno tiene consecuencias terribles para nuestro estado de ánimo, nuestra percepción de la sexualidad e incluso puede crear una fuerte adicción. La dopamina es un neurotransmisor importante para nuestro cerebro; siendo uno de los protagonistas en nuestro sistema de recompensas a mediano y largo plazo, es también el encargado de eso que llamamos “placer”. A medida que consumimos y consumimos grandes cantidades de porno, le enseñamos a nuestro cerebro que allí se encuentra una mina de placer para nosotros, lo que con el tiempo generará dependencia.

Hasta ahí todo parece relativamente controlable, la cuestión empeora cuando nos enteramos que la dopamina no es sólo el químico que nos hace sentir bien, sino que también es el que nos motiva a hacer cosas que resultan en recompensas. De hecho, la responsabilidad principal de la dopamina es motivarnos hacia la recompensa. La pornografía es un estímulo supernormal para los seres humanos, lo que hace que generemos grandes cantidades de dopamina cada vez que vemos este tipo de material. Con el tiempo, nuestros cerebros se adaptan a estas grandes cantidades de dopamina, haciendo que para sentir motivación o placer necesitemos las mismas e incluso más cantidades de este químico. Es por ello que la depresión nace en este tipo de consumidores, es por ello que estas personas sienten que sus vidas no tienen sentido, es por ello que las percepciones de recompensa se ven alteradas. En conclusión; podemos decir que una de las causas por las que no sientes impulso o motivación para cumplir tus metas y objetivos importantes son estos estímulos supernormales. Estímulos que deberíamos controlar para no alterar nuestra química cerebral y tener una vida mucho más plena y feliz.

 

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