Importancia de la Familia en la en la Adolescencia

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Para comenzar este estudio, es necesario tener en cuenta que las relaciones familiares durante la adolescencia son uno de los tópicos que cobran mayor interés entre  profesionales de la psicología, como señala Olivo (2006), probablemente porque se cree que a partir de la llegada de la pubertad habría un deterioro del clima familiar, sin embargo, es importante considerar que tanto la estructura familiar como la posición del adolescente en la familia, está relacionado con aparición de sintomatología clínicamente significativa como describe Arias (2013).

En este estudio abordaremos la adolescencia temprana que va de los 10 a 13 años, a propósito de un caso del cual fui observador; con respecto al caso, el paciente M, es un adolescente de 13 años, cuya familia está compuesta por su madre, padrastro, y dos medios hermanos menores, la madre decide consultar porque no sabe cómo lidiar con él, “se me escapo de las manos”, mientras que M señala que esta ahí porque su padre biológico lo abandono cuando tenía 3 años; más adelante se abordara en detalle las conflictivas familiares y su comportamiento.

Características de la adolescencia

Como señala Arias (2013) la adolescencia temprana se caracteriza por el desarrollo físico que se conoce como pubertad. Es importante considerar que incluso en las familias que se caracterizan por tener buena comunicación, apoyo y afecto mutuo, como indica Olivo (2006), de igual manera aparecerán situaciones de hostilidad o conflicto, ya que a partir de la pubertad se generan cambios intrapersonales que perturban el sistema familiar, y esto debido a que el proceso de individuación del adolescente, produce enfrentamiento con los padres como continua manifestando Olivo (2006), lo cual se puede explicar con el caso de M quien según relata la madre le falta el respeto cuando ella le prohíbe una salida, hasta el extremo de gritarle “guatona ojalá te mueras”, siendo un claro ejemplo donde el adolescente reclama su libertad produciendo un enfrentamiento.

adolescenciaDe esta forma, damos cuenta que no sólo el adolescente padece este proceso sino que los padres también tienen dificultades para aceptar el crecimiento del hijo, como señala Aberastury (s.f.), debido a los sentimiento de rechazo que experimentan frente a la libre expresión de la personalidad que surge de la misma. Por tanto el desprecio que el adolescente M muestra frente al adulto, correspondería a una defensa siguiendo a la autora para eludir la depresión que provocaría el desprendimiento de sus partes infantiles, además del profundo desamparo al que se debe enfrentar producto a la desidealización de las figuras parentales, de esta manera, se explica la hostilidad de M hacia su madre quien lo traiciono ocultándole que era hijo de otro hombre, así mismo se comporta hostil con el padrastro por no ser su verdadero padre, “me dio rabia, le dije tú no eres mi papá”, y a si mismo ocurre un  resentimiento hacia su padre biológico por  abandonarlo, “ni se preocupa por mí, no me importa…no quiero nada que tenga que ver con él” viéndose sumido por el desamparo al verse traicionado por sus figuras más significativas, aquellos que debían protegerlo y cuidarlo.

Además podemos señalar que la reestructuración familiar que sufrió M, produce los peores efectos, ya que vivió el abandono real de uno de los padres, como indica Salzberg (1996), el abandono de un padre constituye la mayor fuente de traumatismo psíquico en los niños, siguiendo con la autora Salzberg (1996), elaborar el abandono de un padre es una carga sumamente pesada y difícil de superar para un niño, ya que esta experiencia lo sensibiliza ante situaciones de pérdida o separación, provocando ansiedad y sentimientos de desvalidéz, y que tiene repercusiones en el futuro del niño por lo doloroso que representa en su vida, desempeñando un papel destructor importante que afecta directamente el desarrollo de su identidad; sin embargo, como señala Aberastury (s.f.), este dolor es poco percibido por los padres, que suelen tomar una actitud de refuerzo de la autoridad, lo que hace más difícil este proceso.

adolescenciaPor lo tanto debemos considerar que la adolescencia está relacionada con los procesos mentales. Como señala Arias (2013) no solo atribuirle la sexualidad o lo físico, ya que las habilidades cognitivas que se desarrollan, tienen su correlato en el cambio de conducta durante este período, decantando el proceso de toma de conciencia del sí mismo y la estructuración de su mundo interno, ya que le lleva a la compleja tarea de elaboración de su identidad, como continua señalando el autor, por lo tanto frente a las situaciones de abandono M percibe las relaciones externas de manera hostil, debido a que se siente desprotegido, ya que no cuenta con alguien capaz de protegerlo, a lo que responde impulsivamente con conductas agresivas, ya que al no poder entender claramente la agresión del medio, se vuelve él el agresor, ya que el abandono ocurrió siendo un infante, como mencionan Vallejo, R., Sánchez-Barranco Vallejo, F., y Sánchez-Barranco Vallejo, P. (2004), sus primeras reacciones son de temor, tristeza e infelicidad, lo que se traduce en la adolescencia como una gran soledad, desconcierto e ira que siente hacia sus padres.

 La hostilidad de M frente a los padres se expresa en la idea de no ser comprendido, sufre crisis de celos frente a sus hermanos, ya que ellos si son hijos del esposo de su madre, por tanto exige y necesita cuidados, como señala Aberastury (s.f.), finalmente lo que exige y demanda es vigilancia y dependencia, pero al no sentirse retribuido surge en M el rechazo al contacto con los padres, sumado la necesidad de independencia, reaccionando con más violencia por desesperación, por tanto como señala Marcuse “si son violentos es porque están desesperados” (en Aberastury, s.f.). Es por esto que cabe señalar que el Adolescente fluctúa entre la dependencia y la independencia, pero como sabemos, sólo la madurez le permitirá entender ser independiente dentro de un marco de necesaria dependencia, ya que como manifiesta Aberastury (s.f.),  es un período de contradicciones, de confusión y ambivalencia.

Conclusiones

Hay que considerar que en la adolescencia se debe transitar adecuadamente el proceso hasta la adultez y para lograrlo, debe completar una serie de tareas relacionadas con cambios biológicos, cognitivos, afectivos, morales y sociales como mencionan Carcelén & Martínez, (2008) las cuales corresponden a: 1) debe forjar su identidad, 2) debe asumir un sistema de valores y 3) debe desarrollar un proyecto de vida (Carcelén & Martínez, 2008), en ese sentido, cuando se dan estos logros decimos que el adolescente está elaborando su identidad. Con respecto al desarrollo de la identidad, es sabido que se relaciona con la historia pasada del adolescente, y por ello es que cobra mayor importancia la familia, quienes están presente en todo el proceso anterior a la adolescencia. En cuanto a la búsqueda de identidad en el adolescente, se va construyendo a nivel consciente e inconsciente, en cuanto a lo consciente, el adolescente no quiere ser como determinados adultos, es decir M no quiere ser como su papá, quien representa la autoridad, pero en cambio, quiere ser como un famoso cantante de trap, es decir escoge sus ideales.

Por tanto, es sumamente importante considerar la interacción entre padres e hijos, ya que, esta relación deberá acomodarse a las transformaciones que experimentan los adolescentes, sobre todo cuando se trata de  la dependencia-independencia, ya que por lo general los padres responden ante la demanda de libertad restringiendo las salidas o remarcando la dependencia económica, como un “todo lo que tienes me lo debes a mí”, en el caso de M se le prohíbe salir con amigos, de no ser acompañado por la madre, por ello, como menciona Aberastury (s.f.), los padres deben y necesitan saber que en la adolescencia temprana, si bien los adolescentes necesitan profunda dependencia, es decir, necesitan de ellos tanto o más que cuando eran niños o bebes,  esta dependencia está acompañada de una necesidad de independencia, por tanto deben ser espectadores activos, no pasivos, y sin basarse en sus estados de ánimo sino más bien en las necesidades del hijo, Por ello continuando con Aberastury (s.f.), es necesario que ellos mismos vivan el proceso de desprendimiento del hijo a través del otorgamiento de la libertad y del mantenimiento de la dependencia madura.

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