Algunos consejos para dejar de fumar

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Todas las personas que fuman, en un principio, comenzaron a hacerlo sólo por algún tipo de presión social. Bien sea porque sus amigos incitaron a hacerlo, para parecer más “cool” frente a otras personas, e incluso por el simple hecho de que todas las personas que le rodeaban lo hacían y el fumador o fumadora no quería quedar fuera del contexto social. Dejar de fumar requiere muchísima fuerza de voluntad; a medida que atravesamos más y más tiempo con la costumbre de fumar, nuestro cuerpo comienza a entender que el cigarrillo, al usarlo constantemente, es importante y necesario para nosotros. Lo gracioso del tema es que nuestro cuerpo no está actuando mal; él hace lo que tiene programado para nuestra supervivencia; así que al detectar un nuevo químico que introducimos constantemente en nosotros, se adaptará a él e incluso, con el tiempo, generará cierta dependencia hacia el mismo.

Cuando eres fumador activo, llegas a un punto donde comienzas a preocuparte realmente por tu salud a largo plazo. La mayoría de las personas que fuman durante años e incluso décadas se ven terriblemente afectadas. Su sistema respiratorio no funciona de la misma manera, les cuesta respirar, toser, estornudar e incluso bostezar. Incluso hay casos (y no son precisamente una minoría) donde al respirar o toser se puede escuchar cierto sonido muy agudo parecido a un pitido, que proviene de la respiración de dicha persona fumadora. Esto último puede ser uno de los símbolos más graves al momento de estudiar a un fumador a simple vista. Si hablamos de enfermedades respiratorias en general, la lista sería terriblemente más larga y el posible pánico que esto causaría en los lectores fumadores no es lo que realmente buscamos.

Si hablamos de técnicas o ejercicios para no fumar, en internet hay infinitos ejercicios que puedes encontrar; pero casi ninguno de ellos te explica realmente para qué funcionan y cómo es que dichos ejercicios pueden realmente ayudarte a superar tu adicción a la nicotina. Como ya lo hemos dicho, dejar de fumar no es algo sencillo. Mientras más tiempo te hayas acostumbrado a fumar, más difícil será para ti dejar de hacerlo. Algo importante en este tema, es que no importa que tan inteligente seas o qué tanta fuerza de voluntad creas que tienes; si realmente tienes mucho tiempo fumando, la adicción es inminente. Por supuesto, dicha adicción no es tan profunda y desesperada como si de un psicotrópico químico se tratara. Pero de igual forma, la ansiedad y las ganas de consumir nicotina podrán atacarte como si de hambre se tratara.

La mejor técnica para dejar de fumar

Muchos recomiendan ir dejando de fumar gradualmente; es decir, si sueles fumar una caja de veinte cigarrillos cada dos días, la semana siguiente comienza a fumar una caja cada cuatro días, es decir, media caja (o diez cigarrillos) cada dos días. Esto suele funcionar bastante bien para todas aquellas personas que fuman una gran cantidad en poco tiempo (que por lo general son personas que duran años e incluso décadas fumando). Con el tiempo, dejarás de fumar una caja cada cuatro días y puedes proponerte el reto de fumar sólo una caja a la semana. De esta misma forma sucesiva, repítelo hasta que fumes un cigarrillo al mes y luego, con el tiempo, no tendrás más ganas de hacerlo.

Por supuesto, muchas personas experimentan recaídas. Esto es un punto clave e importante para pensar tu situación. Recuerda en un principio que fumar no está mal, lo que está “mal” es que tengas una profunda adicción hacia el cigarrillo. Cuando pasen los meses puedes experimentar una que otra recaída ocasional y distante; un día que estabas en una reunión con amigos en casa y decidiste encender uno para compartir con ellos. Otro día, meses después, que hacía frío y caminabas solo por un largo trayecto te dieron ganas de encender uno. Nada de esto está mal; estás experimentando sensaciones y combinándolas para sentirlas más profundamente. Lo que debemos procurar, evidentemente, es no volver a caer en una profunda sensación de dependencia hacia este químico.

dejar de fumar

¿Sabías que hay emociones que te pueden generar ganas de fumar? Parece mentira; pero cuando eres fumador, puedes enlazar sentimientos con el acto de fumar. Por ejemplo, si cuando te sentías triste o feliz tenías la costumbre de fumar, con el tiempo; tu cuerpo aprende a que estos estímulos son normales y necesarios cuando tienes este tipo de emociones. Es por esto que muchas veces las recaídas que ocurren luego de que una persona haya abandonado el hábito de fumar, ocurren debido a alguna experiencia emotiva que le haya hecho recordar inconscientemente su hábito de fumar en momentos de ese estilo. Eso nos lleva al siguiente punto de posible ayuda.


Cuando reconoces que hay ciertas emociones que te impulsan más a fumar y otras que no te impulsan; puedes utilizar este conocimiento a tu favor. Comienza a pensar qué situaciones te hacen sentir la necesidad de fumar. ¿Estrés? ¿Tristeza? ¿Euforia? ¿Ira? ¿Resignación? ¿Derrota? Analiza cómo te sientes antes, mientras fumas y después de fumar. De esta forma podrás encontrar qué emociones son aquellas que te dan la necesidad de fumar. Cuando ya tengas claro cuales son estas emociones, tú tienes la decisión sobre qué hacer con ellas. Recordemos que para dejar de fumar hace falta mucha fuerza de voluntad para hacer o dejar de hacer esas cosas que te ayudarán a dejar el hábito de fumar. En este caso, experimentar ciertas emociones conscientemente pueden ayudarte o impedirte dejar el hábito de fumar. Si has seguido nuestro consejo anterior, lo que debes hacer es utilizar esas emociones que te ayudan a no fumar como un plus para ayudarte a abandonar el cigarrillo. Si te sientes ocupado o emocionado y sabes que cuando experimentas esos sentimientos no te dan ganas de fumar en lo absoluto ¡Ahí debes apuntar!. Si cuando te sientes triste, estresado o pensativo te dan ganas de fumar, utiliza todas las herramientas psicológicas que tienes para desviar la atención de esas emociones y enfocarte en otras emociones que tú mismo te impongas. Por ejemplo, si te sientes triste y ves como tus dedos buscan un cigarrillo, comienza a pensar en cosas positivas; aunque no te guste o sientas que no es el momento, coloca música alegre y poco nostálgica para desviar la atención de esa emoción que te provocan las ganas de fumar. Muchas personas piensan que para abandonar un hábito se debe hacer lo que acostumbramos hacer siempre, y que con el tiempo se irá; y la cuestión es que si haces lo mismo de siempre, ¿Cómo esperas que algo realmente cambie en tu vida? Si sueltas un vaso de vidrio al piso esperando que no se rompa; ¿Cuántos vasos necesitas quebrar para darte cuenta que siempre se van a quebrar si no cambias la circunstancia? Suena absurdo, pero muchas personas piensan de esta forma.

Para concluir queremos decirte que la fuerza de voluntad no es algo con lo que nacemos; nosotros lo hacemos. Generamos esa fuerza que existe dentro de nosotros para lograr lo que queremos. Pero por supuesto, utiliza la lógica para cumplir tus objetivos de forma inteligente. De esta forma podrás no sólo dejar de fumar, sino resolver el 99% de tus problemas.

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