Polaridad de la actitud de la mujer frente a la menstruación

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La actitud hacia la menstruación es un tema importante tanto para la psicología social como para una audiencia general. Al revisar la literatura al respecto, se hace evidente que el tema no ha sido completamente estudiado. Es por esto que el objetivo de la presente investigación fue determinar y describir la polaridad de la actitud de la mujer frente a la menstruación. Para ello se encuestaron a 118 mujeres pertenecientes a distintos tipos de instituciones de educación superior de la región de Coquimbo. Los resultados mostraron que en general las mujeres presentan una actitud positiva hacia este proceso fisiológico, con pocas diferencias entre el tipo de institución al que asisten.

Introducción

Para la psicología social, las actitudes han sido el campo más frecuente de estudio. Esto principalmente porque estas pueden servir como referentes para la explicación de otros fenómenos del comportamiento humano (Sabater, 1989). En este sentido, la comprensión de la actitud frente a la menstruación femenina es relevante, ya que, las actitudes negativas hacia ésta, en conjunción con las creencias impuestas por la sociedad, pueden afectar negativamente en la autoimagen de la mujer (Pérez, Ferreres, Gadea, González, Hernández & Navarro, 1995).

A pesar de la relevancia de este tema, no existen investigaciones dedicadas específicamente a conocer la polaridad de la actitud de la mujer con relación a este proceso fisiológico, aun cuando los aportes de esta puedan ser útiles para disciplinas como la antropología y la psicología. Debido a esto, el objetivo del siguiente estudio fue determinar y describir la polaridad de la actitud de las mujeres frente a la menstruación.

A continuación, se presentan los conceptos clave que enmarcan el estudio y sus definiciones y discusiones. Luego, en la segunda parte, se indican las características de la muestra y del instrumento utilizado. Además del procedimiento en general y los cálculos. Por último, en la tercera parte se presentan los resultados de la investigación y su respectiva interpretación.

  1. Actitud

En general, se entiende por actitud una predisposición existente en el sujeto y adquirida por aprendizaje, que impulsa a éste a comportarse de una forma determinada en determinadas situaciones (Sabater, 1989). Dentro de la psicología social, se han propuesto dos modelos para la comprensión de la actitud. Primero, los modelos unidimensionales y segundo, los multidimensionales. Los modelos unidimensionales se centran en sólo un factor de la actitud, y los multidimensionales, conciben que la actitud está conformada por tres componentes: conativo, cognitivo y afectivo.

El componente conativo o cognitivo-conductual hace referencia a la conducta a partir de determinados estímulos específicos que tienen cierto grado de automatismo. El componente cognitivo explica las creencias y opiniones provenientes de las actitudes y el último, se refiere a la dimensión sentimental consciente que acompaña a la conducta, como el agrado y el desagrado (Sabater, 1989).

Fishbein y Ajzen (1974) plantean que la actitud es considerada como un elemento que se adquiere automáticamente hacia un objeto en cuanto se aprenden las asociaciones de éste, con otros objetos. Dicho de otro modo, al adquirir una creencia hacia un objeto, automática y simultáneamente se adquiere una actitud hacia dicho objeto.

En este sentido, las actitudes negativas hacia la menstruación, por ejemplo, pueden conducir a actitudes negativas hacia las mujeres en general (Pérez et al., 1995). O peor aún, a una actitud negativa hacia la autoimagen de cada mujer por el sólo hecho de menstruar.

  1. Menstruación: Definición, mitos y tabúes

menstruacionLa menstruación es un proceso fisiológico periódico del endometrio que caracteriza a los mamíferos y que conlleva cambios hormonales cíclicos que afectan a todo el organismo de la mujer (Zanin, Paez, Correa & De Bortoli, 2012). Iglesias-Benavides (2009) considera la menstruación como la función de los órganos genitales femeninos que aparece en la pubertad y que se repite aproximadamente cada mes. Este proceso natural femenino se relaciona, además, con los significados del desarrollo biológico y cambios psicológicos del cuerpo (Vásquez y Carrasco, 2017) y se manifiesta por una serie de fenómenos, de los cuales el más visible es el flujo de sangre.

Para Botello y Casado (2015) este fenómeno es considerado como un proceso multidimensional, ya que en él se dan una serie de influencias recíprocas que no son solo biológicas o psicológicas, sino también sociales y culturales. Esto explica la necesidad de tener en cuenta el análisis de aquellos aspectos psicosociales que influyen en él, sus creencias, expectativas y normas sociales hacia cómo debe sentirse y cómo debería comportarse la mujer durante su menstruación. Sin embargo, muchas de estas creencias impuestas por la sociedad, son ideologías erradas.

Desde una perspectiva antropológica, algunas culturas indígenas creían que el fluido menstrual era causado por primera vez por la mordedura de un animal en la región genital de la mujer, por ejemplo. Asimismo, la comunidad hindú de los Manu creía que un hombre que tuviera relaciones con una mujer menstruante perdía su fuerza física, su energía de vivir, su sabiduría y su cordura. De hecho, se construía una puerta exclusiva para aquellas mujeres que se encontraran menstruando (Alarcón-Nivia, 2005).

Actualmente, no seguimos haciendo uso de esas creencias y prácticas, pero siguen existiendo tabúes respecto al tema. De hecho, desde muy pequeñas se les enseña a las mujeres que en los días que se encuentren menstruando, deben evitar ducharse, no deben mantener relaciones sexuales ni realizar actividades deportivas y no deben ingerir alimentos fríos. En suma, se visualiza la menstruación como algo sucio y digno de ocultar, manteniendo una actitud negativa hacia este proceso fisiológico (Pérez et al., 1995).

Tal como propone Balarezo (2012), se puede afirmar que el ciclo menstrual femenino sigue siendo considerado por la sociedad como un hecho tedioso. Un período que supone tanto un gasto de tiempo como dinero, molestias y dolores, debilitamiento físico y según muchos, un impedimento en la realización de las actividades normales de la vida cotidiana. Sin considerar los cambios hormonales y de humor que éste provoca y los diversos prejuicios impuestos por las sociedades en que las mujeres se insertan. Todo ello provoca, que el proceso natural femenino, sea más complejo de lo que ya es.

  1. Otros estudios

Otros estudios han hecho revisiones bibliográficas sobre la evolución del concepto de menstruación a lo largo de la historia. Por ejemplo, la investigación de Alarcón-Nivia (2005) que comprende una revisión de los nombres, creencias y prohibiciones que tienen las culturas respecto a las mujeres menstruantes.

Asimismo, se han realizado análisis de contenidos de la publicidad que promociona productos relacionados con la menstruación (Iniestra, Marván & Lama, 2004). A partir de éste, encontraron que los anuncios sobre todo de las toallas sanitarias exponen la llegada de la regla como un evento limitante, molesto y vergonzoso. Y que, por ende, tal publicidad puede influir en las actitudes que se tienen hacia el tema y en cómo ésta se experimenta.

Por otra parte, el estudio de Pérez et al. (1995) analizó los efectos del acceso a una información adecuada relativa a la menstruación sobre las actitudes hacia ésta. Concluyeron que, quienes reciben más información, tienen una actitud significativamente más positiva hacia la menstruación y más a largo plazo que quienes están desinformados.

Por último, otras investigaciones han estudiado los trastornos de la menstruación y su diagnóstico (Hernández-Valencia & Zárate, 2006), y los trastornos de la menstruación y su conexión con la personalidad (Coppen & Kessel, 1963).

  1. Metodología

La investigación fue de carácter descriptiva y cualitativa, tuvo como fin responder a la siguiente interrogante, ¿Cuál es la actitud de la mujer frente a su menstruación? La investigación tuvo por objetivo determinar si esta correspondía a una actitud positiva o negativa.

4.1 Sujetos

Los sujetos participantes de este estudio correspondieron a mujeres estudiantes de universidades públicas y privadas, Institutos profesionales y Centros de formación técnica de la ciudad de La Serena. La muestra fue de 119 estudiantes y se delimitó por edad e institución a la que pertenecían las estudiantes.

4.2 Instrumento

Se aplicó una encuesta creada por las autoras, la cual contiene escalas Likert. Ésta cuenta con 40 reactivos los cuales están posicionados en tres dimensiones: Aspectos psicológicos, socioculturales y de salud. Cabe destacar que el instrumento contó con la validación de contenido por jueces expertos. Véase el instrumento completo en Anexo 1.

4.3 Procedimientos de recolección de información

La encuesta fue aplicada por las investigadoras a través de cuestionarios digitales de la plataforma de Google forms. Los datos fueron recopilados exitosamente gracias a la difusión del instrumento por redes sociales.

4.4 Obtención de los resultados

Con el fin de codificar las respuestas obtenidas mediante la aplicación del test, se le dio los siguientes valores numéricos a los reactivos valorados positivamente: muy en desacuerdo: 1, en desacuerdo: 2, ni de acuerdo ni en desacuerdo: 3, de acuerdo: 4, muy de acuerdo: 5. y a los reactivos valorados negativamente se les asignan estos valores: muy en desacuerdo: 1, en desacuerdo: 2, ni de acuerdo ni en desacuerdo: 3, de acuerdo: 4, muy de acuerdo: 5.

Con estas valoraciones y números de reactivos, se pudo determinar un total de 200 puntos, donde su media era de 120, esto significaba que si la persona tenía un puntaje >120, la actitud de la participante hacia la menstruación era mayormente positiva, si por el contrario, el puntaje era <120 tendía a tener una actitud negativa frente a su menstruación.

  1. Resultados y discusión

Este estudio pretendió medir la actitud de las mujeres universitarias frente a la menstruación, con el objetivo de clasificar su actitud en positiva o negativa y establecer conclusiones a partir de sus diferencias. Los resultados obtenidos fueron resumidos en dos tablas distribuidas a lo largo del apartado con un orden lógico desde lo más general a lo más específico.

5.1 Actitud general

La actitud general de la muestra, clasificada en “positiva” y “negativa” se muestra en la Tabla 1.

Actitud positivaActitud negativa
93,22%6,78%

Tabla 1: Actitud general de las participantes.

De acuerdo con esto, la mayor parte de las participantes presentaron una actitud positiva (93,22%) más que negativa (6,78%) hacia la menstruación, lo que se contrapone a la hipótesis propuesta. Sin embargo, esto concuerda con la investigación realizada por Knobel y Scaziga (1965), quien mostró que, en general, hombres y mujeres estudiantes manejan información sobre la menstruación y tienen una actitud más bien positiva hacia esta. Sorprendentemente, aún más positiva quienes asisten a instituciones católicas.

Contrariamente, los resultados no coinciden con los de otros estudios, como el de García (2004) que muestra que la percepción frente a la menstruación sigue siendo negativa. Esto puede deberse a las características de la muestra del estudio, pues, en su totalidad ésta tiene una educación al menos superior a la escolaridad básica. Por lo tanto, se infiere que, al tener más educación, las participantes manejan una mayor información respecto del tema, por lo que su actitud debiera ser mayormente positiva (Pérez et al., 1995).

5.2 Actitud según tipo de institución

Se incluyó la variable tipo de institución con el propósito de encontrar diferencias entre la actitud de las participantes.

Tipo de instituciónCantidad de personasActitud positivaActitud negativa
Centros de Formación técnica366,67%33,33%
Institutos profesionales1291,67%8,33%
Universidades públicas7092,86%7,14%
Universidades privadas3396,97%3,03%

Tabla 2: Tipo de actitud de la muestra total con distinción de instituciones.

Tal como se muestra en la Tabla 2, destaca un mayor porcentaje de estudiantes con una actitud positiva dentro de las Universidades privadas (96,97%), seguido por un 92,86% de actitud positiva en estudiantes de Universidades públicas. Esto puede atribuirse a las características religiosas de las universidades: Las instituciones públicas consideradas para el estudio son laicas. Lo que concordaría con los resultados de la investigación de Knobel y Scaziga (1965) quienes encontraron que las estudiantes concurrentes a instituciones católicas tienen una mayor información y mejor actitud en relación con la genitalidad y la sexualidad.

Los datos obtenidos, por lo tanto, indicaron que no existen diferencias significativas entre la polaridad de la actitud de las participantes y su tipo de institución. Esto puede deberse a lo propuesto por Zanin, Paez, Correa y De Bortoli (2012) quienes afirmaron que los síntomas previos y durante la menstruación (tristeza, irritabilidad, ansiedad, cólera, llanto y fatiga) no afectan áreas del desempeño habitual de la mujer.

Por último, las diferencias poco significativas entre los tipos de institución a los que asisten las estudiantes dan cuenta de una educación similar entre entidades públicas y privadas. A partir de esto, es válido inferir que la información que han recibido las participantes a lo largo de su formación educativa ha sido competente, a pesar de que otros estudios informan una incapacidad docente para hablar y educar sobre el tema (Beausang & Razor, 2000), o que tengan sesgos sexistas (Diorio & Munro, 2000).

Conclusiones

La investigación realizada tuvo por objetivo determinar la polaridad de la actitud de las mujeres frente a su menstruación. Para ello, se aplicó una encuesta tipo escala Likert a 118 mujeres universitarias pertenecientes a distintos tipos de instituciones.

De acuerdo con los resultados, en su mayoría las mujeres estudiantes presentan una actitud positiva frente a la menstruación, sobre todo aquellas pertenecientes a universidades públicas.

A pesar de que la obtención de datos pudo ser realizada de manera óptima, la investigación presenta algunas limitaciones relacionadas con la muestra. Dado que la investigación fue realizada con participantes universitarias, es decir, con estudiantes con acceso educación superior y altas posibilidades de movilidad social, los resultados obtenidos no pueden ser generalizados. Además, la homogeneidad de la muestra no permite establecer un análisis profundo del constructo estudiado.

Aun así, esta investigación puede seguir siendo desarrollada en la misma línea. Por ejemplo, con muestras más heterogéneas, que incluya ambos sexos y habitantes de otras regiones; o bien, podría desarrollarse en otros contextos, como en colegios con participantes adolescentes.

Por último, los resultados de esta investigación pueden proporcionar información para quienes estudian la actitud y los fenómenos psicosociales. Asimismo, en el marco de la realidad patriarcal de muchos países, este estudio puede ser útil para aquellos interesados en mejorar la percepción que se tiene respecto a la mujer. Al sexo masculino para una visión empática con relación a la menstruación femenina y a la ruptura de prejuicios, tabúes y mitos alrededor de esta.

Autoras: Paula Barrientos, Llamilet Castro, Geraldine Guerra

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