¿Conoces el trastorno disfórico premenstrual? (TDP)

trastorno disfórico premenstrual

En muchas ocasiones, las pacientes de sexo femenino pueden presentar sintomas relacionados con con trastornos afectivos como la depresión o la ansiedad generalizada, sin embargo, al realizar la evaluación pertinente para el diagnóstico muchas veces se pueden encontrar patrones entre sus síntomas emocionales y físicos, y la manera en que se presentan en el tiempo, según su frecuencia y duración, pudiendo relacionarse a un punto específico de su ciclo menstrual mensual. 

Por ello, al examinar los síntomas con el médico especialista la evaluación puede arrojar una tendencia a padecer trastorno disfórico premenstrual en lugar de depresión grave. Para comprender mejor lo que implica esta psicopatología se deben de repasar los aspectos más importantes sobre la misma.

Definición del trastorno disfórico premenstrual (TDP)

trastorno disfórico premenstrualSe trata de un cuadro clínico que se presenta en mujeres y representa un conjunto de síntomas que se asemejan al síndrome premenstrual pero con un incremento en la gravedad y persistencia de los síntomas propios de este, incluyendo depresión, irritabilidad severa o ansiedad. Además, tiene lugar una semana antes del periodo menstrual (fase lútea) cuando el útero genera un aumento hormonal por la posibilidad de un embarazo. Sin embargo, los síntomas menguan a partir de dos o tres días después de haber iniciado el periodo menstrual.

El mencionado síndrome premenstrual (SPM) se asemeja en cuanto a la presencia de síntomas físicos y emocionales, ambos comienzan de 7 a 10 días antes del periodo menstrual. No obstante, estos no son de carácter incapacitante y se mantienen al margen de un conjunto de síntomas que saturalmente presentan las mujeres en su ciclo mensual. Por el contrario, el trastorno disfórico premenstrual identifica un síntoma en mayor presencia con relación a la intensidad y frecuencia, entre los cuales se pueden presentar (uno o más) los siguientes: desesperanza o vacío, ansiedad, humor irritable o ira.

¿Con qué criterios cumplen las mujeres diagnosticadas con TDP?

El mínimo de tiempo en el que se debe observar dicho patrón de aparición y cese de los síntomas para permitir un diagnóstico de esta patología es de dos meses. Esto implica que se identificará la constancia de la pauta de aparición de los síntomas (de comportamiento y estado de ánimo). Para un mejor entendimiento, se procede a resumir los criterios diagnóstico estipulados en el manual DSM 5ta edición de la American Psychiatric Association:

Criterio A

Que se presenten (en la mayoría de los ciclos menstruales) al menos 5 síntomas que se presenten de acuerdo a lo mencionado y se vuelvan mínimos o desaparezcan la semana siguiente a la menstruación.

Criterio B

Consta de que la fémina presente al menos uno de los siguientes síntomas: 

 

  • Marcada labilidad afectiva, que puede reflejarse como repentina tristeza o llanto fácil, hipersensibilidad al rechazo y otros cambios de humor.
  • Marcado enojo o irritabilidad que desencadena conflictos interpersonales.
  • Marcado estado de ánimo depresivo que puede destacar como pensamientos de autocrítica o sentimientos de desesperanza.
  • Tensión o ansiedad marcada, así como sensación de excitación o nerviosismo.

Criterio C

Adicional a lo anterior, debe de presentar uno o más de estos síntomas, alcanzando los 5 síntomas en conjunto al Criterio B: un declive en el interés a actividades habituales, dificultad para concentrarse, fatiga, cambio en el apetito (exceso o disminución), así como, hipersomnia o insomnio, sensación de descontrol o sentirse abrumada y síntomas físicos que incluyen sensibilidad en los senos, dolor articular/muscular o sensación de hinchazón.

Criterio D

Asociación de los síntomas a angustia significativa o incapacidad de llevar la rutina diaria, tanto en las actividades funcionales (estudios, trabajo, pasatiempos, tiempos de ocio) como sociales, incluyendo la relación con terceros (conflictos intrafamiliares, de pareja y en otro tipo de relaciones).

Criterio E

No se trata de una exacerbación de los síntomas de enfermedades mentales como el trastorno depresivo mayor, trastorno de pánico, trastorno depresivo persistente (distimia) o un trastorno de la personalidad (aunque puede coexistir con cualquier trastorno de personalidad).

Criterio F

Se fundamenta en que el criterio A se halle respaldado por evaluaciones que abarquen lo mínimo dos ciclos menstruales, aunque se puede mantener un diagnóstico provisional previo a la confirmación.

Criterio G

Dicho criterio explica que los síntomas no se explican por efectos de alguna sustancia ni otra afección médica, como por ejemplo hipertiroidismo.

Causas

No se han encontrado causas específicas para el curso de este trastorno, el SPM y el TDPM tienen semejanzas en cuanto a un curso de depresión o ansiedad que no han sido diagnosticadas, cuando las niñas transcurren los cambios hormonales del inicio del periodo menstrual se tienden a magnificar los síntomas del trastorno del estado de ánimo que cursen. Algunos exponentes indican que puede ser una reacción anormal a cambios hormonales normales que se dan por el funcionamiento del aparato reproductor femenino y por el cual no hay que indagar demasiado una explicación causal.

En este aspecto, existen numerosos casos de mujeres con trastorno disfórico premenstrual que tienen ansiedad, depresión mayor o trastorno afectivo estacional. También, en su aparición pueden incidir elementos como: sobrepeso, trastorno de tiroides, abuso de sustancias o alcohol, antecedente materno del trastorno o sedentarismo.

Tratamiento para la patología

Para la prevención o declive de los síntomas del trastorno disfórico premenstrual se implementa farmacoterapia. De tal modo, en algunos casos se pueden implementar antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como la fluxetina y la sertralina, el propósito del medicamento se orienta a reducir los síntomas emocionales y síntomas físicos como la fatiga, los antojos de comida y trastornos del sueño. 

Otros tratamientos adecuados incluyen el uso de píldoras anticonceptivas, que en algunas pacientes puede reducir los síntomas del SPM y el TDPM. A su vez, los suplementos nutricionales como el calcio, la vitamina B6, el magnesio y L-triptófano han sido recomendados por los profesionales en función del caso a tratar. Por último, algunos remedios herbarios pueden reducir ciertos síntomas físicos, a su vez que los cambios de alimentación y estilo de vida se recomiendan a la par del tratamiento médico recomendado.

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