Crisis de angustia: una reacción de no poder huir ante el peligro

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crisis de angustiaLas amenazas de posiblemente perder la estabilidad laboral, encontrarse entre la espada y la pared al momento de tomar una difícil situación, revivir circunstancias traumáticas como un accidente de tránsito o un hecho violento, pueden ser uno de los factores que posiblemente generen una crisis de angustia.

Sin embargo, percibir una situación de riesgo que produzca lo que conocemos como el miedo, no necesariamente tiende a influir en el comportamiento o desenvolvimiento como individuo.  Pero a diferencia de ello, la crisis de angustia, de acuerdo al psicólogo Fernando Ivanovic, señala que es un mecanismo de reacción y defensa ante un contexto que pueda ser potencialmente peligroso, y que ponga en riesgo la integridad tanto física como mental.

El sistema nervioso cuando se encuentra expuesto constantemente ante situaciones que logran alterarlo, la liberación de componentes bioquímicos, como es el caso de la adrenalina, tiende a comprometer la capacidad de respuesta del organismo, ya que hay una mayor generación del flujo de sangre, ocasionando la imposibilidad de adaptarse ante una situación de riesgo, causando al contrario la presencia de un estado crítico, ante un escenario considerado como peligroso.

¿La crisis de angustia es igual a una crisis de pánico?

En la actualidad ambos trastornos mentales están asociados, al cumplir con ciertas características que los asemeja, aunque un factor determinante es la frecuencia, por lo que  una crisis de angustia es mucho más repetitiva a diferencia de una crisis de pánico.

Sin embargo, la pérdida de control, por pensar que incluso la vida está en riesgo y se puede llegar a morir, en donde no se puede hacer nada al respecto, genera que se intensifique aún más la ansiedad o angustia.

Síntomas

Al mencionar que la crisis de angustia es una reacción de no poder huir ante una situación peligrosa, se trata que durante su manifestación, tanto el cuerpo como la mente, tienen un comportamiento específico involuntario de supervivencia, y a su vez no logra controlar sus emociones ante lo que le produzca ansiedad.

Aunque claramente puede variar dependiendo del mismo individuo y el nivel de angustia que esté padeciendo.

Yo iba todos los días al trabajo pero antes de llegar, diariamente veía en las noticias que muchas empresas estaban haciendo recortes de personal, por la crisis económica del país; en el trabajo percibía mucha tensión por parte de mi jefe, me asignaba mayores responsabilidades, y señalaba que posiblemente cerraría la empresa o que nos pagaría aún menos.

Luego de una semana la situación fue empeorando y tuve que asumir el cargo de otra colega de trabajo junto a las actividades que ya realizaba.

Un día simplemente empecé a sentirme ahogada, con mucha presión el pecho, hormigueo en el rostro, así como aumento de mis palpitaciones, por otro lado era mínima mi capacidad de concentración y prácticamente no podía cumplir ni con el 30% de las actividades asignadas.  

Es claro, este caso de crisis angustiosa se presentó por la incertidumbre de no saber si seguirá recibiendo sus ingresos para subsistir, intensificándose junto al exceso de trabajo y tensión laboral;  por lo que el cuerpo como mecanismo de defensa, somatiza sus emociones dándole a conocer al individuo que efectivamente está sufriendo por dicha situación.

Es importante destacar, que la crisis no necesariamente puede presentarse en el momento en que se observa o se expone ante el estímulo angustiante, por su parte puede manifestarse en cualquier otro momento, pero que a su vez el individuo sienta inconscientemente te la situación de riesgo.

Entre los síntomas que se destacan durante estos momentos críticos, los cuales normalmente pueden exteriorizarse en el organismo de forma simultánea:

Fisiológico

  • Dolor Abdominal
  • Afección del intestino (estreñimiento – diarrea)
  • Visión borrosa
  • Hormigueo en extremidades o rostro
  • Taquicardia
  • Sudoración
  • Tensión muscular

Cognitivos

  • Temor generalizado
  • Pensamientos negativos
  • Problemas de concentración
  • Problemas de memoria
  • Sensación de irrealidad

Comportamiento

  • Irritabilidad
  • Inquietud o nerviosismo
  • Problemas para afrontar situaciones riesgosas

El Psiquiatra Alejandro Koppman, señala que existe una combinación de estímulos como la amenaza o incertidumbre, junto a características personales del individuo, así como su predisposición ante dicho estímulo.

Por su parte dichos síntomas se pueden presentar espontáneamente y sin algún motivo aparente,  con una duración de 10 a 20 minutos aproximadamente.

¿Cómo controlar las crisis ansiosas?

Se debe crear un mecanismo para que así se desvíe la atención ante esos factores de riesgo, intenta no indagar tanto en lo negativo, sino en plantear los diferentes escenarios (en el caso hipotético que pueda suceder) y que no magnifiquen la situación, permitiéndote así tener una posición un poco más abierta y optimista.

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Los problemas siempre estarán presentes, aunque la interpretación que podamos darle, será la clave para así poder disminuir la preocupación y motivarnos en buscarle solución para así afrontarlo como un desafío.

Existen calmantes naturales como la manzanilla o valeriana que resultan bastante efectivos; igualmente puedes considerar actividades complementarias, como el salir a caminar al aire libre, hacer ejercicio, socializar, escuchar música relajante, entre otras cosas, permitiendo que la mente pueda despejarse, y por su parte se encargue de secretar hormonas coadyuvantes al estado anímico, para que al momento de afrontar una situación de peligro, puedas atenderlo con mayor asertividad.

Recomendaciones

  • Durante una crisis de angustia, aplica técnicas de respiración lentamente por 10 segundos.
  • No evites las situaciones que puedan producirte angustia, ya que a medida que crees una mayor barrera ante ese elemento angustiante, será mucho más difícil de superar, y por lo tanto al estar expuesto ante ello, puede incapacitarte aún más que durante la primera exposición.
  • Es importante que recibas ayuda terapéutica si padeces de crisis de angustia, para que así puedas utilizar las diferentes herramientas de apoyo, y logres mejorar tanto tu salud mental como el rendimiento durante tus actividades cotidianas.

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