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¿Cómo utilizan los psicólogos el diálogo socrático?

Diálogo socrático

Como estudiante de psicología puede que hayas estudiado las referencias históricas a la filosofía antigua y te encuentres con que algunos enfoques de terapia como la logoterapia y la terapia cognitiva utilizan una técnica llamada “diálogo socrático”. Comprender de qué va no implica entender cómo se puede aplicar y cuál es la utilidad de este método, por ello, es importante hacer una revisión histórica del término y repasar sus aplicaciones en la psicoterapia actual.

Conceptualización de diálogo socrático o debate socrático

Se trata de una técnica cognitiva en la que el terapeuta realiza preguntas y cuestiona los pensamientos del cliente o paciente para evidenciar tendencias poco racionales en la manera de filtrar información. Esta diferencia, en no dar respuestas directas sino que se guía a la persona a descubrirla cuando se le van haciendo las preguntas inductivas es lo que permite la disonancia cognitiva.

 

Por lo cual, se favorece la transición a flexibilizarse, cuestionar sus pensamientos limitantes y tomar formas más adaptativas a la realidad considerando otros puntos de vista como válidos.

Historia del término en psicología 

El filósofo Sócrates, tomó la palabra mayéutica para designar a un método mediante el cual hacía a sus discípulos “parir ideas”, ya que este término originalmente hacía referencia a la manera en que las parteras manejaban el arte de procrear al atender un parto, siendo una de esas comadronas la madre de Sócrates quien lo inspiró a hacer esta analogía. De este modo, cuestionó las respuestas de sus discípulos hasta hacerlos dudar de sus convicciones puedo llevarlos a un conocimiento más preciso.

 

En los años 60’s teóricos de la terapia cognitiva como Albert Ellis y Aaron Beck demuestran que los pensamientos, las emociones y las conductas están conectados y Ellis postula que existen creencias irracionales adoptando el diálogo socrático como uno de los pilares fundamentales en las técnicas de terapia cognitiva.

 

De esta forma, Ellis mostró la manera de influir en la cognición y realizar una “reestructuración cognitiva” de los esquemas a la par de otras técnicas específicas que trabajan en conjunto.

Objetivos del diálogo socrático en psicoterapia

Diálogo socrático

En la terapia cognitiva el diálogo socrático tiene una pequeña variación de los mecanismos escritos por Platón, aquello que los filósofos tomaron como centro de su estudio para indagar y desarrollar ideas lógicas sobre un tema  la psicología cognitiva lo dirige a los pensamientos sobre sí mismo, sus experiencias y vivencias. Esto se hace con la finalidad de cuestionar y enjuiciar las creencias limitantes. 

 

En primer lugar es necesario para el terapeuta plantear preguntas útiles para plantearse la solidez de sus pensamientos y notar que están dejando de lado pruebas en contra de dicha afirmación, a su vez, se educa al cliente para que inicie una práctica de este mismo cuestionamiento en sus momentos de soledad cuando aparecen ante la situación desencadenante.

 

También se evalúa la sinceridad que se tiene con él mismo y con quienes le rodean, la flexibilidad de la voz autocrítica y la adaptación a los cambios de su ambiente.

Pasos para utilizar la técnica diálogo socrático

A través del método socrático, el terapeuta va enlazando preguntas en función de las respuestas del paciente. Se trata de ir indagando, de ir “quitando” capas hasta llegar al quid de la cuestión (a la esencial del problema o al “punto clave”). De esta forma, el terapeuta responde con otra pregunta a la respuesta del sujeto.

La idea es ir conduciendo el pensamiento del paciente hacia la raíz, hacia lo más profundo de su psique, pero sin influenciar, eso es, sin modificar su forma de pensar.

 

El funcionamiento general es el siguiente: se elige una tema o una afirmación concreta del paciente, que se considera verdadera, y se examina poco a poco para que pueda, o bien confirmarse, o bien falsearse. Si se falsea, la idea es que posteriormente el paciente pueda generar nuevos conocimientos al respecto y llegar a nuevas respuestas.

Información de los hechos

En primer lugar es importante plantear el tema o problema en forma de pregunta, en esta parte las preguntas a realizar son informativas, el objetivo es obtener información sobre qué sucede y cómo vivencia o percibe su situación. En este caso las preguntas adecuadas comienzan con: ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿quién?, ¿por qué? o ¿por cuánto tiempo?.

 

Escucha empática

En el momento en que se responden las primeras preguntas es indispensable prestar atención a todo lo que comunica el paciente, siendo respetuosos con su experiencia y pudiendo comprender si las respuestas son congruentes a lo que se pregunta para poder seguir redirigiendo las siguientes preguntas pero mostrando genuino interés en su comunicación.

 

De la síntesis a la reflexión

Es común que los pacientes no hagan conexiones entre sus respuestas o por el contrario, el terapeuta puede pasar por alto observaciones que son importantes para esta persona en su experiencia con estos hechos, por eso para poder hacer una adecuada reflexión de los pensamientos que asocia a esta experiencia se debe primero sintetizar lo que ha expuesto. De este modo, será posible encaminarlo a una encrucijada entre pensamientos que antes parecían muy claros y generar una incomodidad con la que puedan abrirse a un razonamiento más profundo. Una pregunta de síntesis puede ser ¿Cómo se acoplan estas observaciones que realizaste con tu creencia de que…?

Preguntas analíticas 

Las preguntas que conforman el diálogo socrático no son cualquier cosa al azar, ya que para unir las observaciones en este conjunto de hechos y pensamientos que coexisten y determinan ciertas emociones es necesario ayudar al paciente o consultante y estas preguntas se dirigen a desmontar los sesgos cognitivos que apliquen al caso.

 

Al inicio estas pueden ser preguntas en relación a las pruebas que sustenten los pensamientos o creencias, para proceder a revisar la existencia de pensamientos alternativos a estos. De ese modo, se puede saber “¿a qué le ayuda o para qué le funciona mantener ese pensamiento?” pero es importante también consultar cuáles serían las consecuencias negativas de mantener ese pensamiento negativo. Para complementar es válido contrastar la existencia de predicciones negativas en este cómo “¿qué podría ser lo peor que ocurra en ese caso?”.

 

Esta técnica es un apoyo importante para el proceso de reestructuración cognitiva, permitiendo finalmente generar una conclusión, destacar la forma alternativa y validar la importancia de tomar posiciones más adaptativas.

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