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Cómo tomar mejores decisiones con la técnica APPI

Como tomar mejores decisiones

Tu vida depende en gran medida de las decisiones que tomes. No importa que se trate de un hecho trivial o de uno de gran relevancia, cada decisión cuenta y genera resultados distintos. Algunos te van a gustar, otros no.

Es curioso que nadie nos enseñe cómo tomar mejores decisiones. De hecho, hay quienes se molestan contigo si te tomas el tiempo necesario para decidir de la mejor forma posible. De alguna forma parece como si viviéramos a una velocidad tal que no hay tiempo para analizar los porqués deberíamos tomar una decisión u otra.

Así es como muchos ceden a la presión y terminan decidiendo a las prisas, como si no importara lo que hacen, como si lo único importante fuera salir del trámite.

Cuando conozcas la técnica APPI notarás cómo se te hará más fácil tomar mejores decisiones. Ella no solo te generará mejores resultados, sino que también te ahorrará tiempo y esfuerzo, sobre todo cuando ya la tengas interiorizada.

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Decidir con maestría es más fácil si cuentas con un método

 

(A) Amplia tus opciones

Imagina que vas a comprar un par de zapatos. ¿Qué haces? Lo común es que vayas a una zapatería y ojees los modelos que más te interesen. Sin embargo, debes tener en cuenta que esa no es la única zapatería y que, tal vez, en otra haya más modelos que te permitan conocer más allá de las opciones que ya conoces.

Muchas situaciones de la vida cotidiana se pueden explicar de forma similar. A veces estamos tan concentrados en una opción, en los modelos de una zapatería, que nos negamos a ver que hay más posibilidades que no estamos valorando.

En esta parte del proceso hay quienes tienen muchas dificultades porque antes se les acostumbró a tomar decisiones de forma lineal.

¿Cómo facilitar esta ampliación de posibilidades?

Hay una pregunta sencilla, pero contundente que puedes hacerte:

¿Qué posibilidad no estoy viendo?

A menudo no se trata de las respuestas que buscamos, sino de las preguntas que nos hacemos. Mejores preguntas suelen conducir a mejores respuestas.

 

(P) Prueba la realidad y toma mejores decisiones

Uno de los fallos más comunes en nuestro cerebro se puede explicar con lo que, en el mundo de la psicología, se conoce como Sesgo de Confirmación.

Un sesgo es el peso u orientación desproporcionada que toma una tendencia. Piensa por un momento en Juan. Su nacionalidad es estadounidense y alguien le pregunta acerca de en cuál país se come la mejor hamburguesa del mundo.

Su respuesta, muy probablemente, por más que Juan haya viajado, conozca y se haya comido otras hamburguesas, es que las hamburguesas en Estados Unidos son las mejores. Su propia nacionalidad termina siendo un sesgo, un elemento importante a través del cual él toma una u otra decisión.

Los sesgos de confirmación influyen sobremanera en la forma en cómo tomamos mejores decisiones, pues estos nos hacen buscar información que refuerce nuestros puntos de vista.

Por eso es tan importante hacer “pruebas de realidad”. Una clave para lograrlo es preguntándose:

¿Es realmente esta la mejor decisión?

Por supuesto, para que el ejercicio aumente sus probabilidades de ser efectivo antes se debe tener la disposición de ser sincero consigo mismo y, claro, también de ser humilde para asumir que la creemos que es la mejor decisión, no siempre es la mejor decisión.

 

(P) Proyecta a futuro: la clave poderosa para saber cómo tomar mejores decisiones

Es fácil tomar una decisión mientras nos basamos solo en los resultados inmediatos. Es natural que busquemos el placer de hacerlo de este modo. Un caso clásico sucede cuando entras a una pastelería y ves ese postre que, por ejemplo, por motivos de salud, no deberías comerte.

¿Cómo tomar una mejor decisión frente a un escenario tan tentador? Tal vez sea más sencillo de explicar que de hacer, pero una buena forma de lograrlo es distanciándose mentalmente de la situación, del “cortoplacismo” al que estamos acostumbrados.

La técnica del 10/10/10 suele dar muy buenos resultados si se realiza con el compromiso necesario. La forma de llevarla a cabo se resume a estas 3 preguntas:

• ¿Cómo me sentiré con esta decisión en 10 minutos?
• ¿Cómo me sentiré con esta decisión en 10 meses?
• ¿Cómo me sentiré con esta decisión en 10 años?

Las consecuencias de lo que decidas en el presente se evidenciarán en el futuro. Pensar en cómo te vas a sentir y en qué harás sentir a los demás actúa como un primer freno para evitar actos compulsivos y para saber cómo tomar mejores decisiones

Si entendemos que en toda decisión hay una relación de ganancia/pérdida y si hacemos el balance de forma consciente decidiremos mejor.

 

(I) Incluye las equivocaciones

La mayoría de las personas quiere decidir y obtener solo resultados que sean favorables. Esto no es posible. Lamentablemente, el discurso del optimismo ha sido exagerado por ciertas tendencias de autoayuda, pero tal postura es poco práctica.
Cualquier manual acerca de cómo tomar buenas decisiones debe incluir la formulación de un plan de contingencia para abordar resultados no deseados.

Luego es tarea de cada quien practicar las equivocaciones procurando siempre disminuir el riesgo y, si es posible, de controlarlo. Sabemos que no es fácil porque desde niños se nos ha penalizado los errores, muchas veces con gritos o regaños, con malas calificaciones, pero este es un bueno momento para que te des ese permiso.

La buena noticia es que cometer errores te da información útil acerca de cuáles decisiones o no tomar.

 

Conclusión

Aunque este modelo es muy efectivo, no es infalible. Pruébalo y aplícalo en diversas situaciones. Saber cómo tomar mejores decisiones es también un asunto de ensayo y error. Entre más pongas a prueba tu capacidad de decidir con el modelo APPI, mayor habilidad lograrás.

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