Duelo: ¿Qué nos pasa cuando perdemos a un ser querido?

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dueloEl duelo es una respuesta al proceso de adaptación emocional y del comportamiento que se manifiesta mediante síntomas cuando un vínculo afectivo se rompe.

No existe precisión en cuanto es la duración del proceso de duelo, ya que cada vivencia es distinta y se puede experimentar una o más etapas, las cuales pueden o no lograr establecer al individuo emocional, física y cognitivamente.

Sin embargo una prolongación notoria de este proceso indicaría un comportamiento desadaptativo o patológico, lo cual implicaría una intervención terapéutica que facilite la normalización de este proceso y sus síntomas.

Etapas del duelo

En la vivencia del duelo según Bowlby (1980) se transita por cuatro etapas en las cuales se reajustan emociones, se ordenan pensamientos y se adaptan conductas. Se considera normal cuando se transita en una o más.

1. Embotamiento: estado de shock, alteración emocional (tristeza o ira muy intensos), cognitiva (incapaz de aceptar la realidad) y síntomas físicos (nauseas, dolores corporales, etc). Es una fase de corta duración desde la muerte hasta el término de las horas fúnebres.

2. Anhelo y búsqueda de la figura perdida: es la búsqueda del ser perdido y fantasea con el reencuentro, sin embargo logra ver que es inútil. Se vivencian momentos de anhelo y llanto.

3. Etapa de desorganización y desesperanza: el individuo analiza el cómo y por qué de la perdida, cuestionándose las acciones realizadas, surgiendo en él sentimientos de arrepentimiento y culpa.

4. Etapa de reorganización: es la aceptación de la persona a la pérdida, con intenciones de reponerse y aceptar la realidad.

Un duelo acabado conlleva la vivencia de una o más etapas, provocando sentimientos de conformidad al recordar al fallecido y la estabilidad emocional en su dinámica de vida. Sin embargo en algunos casos se llega a producir un duelo en donde el individuo prolonga de manera considerable en el tiempo los síntomas que invalidan su vida, sin aceptación de la realidad.

Tipos de duelo

A su vez existen diferentes tipos de duelo, dependiendo de la elaboración de este.

1. Duelo bloqueado: negación a la realidad de la pérdida con evitación de trabajo de duelo en conjunto con un bloqueo emocional y cognitivo.

2. Duelo complicado: estancamiento del proceso de duelo, el individuo mantiene un estado emocional en donde influyen las características de la pérdida, los recursos personales y sociales de la persona.

3. Duelo patológico: ocurre cuando persisten o se intensifican los síntomas en uno o más miembros de la familia, obstaculizando el desarrollo normal de la vida en aspectos sociales y personales.

4. Duelo no autorizado: se interpreta como un proceso de cambio para crecer, evolucionar y fortalecer personalmente.

Intervención psicológica desde el enfoque sistémico

Desde el enfoque sistémico, la pérdida es la mayor crisis que tiene que afrontar un sistema. Es importante contar con apoyo frente a este proceso, de modo que sea posible tener las herramientas necesarias para enfrentar cada etapa de este proceso. En donde dependerá de la relación del individuo con la persona fallecida, la circunstancias de la muerte, el apoyo social, problemas psicológicos previos, creencias religiosas y su poder de resiliencia entre otros.

Dependiendo de los recursos o carencia de este va a depender si su evolución es favorable o no, en la intervención del trabajo consiste en ir más allá de la remisión de los síntomas del duelo. Se acompaña al individuo a integrarse a la vida cotidiana enfrentado la realidad de la perdida, reconociendo y normalizando emociones y conductas como un proceso normal de adaptación, resolviendo cada etapa de duelo vivida.

En intervención, el terapeuta debe proporcionar el espacio para escuchar y contener, con esto el individuo podrá expresarse. Debe utilizar en algunas ocasiones un lenguaje evocador, utilizando palabras más realistas de la situación actual. En sesión se pueden utilizar símbolos del fallecido, cartas, fotos, audios, entre otros. Dependiendo del individuo puede escribir o dibujar, al fallecido expresando pensamientos y sentimientos.

La actividad del Role playing, facilita a las personas a representar diferentes situaciones temidas, el terapeuta actúa como modelador o facilitador en las posibles conductas. La reestructuración cognitiva como otro método de intervención, ayuda al paciente a identificar pensamientos y contrastarlos con la realidad para ver su precisión y sobregeneralizacion, el terapeuta puede ayudar a reducir los sentimientos distróficos que provocan cientos pensamientos irracionales.

A nivel familiar se puede elaborar un libro de recuerdos, en donde se recopilen recuerdos sobre el fallecido, destacando lo que el individuo considere más relevante. Otra técnica muy potente es la imaginación guiada, en donde se realiza imaginando al fallecido con los ojos cerrados o visualizándolo en una silla vacía y con esto animarle al individuo a expresar sus sentimientos hacia el fallecido.

Conclusión

El duelo es la manifestación emocional ante una pérdida significativa, provocando diversos síntomas emocionales y conductuales. Se considera la muerte como la forma más paradigmática de la pérdida.

Cabe destacar que cada duelo es único, ya que cada pérdida es distinta. Este proceso consta de diferentes etapas las cuales no son lineales y en alguna ocasión se puede saltar una o volver a vivirlas. En conjunto con esto se pueden presentar manifestaciones espirituales: búsqueda de Dios, búsqueda del sentido de la vida, pérdida de sensación de ser inmortales, etc. y manifestaciones  sociales: sentimiento de aislamiento, resentimiento hacia la realidad social.

Es importante contar con apoyo familiar, social o profesional, de modo que sea posible obtener las herramientas necesarias para enfrentar cada etapa de este proceso. En donde dependerá, de la relación del individuo con la persona fallecida, la circunstancias de la muerte, el apoyo social, problemas psicológicos previos, creencias religiosas y su poder de resiliencia entre otros.

La intervención terapéutica consiste en hacer que el individuo logre aceptar la realidad de la perdida experimentándola, reconociendo y normalizando emociones, para que así se llegue a adaptarse a un ambiente en al cual falta el ser que murió, aprendiendo a vivir sin esa persona, tomar decisiones en soledad, retirar la energía emocional y reinvertirla en nuevas relaciones. De este modo se trabaja en el concepto de aprender a vivir con nuevas concepciones, reconstruyendo significados, aprender a priorizar y dar importancia a poseer un criterio más claro respecto a lo que es importante.

 

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