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Distimia: el trastorno depresivo persistente 

La distimia

Al adentrarnos en psicopatología de los trastornos depresivos para saber qué se puede hacer en la búsqueda del abordaje de estos síntomas y la obtención de una mejora significativa en la calidad de vida de quien vivencia este problema, se encuentra un tipo de depresión que puede pasar desapercibida porque los síntomas son más leves y menos incapacitantes que la más explorada depresión mayor. 

 

Conocer la distimia y aprender que existe una modalidad de depresión persistente durante años ayudará a reconocerla y acudir a acompañamiento psicológico a tiempo.

¿Qué es la distimia?

Tipo de depresión crónica cuyos síntomas se manifiestan de manera continua aunque menos intensa en relación al diagnóstico de depresión mayor. Esta patología se caracteriza por síntomas cognitivos, afectivos y físicos, sensación de desánimo que perdura en el tiempo, desmejora en las relaciones sociales y actividades cotidianas, el desempeño en el trabajo o el entorno académico. 

 

Además, la pérdida del interés en estas partes de la rutina y motivaciones personales se acompaña por un sentimiento de desesperanza, baja autoestima y sensación de ser incapaz o inepto al identificarse como improductivo. 

Signos y síntomas de la distimia

La distimia

 

Se caracteriza por mantenerse durante años en manifestaciones de un estado de ánimo depresivo con frecuencia y durabilidad de días consecutivos durante la mayor parte del día en un lapso mayor a dos años en adultos y un año en adolescentes y niños. Estos síntomas incluyen tres grandes grupos:

 

  1. a) Pérdida o aumento de apetito
  2. b) Insomnio o hipersomnia
  3. c) Falta de energía o fatiga
  4. d) Autocrítica, baja autoestima o sentimiento de incapacidad
  5. e) Dificultad para la concentración
  6. f) Imposibilidad o esfuerzo para concentrarse o para tomar decisiones
  7. g) Sentimientos de desesperanza
  8. h) Irritabilidad o enojo
  9. i) Aislamiento o tendencia a evitar las relaciones sociales

 

Diferencias con otros tipos de depresión 

En este trastorno es común apreciar que quienes lo sufren consideran que esta sintomatología forma parte de sus vidas y sus manifestaciones son inherentes a ellos. No obstante, los síntomas depresivos persistentes requieren atención profesional tanto como los casos de depresión mayor.

 

A diferencia de la depresión mayor, que se muestra severa, incapacitante y con un inicio repentino cuya duración se alarga durante meses; la distimia es menos severa, cuenta con inicio paulatino hasta que sus síntomas se mantienen durante años o décadas y el sujeto experimenta dificultad para sus actividades aunque llega a ejecutarlas con esfuerzo.

Los trastornos diferenciales o patologías que los profesionales deben descartar cuando se está realizando la evaluación pertinente en estos pacientes incluye además del trastorno depresivo mayor, trastorno ciclotímico, abuso de sustancias y episodio maníaco, hipomaníaco o mixto.

 

Algunos psicólogos consideran que la distimia puede arrastrar un peor pronóstico que el trastorno depresivo mayor al presentar también una limitación funcional en el plano social, personal y laboral pero que pasa desapercibido o se señala como falta de disciplina. Sin embargo, esto se debe plantear por cada profesional en relación a otros factores de riesgo.

Etiología de la distimia

 

Se considera multifactorial y resulta difícil de determinar, en especial, por el menor número de estudios dedicados a ella en comparación con otros trastornos de la afectividad como la depresión mayor. Según las hipótesis más aceptadas existe el planteamiento de una predisposición genética y de factores ambientales o traumas psicológicos. 

 

En cuanto a la parte genética se propone que existe una vulnerabilidad que se transmite de modo poligenético, identificándose marcadores potenciales en ciertos cromosomas sin haberse identificado un patrón coherente a la distimia. Por otra parte, la hipótesis aminérgica dicta que los trastornos depresivos son a causa de disminuciones en la producción de serotonina, noradrenalina y dopamina en el proceso de neurotransmisión.

 

En tercer lugar, se consideran los eventos estresantes que incrementan la vulnerabilidad ante enfermedades depresivas por cambios bioquímicos en el sistema nervioso central. Toda serie de eventos traumáticos en la infancia, conflictos y falta de apoyo emocional se asocian al curso de los trastornos como la distimia. Las partes del cerebro que experimentan cambios en estos casos son: El hipocampo, el sistema noradrenérgico y el eje hipotálamo-pituitario-adrenal con el sistema de la corticotropina.

 

Comorbilidad de la distimia

La comorbilidad es la presencia de al menos dos enfermedades o trastornos que cursan a la vez en el mismo sujeto y esto es posible también en el caso de la distimia, quienes suelen acudir a profesionales de atención primaria después de un largo tiempo de experimentar fatiga y malestar en otras áreas hasta que han sido más evidentes.

 

Los trastornos de ansiedad, trastorno de somatización, el abuso de sustancias y trastornos de personalidad; posiblemente los pacientes acudirán más por las complicaciones que les genera dicha comorbilidad que por los síntomas de la distimia con los que han lidiado de forma cotidiana. 

Tratamiento psicoterapéutico

Para abordar estos casos los psicólogos y psicoterapeutas los profesionales de distintos enfoques de terapia pueden trabajar con estos clientes o pacientes, realizar programas de intervención y plantear objetivos de terapia acordes con cada caso particular. Su tratamiento es similar al de otros trastornos depresivos ya que la mayoría de los síntomas concuerdan y sólo varían en intensidad. 

 

En ocasiones, se trabaja de forma multidisciplinaria con el psiquiatra para asignar antidepresivos y la psicoterapia, ya que este tratamiento es más eficaz que asignar únicamente la farmacoterapia. 

 

Terapia cognitivo conductual

 

Uno de los modelos más aceptados es el de la terapia cognitivo conductual, donde el profesional comienza realizando un análisis funcional identificando factores predisponentes, distorsiones cognitivas y la triada cognitiva de la depresión. Este proceso se acompaña de la psicoeducación sobre la importancia de cuestionar los pensamientos negativos y se guía hacia la reestructuración cognitiva y el trabajo de la autoestima.

 

También es importante para este tipo de terapia tomar en cuenta la recuperación de estímulos de “reforzamiento positivo” en el día a día, tratándose de personas que han perdido el gusto de realizar actividades que les satisfagan. Otros profesionales optan por implementar terapia de Aceptación y Compromiso y Técnicas de entrenamiento en resolución de problemas.

 

Para todos estos individuos acudir al profesional en salud mental resulta sumamente importante, es un paso hacia una mejor calidad de vida y previene la complicación del trastorno evolucionando hacia otras condiciones que pueden darse en comorbilidad.

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