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Autismo en mujeres ¿Por qué pasa muchas veces desapercibido?

mujeres con autismo

l autismo ha sido durante mucho tiempo un enigma complejo, y su manifestación en mujeres ha permanecido en gran medida invisible en comparación con los hombres. La comprensión del autismo ha evolucionado, revelando una brecha significativa en el diagnóstico y la comprensión del trastorno en mujeres. A menudo, las características autistas en mujeres se manifiestan de manera diferente, presentando desafíos únicos en el reconocimiento temprano y preciso.

Los estereotipos de género y los criterios de diagnóstico tradicionales han contribuido a este fenómeno, dejando a muchas mujeres en el espectro autista sin identificación adecuada o apoyo necesario. Esta falta de reconocimiento conlleva a un conjunto de retos adicionales, desde dificultades en la interacción social y la comunicación hasta el manejo de comorbilidades como la ansiedad o la depresión.

¿Qué es el autismo?

El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la forma en que una persona percibe y procesa el mundo que la rodea. Se caracteriza por patrones de comportamiento repetitivos, dificultades en la comunicación e interacción social, así como una amplia gama de intereses y actividades.

Este trastorno existe en un espectro, lo que significa que la forma en que se manifiesta puede variar significativamente de una persona a otra. Algunas personas en el espectro autista pueden tener habilidades excepcionales en áreas específicas, mientras enfrentan desafíos en otros aspectos de la vida cotidiana.

El autismo no tiene una causa única conocida, pero se cree que resulta de una combinación de factores genéticos y ambientales. A menudo se diagnostica en la infancia, aunque algunas personas pueden recibir un diagnóstico más adelante en la vida.

Factores que contribuyen a la subdiagnóstico en mujeres con autismo

El subdiagnóstico en mujeres con autismo es un fenómeno complejo que surge debido a varios factores interrelacionados. Históricamente, los criterios de diagnóstico se basaban en observaciones clínicas y patrones de comportamiento más comunes en hombres, lo que llevaba a pasar por alto las manifestaciones del autismo en mujeres. Algunos factores clave que contribuyen al subdiagnóstico incluyen:

  1. Diferencias en la Presentación de Síntomas: Las mujeres con autismo tienden a mostrar patrones de comportamiento distintos a los estereotipados, como intereses más sociales o habilidades de enmascaramiento, lo que dificulta la identificación del trastorno.
  2. Estereotipos de Género: Los estereotipos sociales sobre cómo se espera que se comporte una mujer pueden enmascarar los rasgos autistas o ser interpretados como simplemente «típicos» de su género, dificultando la detección del autismo.
  3. Subjetividad en la Evaluación Clínica: La subjetividad en la evaluación clínica puede llevar a una interpretación errónea de los síntomas, especialmente si el profesional de la salud no está familiarizado con las manifestaciones del autismo en mujeres.
  4. Falta de Conciencia y Educación: La falta de conciencia sobre la variabilidad del espectro autista en mujeres contribuye a un menor nivel de capacitación entre profesionales de la salud, lo que puede resultar en diagnósticos omitidos o incorrectos.

 

mujeres con autismo
Muchas mujeres con trastornos de ansiedad, depresión o TDAH son subdiagnosticadas. Si se tienen sospechas de ser autista, puedes consultar con tu especialista.

Comorbilidades asociadas al autismo en mujeres

Las mujeres en el espectro autista frecuentemente enfrentan una serie de comorbilidades, condiciones médicas o psicológicas adicionales que coexisten con el autismo y que pueden influir significativamente en su calidad de vida. Estas comorbilidades pueden presentarse de diversas formas y afectar áreas como la salud mental, el funcionamiento diario y las interacciones sociales.

Uno de los desafíos más comunes son las dificultades en la salud mental, como la ansiedad y la depresión, que afectan desproporcionadamente a las mujeres con autismo. La ansiedad social, el estrés sensorial y la dificultad para comprender y regular las emociones son aspectos clave en estas comorbilidades.

Además, trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa y la bulimia tienden a ser más prevalentes entre las mujeres en el espectro autista. Las dificultades en la percepción sensorial, los patrones rígidos de pensamiento y la ansiedad pueden contribuir a estas condiciones.

Asimismo, las mujeres con autismo también pueden experimentar trastornos del sueño, problemas gastrointestinales, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y otras condiciones neuropsiquiátricas, lo que resalta la complejidad de su salud y la importancia de un enfoque integral en su diagnóstico y tratamiento para mejorar su bienestar general.

Terapias y enfoques específicos para mujeres con autismo

Las terapias y enfoques específicos para mujeres en el espectro autista se centran en abordar las necesidades individuales, reconociendo las diferencias en la manifestación del autismo entre géneros. Algunas estrategias terapéuticas y enfoques incluyen:

  1. Terapia Conductual y de Aprendizaje: Terapias como la Terapia Conductual Aplicada (ABA) se adaptan para abordar las diferencias en la comunicación social y el comportamiento. Se enfocan en habilidades sociales, comunicativas y de interacción específicas para mujeres con autismo.
  2. Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): Este enfoque terapéutico se centra en mejorar la flexibilidad cognitiva, la gestión emocional y el bienestar psicológico, ayudando a las mujeres con autismo a aceptar sus experiencias mientras desarrollan estrategias para vivir una vida significativa.
  3. Apoyo Sensorial: Dado que muchas mujeres en el espectro autista experimentan sensibilidades sensoriales, terapias centradas en la modulación sensorial, como la integración sensorial, pueden ayudar a manejar la sobre o subreactividad sensorial.
  4. Entrenamiento en Habilidades Sociales y Comunicativas: Programas especializados que se centran en desarrollar habilidades sociales específicas para mujeres, incluyendo comprensión de gestos, expresiones faciales y lenguaje corporal.
  5. Apoyo Psicoterapéutico Individualizado: Terapias centradas en el procesamiento emocional, la autoaceptación y la identidad, adaptadas a las necesidades únicas de las mujeres en el espectro autista.

Estos enfoques buscan proporcionar herramientas prácticas y estrategias adaptadas a las características particulares del autismo en mujeres, fomentando su desarrollo personal, social y emocional. Es esencial adaptar estas terapias según las necesidades individuales para lograr resultados efectivos y mejorar la calidad de vida.

Herramientas y estrategias para promover la inclusión y la autonomía

Promover la inclusión y la autonomía en mujeres con autismo implica implementar diversas herramientas y estrategias que fomenten su participación activa en la sociedad y les permitan desarrollar su potencial individual.

Programas de capacitación y apoyo en habilidades sociales y comunicativas son fundamentales para facilitar interacciones exitosas y fortalecer relaciones interpersonales. Además, la creación de entornos inclusivos y adaptados, con mayor conciencia sobre las necesidades sensoriales y sociales de las mujeres en el espectro autista, es crucial para su integración en la comunidad.

Facilitar oportunidades laborales inclusivas, con ajustes razonables y capacitación específica, también es clave para promover la autonomía económica. Asimismo, fomentar la autoestima y la autorregulación a través de programas psicoeducativos y de autocuidado contribuye a fortalecer su independencia y bienestar emocional. La combinación de estas estrategias apunta a crear un entorno que celebre la diversidad y permita que las mujeres con autismo alcancen su máximo potencial, desarrollando habilidades para una vida más plena y autónoma.

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