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Construcciones Sociales que generan sufrimiento en la Pareja

 

Antes de hablar de sufrimiento se hace necesario definir cómo se construyen los sistemas de creencia que dirigen nuestro actuar y que tendemos a tomar como verdades absolutas. Muchas de estas creencias responden a lo aprendido en las familias de origen, sin embargo existen otras que se han ido construyendo en la interacción con otras personas y con el contexto del que formamos parte. Estas creencias son entonces construcciones sociales.

El contexto es entendido como un dominio multirrelacional y lingüístico donde las conductas, los sentimientos, las emociones y las compresiones son comunales. Ocurren dentro de una variedad de personas con formas de percibir y pensar distinto que se encuentran en constante cambio de redes de relaciones y procesos sociales, y a su vez dentro de dominios, prácticas y discursos locales más amplios. Siendo así, el construccionismo social, pone en relevancia la organización de los significados compartidos, (entendiendo por significados la interpretación de un hecho ) que conforman una gran red de conversaciones, las cuales a su vez se relacionan en una red mayor de significados que continúan ampliándose cada vez más, imponiéndose finalmente como propuesta social.

Estas son las verdades normalizadoras, es decir sistemas de creencias que se han instalado como mandatos sociales y que determinan como "deben" ser las relaciones de pareja satisfactorias, entre las cuales se encuentran construcciones tales como: "las parejas que son plenamente felices son las que tienen un alto grado de satisfacción sexual", "las parejas cuidan el uno del otro y no son infieles". Si estos mandatos no se cumplen se generará sufrimiento para ambos,  ya que estas construcciones sociales determinan cómo deben vivirse cierto eventos, como debemos pensar ciertos temas y como debemos comportarnos ante ciertos hechos. Si pensamos diferentes, actuamos distinto a la norma o vivimos una situación de pareja fuera de estos parámetros también se generará sufrimiento porque nuestra forma de enfrentar la relación no estaría encajando en lo que la sociedad determina como “normalidad”. Frente a tales hechos es posible ofrecer respuestas alternativas que entreguen explicaciones menos entrampadoras, y que guíen a la pareja hacia el alivio.  Ello será posible en la medida en que la pareja posea el carácter suficiente para enfrentar los hechos, y de su capacidad de reconstruirse como pareja frente a los nuevos acontecimientoss. Estos hechos, los invitaría a nuevas formas de relacionarse con el contexto social, generando ciertos cambios en su forma de pensarse a sí mismos o vivirse la vida desde un nuevo escenario.

En este nuevo escenario, el conocimiento no es recibido pasivamente, sino que es construido activamente por la pareja (sujeto cognoscente). El sujeto es visto como aquel que construye su propio mundo y le da explicaciones y significados a un hecho que hace parte de su experiencia (infidelidad, el no sentirse cuidado por su pareja, etc.), así la pareja entraría a ser parte activa de las construcciones sociales que explica, y que le dan significados a los mandatos que están generando sufrimiento en pareja, de modo que al ser un sujeto cognoscente (pareja) es parte activa de estas construcciones y tiene la opción de explicar su situación de una manera diferente a las construcciones sociales dominantes.

La función de la cognición es adaptativa y sirve para la organización del mundo experimental. No para el descubrimiento de una realidad objetiva ontológica. Siguiendo este principio, los significados de lo que nos genera sufrimiento en pareja son una construcción del sujeto o de la pareja; no una representación de la realidad porque desde la mirada constructivista es imposible acceder al conocimiento de la realidad, entonces, la realidad para una pareja que vive en constante sufrimiento por mandatos impuestos por la sociedad, estaría ligado a los significados construidos por ellos mismos y por la sociedad.

Todos estos significados construidos tienen su origen en el lenguaje, ya que este es más que un sistema simbólico, es coordinación de acciones. Es precisamente en lo consensual donde los seres vivos humanos consiguen reconocer en la experiencia y alcanzar el acuerdo, que es, en definitiva, el intercambio de una comunicación lograda; mas que “mensajes” en relación a esto, se puede decir que el lenguaje es necesario con otro, ya que nace y se interpreta en la interacción con otros y con el medio, es decir, que ya no se podría señalar que es un fenómeno individual si no que es relacional. De este modo, el lenguaje queda definido como la coordinación conductual consensual de coordinaciones conductuales consensuales (de acciones y emociones) (Maturana,1992)

 

Según estas coordinaciones, cada palabra o gesto no está relacionado con algo exterior al ser humano, sino que tiene que ver con el que hacer con el otro. Y es precisamente ese que hacer, y las emociones que están en su base, lo que especifica y da a las palabras su significado particular.

El sufrimiento y el entrampe de una pareja que se rige por mandatos prestablecidos como (fidelidad, satisfacción sexual, parejas normales, cuidado del otro etc.) abarcan una serie de significados tales como, si me eres infiel entonces, no me quieres, eres promiscuo, me traicionaste, no puedo confiar en ti, etc.; entonces, ¿cómo sería si le diéramos un significado diferente a todos estos mandatos que nos generan sufrimiento? Siguiendo a Maturana 1992, quien afirma que los humanos son los primeros y únicos animales que tienen la peculiaridad de vivir, en un fluir constante e ininterrumpido, y en una doble dimensión simultanea de experiencia. La primera es la “experiencia inmediata” (las emociones), que les ocurren a todos los animales y según la cual “algo simplemente pasa”, la segunda, que solo le ocurre al primate humano, es la “explicación”, que tiene lugar en el lenguaje, solo en lenguaje, por ejemplo, se admiten categorías como lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, que permite a la vez comprender “ese algo que pasa”. Siguiendo esta idea se podría decir que los significados creados a partir del lenguaje donde descansa los grandes mandatos (fidelidad, satisfacción sexual, etc.), pueden ser  significados y construidos de una forma distinta a la impuesta, lo que nos liberaría de los “debería",  y posiblemente permitiría a la pareja liberarse de muchos sufrimiento y vivir una relación más plenas y placentera.