Buenos días amor: ¿Estás comenzando una nueva relación?

Buenos días amor

¿Lo recuerdas? hace algunos años, no sabemos precisamente cuando, no sabías qué se sentía tener esa primera relación sentimental con otro ser humano. Quizá estabas muy chico o chica y te preguntabas qué se sentía vivir eso que muchas personas a tu alrededor vivían constantemente; ese amor que todos alguna vez necesitamos ofrecer a otra persona para sentirnos completos. 

Cuando lo vives por primera vez sientes que puedes llegar a Júpiter con tan solo desearlo. Las estrellas ya no se encuentran allá afuera en el espacio; las sientes tan dentro de ti que comienzas a dudar de si eres humano o el universo entero. Cuando lees o escuchas por primera vez la frase “Buenos días amor” sientes un torrente colosal de sentimientos que te consume sin poder evitarlo. 

Con el tiempo te das cuenta que tu primera relación no fue como tus expectativas señalaban y todo acaba. Puedes sentirte mal, puedes sentirte bien; lo importante es que genera un sentimiento porque te acabas de encontrar un cambio poderoso que te ha generado conocimientos e información valiosa para tu futuro. Comienzas a pensar miles de cosas relacionadas a relaciones sentimentales y te das cuenta que tu experiencia no es la misma que tenías antes de tu primera relación; estás evolucionando.

Tus expectativas cambian, no buscas lo mismo que al principio, no sientes lo mismo que al principio, tienes nuevas prioridades y nuevas fronteras; al igual que nuevos límites y todo está un poco más claro. Es allí cuando llega una nueva persona que te descoloca y te mueve el piso. Sientes de nuevo como caes en ese abismo de sentimientos del que aunque no quieras, te evaporas dentro de él. ¿Y sabes qué es lo más fuerte? Que te encanta como se siente volver a caer en ese abismo de amor.

Vuelves a sentirte enamorado; esta vez de alguien diferente pero que comparte una misma característica que tu pareja anterior; el amor que sientes hacia ese ser. Escuchas o lees una vez más la frase “Buenos días amor”. Te detienes y piensas que esta vez será diferente, que las cosas tornan más rosa que violeta y que todo el universo conspira para que ambos seres permanezcan juntos.

Despiertas un día y reconoces que hace semanas las cosas han cambiado. Te das cuenta que lo que sentías en un principio puede no ser la decisión definitiva que creíste que sería. Y es que así es la vida; llegas para aprender y experimentar, saber qué te gusta, cuando te gusta y como te gusta; y por supuesto que en ese viaje, así como puedes adquirir gustos, hay algunos de ellos que también dejas ir en el camino. Una buena analogía podría ser el proceso para tallar una escultura en piedra; mientras consigues la forma que deseas necesitas darle forma y quitarle esos excesos de material en tu obra que no te interesan.

Es cuando despiertas de esa larga travesía que llamabas “relación perfecta”; “relación duradera” o  “relación seria”. Reconoces que las personas son muy diferentes y que no todas tienen el mismo interés emocional. Comienzas a crear filtros y murallas emocionales para diferenciar correctamente entre las personas que pueden dañarte, y aquellas que te interesan. 

Comienzas a no buscar el “Buenos días amor”

Muchas personas caen en ciclos propiamente incomprensibles de negatividad y toxicidad; no aceptan los cambios y se quedan siempre con lo mismo, no son capaces de aceptar ni probar nuevas cosas. Estas personas son las más propensas a caer en círculos negativos de toxicidad sentimental; donde el rey es la dependencia y la reina es el chantaje emocional. Nos hacen creer que es normal e incluso necesario que existan extraños problemas como los celos, la falta de individualidad y el falso sentido de justicia tóxico. Cuando profundizas muy dentro de ti y entiendes que no es lo que realmente quieres, que eres mucho más que eso y que todas esas creencias provienen de afuera y no de adentro sientes un “click” en tu cabeza y tus sentimientos. Comienzas a ser más consciente de ti mismo, de quién eres realmente y de lo que te interesa sin importar la opinión ajena.

 

Buenos días amor

Ya no quieres escuchar el “Buenos días amor” tan rápido. Ya no quieres oírlo de cualquier persona; comienzas a buscar lo que quieres realmente te interesa y a desechar todo lo que ya conocías y sabías que no te llevaba a ningún lado. Muchas personas cuando reconocen que han pasado por muchas experiencias negativas en el amor se dan cuenta de que han aprendido lo suficiente como para saber detectar a una buena y potencial pareja fructífera emocionalmente. Con el tiempo se te hace sencillo conectar con las personas correctas. Llega un límite en el que las personas sienten tu cambio. Debes entender que existen dos tipos de personas en este aspecto; aquellas que aceptarán tus cambios y te apoyarán, y otros que simplemente odiarán que no seas iguales a ellos y te criticarán negativamente.

Cuando vives la experiencia de “no agradarle a todos” es cuando comienzas vivir realmente y entender quién eres tú mismo. Cuando tus experiencias emocionales llegan a cierto nivel, comienzas a entender sin que nadie te lo enseñe, qué es lo que realmente quieres descartando todo lo que no quieres. Aprendes que no cualquiera puede tener el privilegio de decirte “Buenos días amor”. No todos tienen el privilegio de hacerte reír, o acariciarte el alma esos días de lluvia dentro de ti. Tú decides quien lo merece, tú decides quién eres, tú le enseñas a los demás a cómo tratarte. No venimos al mundo con un destino como muchos creen; el destino lo haces tú, tu historia la creas tú; y en base a eso, tus experiencias amorosas son lo que tú decidas ser. 

Arriésgate una vez más. Experimenta una vez más. Aunque crees que no tiene caso experimentar y no quieras arriesgarte a tener una nueva relación, debes entender que tu vida es un espiral; pero tú decides si es ascendente o descendente, ya que cuando aprendes te elevas y cuando dejas de moverte o te conformas, mueres con el pasar del tiempo. Experimentar es vivir, y la contra parte de la felicidad no es la tristeza sino el aburrimiento. Cuando hayas asimilado todo esto, entenderás de una vez por todas que no importa cuantas veces lo intentes; lo que importa es que nunca dejes de intentarlo.

 

 

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