Depresión endógena: un diagnóstico que omite la realidad

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La depresión es considerada como un trastorno que afecta anímicamente al individuo, el cual puede incapacitar emocionalmente a quien lo padece, y a pesar que ciertos investigadores apoyan la existencia de dos clasificaciones que lo definen, como es la depresión endógena y exógena, en la actualidad es muy cuestionada.

De acuerdo a un artículo desarrollado por Aaron Beck en 1988, señala que hablar de la depresión endógena, significa que dicho trastorno es consecuencia de una enfermedad que ya posee el individuo, por tanto en su diagnóstico no se considera la situación o realidad actual, y cuando se habla de la depresión exógena o reactiva, es la que se genera por una experiencia o evento traumático, por lo que no es producida por la alteración bioquímica.

Las causas de la depresión endógena abarcan desde la incapacidad de segregación de ciertas hormonas, herencia o genética, o incluso las variaciones estacionales, como las épocas de invierno.

Pero, ¿cómo las variaciones estacionales no son consideradas como un factor externo?

El argumento de los investigadores está basado, en que el problema se genera por una alteración de la bioquímica del cerebro, ocasionando que se manifieste negativamente en el individuo, por lo que el organismo al encontrarse en un lugar en el que existe poca luz solar, la falta de vitamina D, ocasiona que las hormas encargadas de segregar la sustancia de “la felicidad” evite la manifestación de la tristeza, y a pesar que es un evento temporal, en algunas personas dependiendo de su sensibilidad, se observan afectadas tanto física como emocionalmente.

Sin embargo, cuando hablamos del impacto de un entorno socialmente inestable o problemático, donde el individuo está constantemente expuesto a la tensión, y que incluso su propio entorno se encuentra afectado, tal como se visualiza en los países en crisis o guerra, igualmente genera una reacción bioquímica ante dicho estímulo negativo, por lo que su separación no parece muy viable.

Veamos un ejemplo,…

depresion endogenaNatalia, una joven que era socialmente muy activa, interactuaba constantemente con sus amistades y familiares, mantenía un buen rendimiento académico, pero al mudarse de ciudad, su conducta cambió totalmente, presentando aislamiento, desinterés en sus clases o en conocer nuevas amistades, llanto continuo e irritabilidad, durante un período de seis meses, cayendo en un estado depresivo generalizado diagnosticado por el especialista.

Es claro que hay presencia de una alteración de las sustancias bioquímicas, por lo que entonces ¿no es una depresión de tipo endógena? Pero si lo comparamos con la teoría, parece que es una depresión exógena al estar motivado por una eventualidad que en este caso fue el cambio de residencia ¿Contradictorio?

Para los especialistas que apoyan la clasificación de la teoría endógena, consideran a la depresión reactiva como una preocupación, que genera un sentimiento de tristeza temporal, aunque si no es tratado a largo tiempo puede desencadenar otros problemas psicofisiológico, descartándose la alteración de la reacción bioquímica, por lo que su tratamiento se lleva a cabo solamente mediante psicoterapia.

Por otro lado la sintomatología se ubica como un elemento diferenciador, ya que a pesar que ambas categorías se asemejan, en el caso de la depresión endógena, se destaca su nivel de intensidad y desproporción de la tristeza, culpa o desinterés en actividades cotidianas, ocasionando que el individuo afectado sea más propenso a pensar mucho más en la muerte e incluso atentar contra su propia vida, y que a su vez pueda padecerla por mayor tiempo.

Una particularidad de este tipo de depresión, es que el afectado manifiesta que sin motivo aparente se siente deprimido, y que a su vez la voluntad no parece ser suficiente para que el individuo logre superar con éxito su problema, siendo indispensable la colocación de fármacos en primer lugar.

En conclusión, ¿Existe la depresión endógena?

La depresión en general, la mayoría de las veces es desencadenada por algún estímulo estresante de la vida, aunque se evidencia que su nivel de impacto o tendencia puede estar marcado principalmente por la predisposición genética o bioquímica.

La alteración de los neurotransmisores como es el caso de la serotonina, ante un estímulo negativo, genera su propia reacción bioquímica, lo cual puede desencadenar síntomas propios de la depresión, indistintamente que el individuo posea una enfermedad, o se encuentre afectado por la influencia de una situación específica, como impulsor de su trastorno.

Por tanto su tratamiento debe abarcar tanto la consideración de fármacos y/o psicoterapia dependiendo del grado o nivel de influencia, para así equilibrar al organismo bioquímica y emocionalmente.

Los cuestionamientos ante los fundamentos que determina la depresión endógena, resultan válidos, ya que no se pueden aislar factores que en conjunto generan una reacción psicofisiológica en el individuo, y que lo pueden afectar en sus diferentes ámbitos de desenvolvimiento.

Sin embargo, más allá de ello, su gran reto es que el individuo que lo padece sea capaz de aceptar el apoyo y no solo conformarse en vivir con un estado emocional depresivo cual sea el motivo, por tanto tomar las acciones pertinentes a tiempo es necesario para que exista una recuperación efectiva y con ello logre reintegrarse a los diferentes entornos en los que hace vida como persona.

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