terapia adulto

El conocimiento de uno mismo no es siempre lo más atractivo. Muchas veces, y casi sin pensarlo, buscamos compulsivamente tener nuestra mente distraída con un montón de actividades que nos evitan enfrentar nuestra propia realidad. La angustia de contemplar una vida que avanza día a día sin un sentido claro, a menudo es sustituida momentáneamente por el trabajo, la televisión, las compras o cualquier cosa que nos mantenga ocupados. En medio de esta rutina diaria que día a día consume nuestra vida, de pronto urge en nosotros una sensación de pérdida y extraña nostalgia, un sentir del incesante transcurso de las cosas. Nuestras relaciones con los demás ciertamente van cambiando día a día y a veces perdemos todo punto de referencia. Es cuando preferimos enfocarnos en el futuro. Y al hacerlo, incrementamos nuestro deseo por una vida más próspera. Sin embargo, seguimos escapando del momento actual, que es donde se juega verdaderamente nuestro bienestar.

¿Cuándo consideramos la opcion de ir a terapia?

Muchas veces nuestro sufrimiento se nos hace tan repetitivo e intenso que comprendemos que no podemos seguir adelante solos, sin una ayuda calificada. No obstante, nos enfrentamos a la válida pregunta de dónde pedir ayuda, si realmente puedo confiar en alguien más o no. Y es que la oferta de “soluciones” a los problemas es algo que actualmente se transa como un producto más en el mercado, abundando aquellos quienes hacen del dolor humano un negocio en vez de un trabajo profesional serio y respetuoso.

¡Ya no creo en los psicologos!

En nuestro centro, a menudo recibimos los llamados “pacientes policonsultantes”, es decir, personas que han deambulado por diversos lugares donde se ofrece ayuda en corto tiempo o donde se prometen soluciones fáciles y a medida, pero donde finalmente sienten que no tienen ninguna posibilidad de hacer cambios reales y profundos.

Esta situación genera una entendible desconfianza sobre el quehacer terapéutico y hace que muchas personas consideren más necesario destinar dinero al consumo o a la recreación que al análisis personal, porque en realidad no perciben una posibilidad de superación real de los problemas. De lo contrario, la inversión prioritaria para cualquier ser humano sería, sin lugar a dudas, transformar su propia forma de sentirse en el mundo, que es la base desde donde se construye todo lo demás en su vida.

La terapia: un trabajo entre 2 expertos

En Chile Psicólogos concebimos la atención psicológica como un trabajo entre 2 expertos. Un experto psicólogo, que ciertamente ha estudiado varios años en la universidad y tiene las herramientas profesionales necesarias; pero también un experto paciente, que si bien no tiene por qué tener conocimientos sobre psicología, es experto en sí mismo y es el único que está en contacto con sus pensamientos, imágenes, emociones.

Sólo él puede experimentarlas, verlas, reordenarlas. En este sentido, sospechamos de aquellas instancias donde el paciente no pueda tener este rol proactivo en su proceso terapéutico, ya que el acto de ir al psicólogo es distinto al de ir al médico, donde el profesional es quien diagnostica y prescribe según el tipo de patología y donde el paciente recibe este tratamiento de forma más bien pasiva. Acá es un trabajo conjunto, donde el éxito de la terapia depende exclusivamente del compromiso tanto del profesional como del paciente y del trabajo que ambos realicen en un contexto de persistencia y mutua confianza.